El pasado 3 y 4 de octubre, el aeropuerto barcelonés Josep Tarradellas Barcelona El Prat canceló más de 300 vuelos debido al temporal de fuertes lluvias torrenciales que afectó al litoral catalán, un fenómeno meteorológico cada vez más frecuente y con unas consecuencias claras para el sector aéreo: cancelaciones generales y aeropuertos paralizados. De hecho, apenas unos días antes, el 29 de septiembre, otro episodio de lluvias ya había obligado a cancelar más de un centenar de vuelos en el mismo aeropuerto.
Todo esto coloca en el punto de mira los derechos de los pasajeros afectados por estas incidencias, tan difíciles de evitar. Unos derechos que cada pasajero puede reclamar por su cuenta, aunque, en caso de dudas, empresas como AirHelp y otras compañías del sector ofrecen asesoramiento sobre la cancelación del vuelo en cada caso.
A pesar de que la tecnología avanza y las aeronaves están diseñadas para operar en condiciones meteorológicas complicadas, lo cierto es que este tipo de episodios superan los límites actuales de la aviación.
Vuelos cancelados por lluvias torrenciales: lo esencial
- Qué pasó: el 3 y 4 de octubre, el aeropuerto de El Prat canceló 385 vuelos por el temporal. Vueling y British Airways fueron las compañías más afectadas.
- Por qué se cancelan: falta de visibilidad, agua en la pista, fuertes vientos y menor capacidad del aeropuerto y de las aerolíneas.
- Indemnización: por norma general no corresponde, porque el mal tiempo es una circunstancia extraordinaria.
- Excepción: si la cancelación se debe en realidad a la gestión de la aerolínea, sí se puede reclamar una indemnización de 250 a 600 euros.
- Siempre: reembolso del billete o vuelo alternativo, y asistencia (comida, bebida y, si hace falta pasar la noche, hotel y traslados).
- Novedad: desde el 23 de octubre de 2027, el Reglamento (UE) 2026/2202 incluirá una lista de las circunstancias extraordinarias.
Cómo se decide cancelar un vuelo por mal tiempo
Como es evidente, la seguridad de la tripulación y de los pasajeros supone la principal prioridad frente a la puntualidad de las operaciones programadas para el día en cuestión. Por ello, las operaciones aeroportuarias cuentan con procedimientos concretos para hacer frente a este tipo de episodios tan extremos y cada vez más frecuentes.
Sin embargo, a pesar de estas medidas de mitigación de riesgos ante vientos fuertes o lluvias intensas, por ejemplo, en ocasiones la única solución sigue siendo suspender las operaciones en las pistas.
No obstante, no existen unos datos concretos que obliguen a la cancelación de los vuelos, sino que es la evaluación de los riesgos según las condiciones meteorológicas concretas y el estado del aeropuerto en cuestión la que determina esta necesidad.
Por qué se cancelan los vuelos durante unas lluvias torrenciales
Además, hay muchas razones, dentro de un episodio meteorológico tan extremo, que pueden hacer que la cancelación de los vuelos sea inevitable:
- La falta de visibilidad y las condiciones de la pista: especialmente en casos de precipitaciones torrenciales, las lluvias no solo pueden reducir la visibilidad para ejecutar operaciones de despegue, aterrizaje o movimiento de la nave en tierra, sino que también puede acumularse agua en la pista y afectar al propio control del avión.
- Las rachas de viento y las turbulencias: el viento es especialmente peligroso en las operaciones de aterrizaje y de despegue, por lo que los fuertes vientos (especialmente laterales) pueden ser una buena razón para cancelar un vuelo, pero también para retrasarlo o desviarlo a otros aeropuertos menos afectados.
- La capacidad del aeropuerto: si las distintas operaciones dentro del aeropuerto (el control del tráfico aéreo, los controles de seguridad, la coordinación entre equipos, etc.) se ven perjudicadas por el temporal, esto también puede hacer que el aeropuerto no sea capaz de gestionar todos los vuelos programados para esa jornada. Durante el temporal de octubre, por ejemplo, el control aéreo aumentó la separación entre aviones, lo que redujo el número de operaciones posibles en las pistas.
- La capacidad de la aerolínea: algo similar ocurre con la propia gestión que la aerolínea hace de la situación, especialmente en lo que respecta a sus recursos humanos y materiales. Esto provoca que en casos de mal tiempo tal vez no tan extremo algunas compañías deban cancelar algún vuelo concreto.
Los derechos de los pasajeros ante un vuelo cancelado
Toda esta situación tan inestable está recogida en la ley europea que regula los derechos de los pasajeros aéreos: el Reglamento (CE) 261/2004. Esta normativa, en general, contempla distintos tipos de derechos de los que los pasajeros podrán beneficiarse en los tres tipos de incidencias aéreas que contempla:
- Los grandes retrasos (de tres horas o más).
- Las cancelaciones con menos de 14 días de antelación.
- La denegación de embarque contra la voluntad del pasajero, por ejemplo, por overbooking.
Los derechos recogidos son los siguientes:
- El reembolso del billete si el pasajero no puede o no quiere aceptar un traslado alternativo (en caso de retraso, a partir de las cinco horas).
- Una indemnización con cuantía fija establecida en la ley, de 250 a 600 euros según la distancia del vuelo, siempre que sea la compañía aérea la responsable de la incidencia.
- Asistencia en el aeropuerto (que incluye comidas, bebidas y, si es necesario pasar la noche, traslados y alojamiento).
¿Se puede reclamar un vuelo cancelado por mal tiempo?
Así las cosas, reclamar la cancelación de un vuelo por mal tiempo para recibir una indemnización es, en general, muy poco frecuente, pues las condiciones meteorológicas adversas son una circunstancia extraordinaria. Esto implica que no se trata de una responsabilidad de la compañía aérea y, por lo tanto, no se le exige indemnizar a sus pasajeros afectados. Un caso evidente es el sucedido en el aeropuerto catalán a principios de mes.
Lo mismo ocurre con otras causas de seguridad menos habituales, como el impacto de un ave o el cierre temporal del espacio aéreo, que figuran entre las razones extrañas por las que puede retrasarse tu vuelo.
Sin embargo, el asesoramiento profesional puede ser crucial en algunos casos, sobre todo cuando la cancelación no es tan generalizada. Esto se debe a que, si en realidad la incidencia es causada por una mala gestión de los recursos de la compañía, entonces la razón principal de la cancelación no sería el mal tiempo extremo y se podría reclamar.
Por otro lado, al margen de la reclamación de la indemnización aérea, hay otros derechos que todavía aplican, como el de reembolso y el de asistencia, en función de las especificaciones de cada caso. Algo a tener en cuenta, por ejemplo, para los pasajeros de Vueling, una de las compañías más afectadas por el temporal, que pueden consultar cuándo y cómo reclamar a Vueling por vuelos retrasados o cancelados.
Además, a partir del 23 de octubre de 2027, el nuevo Reglamento (UE) 2026/2202 incluirá una lista de las circunstancias extraordinarias, con el objetivo de aclarar en qué casos las aerolíneas pueden negarse a pagar la indemnización.
Así las cosas, los temporales cada vez más extremos suponen un reto para la aviación por múltiples razones. Por eso, en muchos casos, la cancelación de vuelos sigue siendo una consecuencia necesaria, relacionada con la seguridad de pasajeros y tripulación. Sin embargo, aunque los derechos de los pasajeros pueden verse limitados en algunos aspectos, es importante recordar que no poder reclamar una indemnización no significa que no haya otros derechos también importantes a los que ampararse.
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