El fuego, originado por una negligencia el pasado 22 de julio, ha afectado a 37.818 hectáreas, de las que 33.943 corresponden a superficie forestal. El incendio ha dejado importantes daños en el patrimonio natural, además de graves consecuencias para las localidades afectadas.
El fuego se originó por una negligencia, con un detenido, de una máquina que trabajaba cuando había prohibición para ello, y su propagación dio lugar a una emergencia de grandes dimensiones que exigió la intervención de numerosos efectivos y medios de extinción, declarándose una emergencia de carácter nacional.
Las primeras jornadas estuvieron marcadas por la rápida propagación de las llamas. El 23 de julio, apenas un día después de declararse el incendio, unas 1.500 personas habían sido evacuadas. También se ordenó el confinamiento de Burgohondo, Navaluenga y El Tiemblo ante el comportamiento del fuego, que las autoridades llegaron a describir como prácticamente fuera de la capacidad de extinción.
Situación a peor
La situación empeoró durante los días siguientes. Las condiciones meteorológicas cambiantes favorecieron el avance del incendio hacia el Valle del Tiétar y obligaron a ampliar las evacuaciones preventivas a municipios como Casavieja, Piedralaves, La Adrada, Sotillo de la Adrada, Casillas, Navahondilla y Santa María del Tiétar.
La magnitud de la emergencia llevó al Gobierno a declarar la situación operativa 3, de interés nacional, con la Unidad Militar de Emergencias (UME) al frente del mando operativo. La intervención movilizó recursos de distintas administraciones para combatir las llamas y proteger a la población.
El 28 de julio, la evolución del incendio comenzaba a ser más favorable, aunque continuaban registrándose reproducciones. La mejoría permitió levantar progresivamente las restricciones y, el 29 de julio, se anunció el fin de las evacuaciones y los confinamientos. Un día después, el Gobierno dio por terminada la emergencia nacional y devolvió el mando operativo a las comunidades autónomas. Fue controlado el 15 de agosto.
El balance de superficie afectada ha experimentado modificaciones desde las primeras jornadas del incendio. Durante la fase más crítica, el Ministerio para la Transición Ecológica llegó a manejar estimaciones de unas 50.000 hectáreas quemadas. Sin embargo, el 21 de agosto, la Junta de Castilla y León rebajó la estimación correspondiente al territorio abulense hasta las 37.818 hectáreas, a partir de las imágenes obtenidas mediante el satélite europeo Sentinel.
Uno de los espacios naturales afectados ha sido el Parque Natural del Valle de Iruelas, donde el fuego alcanzó extensas masas forestales. La recuperación de la vegetación y la protección del suelo frente a la erosión constituyen ahora parte de los trabajos necesarios para restaurar las zonas quemadas.
Los efectos del incendio también se han dejado sentir en la actividad económica, como es el caso del turismo. Las pernoctaciones en alojamientos rurales de Ávila descendieron un 27% durante agosto respecto al mismo mes de 2025.
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