El encuentro, de carácter sinodal y que ha reunido a más de 300 participantes (laicos, religiosos, sacerdotes y obispos) con el objetivo de definir prioridades comunes para las diócesis de la Comunidad, ha articulado sus trabajos en torno a tres ejes: la conversión pastoral, la renovación del estilo pastoral y la revisión de las estructuras eclesiales. Iniciado el jueves bajo el lema ‘Renovados para la misión’, ha terminado en la tarde del sábado con una eucaristía presidida por el arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello.
Según ha explicado Marimar Gómez, misionera de María Inmaculada de la diócesis de Segovia y secretaria técnica del encuentro, el proceso ha consistido en seleccionar siete propuestas prioritarias.
“El trabajo -ha explicado- se ha centrado en elegir qué propuestas, de las 12 que teníamos, para cada uno de los bloques, cuáles vemos como prioritarias y que tenemos que implementar ahora en nuestras diócesis”. Entre las conclusiones destaca la necesidad de recuperar el llamado “primer anuncio” de la fe, articulado a través de pequeñas comunidades, encuentros interparroquiales y nuevas dinámicas de colaboración.
Prioridades
El documento final plantea medidas concretas que afectan tanto a la organización interna como a la acción evangelizadora. Entre ellas, la creación de pequeños grupos de vida acompañados desde las diócesis, la formación de agentes pastorales en trabajo en equipo y la superación del clericalismo en la toma de decisiones.
También se propone reforzar la dimensión social de la evangelización mediante iniciativas de caridad, justicia y compromiso, así como promover el discernimiento de los carismas individuales para integrar a cada bautizado en la misión de la Iglesia.
En el ámbito formativo, la asamblea apuesta por impulsar la catequesis familiar y de adultos, al tiempo que plantea revisar el modelo de unidades pastorales para adaptarlo a criterios geográficos, históricos y religiosos, dotándolas de recursos adecuados.
Según la portavoz, se ha acordado “tomar conciencia de volver al primer anuncio de evangelización a través de pequeñas comunidades y de crear encuentros y sinergias entre las diferentes parroquias”, a la vez que “evaluar cómo están siendo las unidades pastorales y el trabajo entre diferentes parroquias de una misma zona”.
Equipos misioneros y coordinación interparroquial
Otra de las líneas estratégicas es la creación de equipos misioneros interparroquiales en los arciprestazgos, con el objetivo de favorecer el primer anuncio y garantizar una formación continuada. Estas estructuras se complementarían con un fondo común de recursos y buenas prácticas compartidas entre comunidades.
“Que podamos también fortalecer este trabajo interparroquial -ha añadido, “y que haya equipos misioneros”, porque “si algo ha estado muy presente en todo el trabajo y en todas las decisiones que hemos ido tomando, es el impulso a una nueva evangelización”.
Respuesta al reto rural
Uno de los acentos más reiterados durante la asamblea ha sido el papel de los laicos, llamados a asumir una mayor corresponsabilidad en la vida eclesial. El planteamiento busca superar un modelo centrado exclusivamente en el clero y avanzar hacia una Iglesia más participativa.
Se trata, ha destacado, de “un empuje” de los laicos, que “se sientan corresponsables en la misión de la Iglesia” porque “al final el trabajo a hacer en las diócesis no es solamente el de los sacerdotes o los consagrados, sino que es un trabajo y una decisión que nos corresponde a todos”.
Las conclusiones también abordan explícitamente el desafío de la despoblación en Castilla, proponiendo que este modelo de evangelización más cercano y comunitario contribuya a sostener la vida eclesial en el medio rural. Según Gómez, este modo de ver la misión y la evangelización puede ayudar a las zonas rurales y a la despoblación. Y es que “el mensaje del evangelio tiene que llegar a todos los rincones de nuestras diócesis”.
El encuentro ha concluido con la intención de dar continuidad al proceso mediante reuniones periódicas y la implementación progresiva de las propuestas en cada diócesis. Entre las demandas surgidas figura la necesidad de mantener espacios estables de coordinación y seguimiento “de forma más periódica”.
En la conclusión de la asamblea se ha destacado que el encuentro ha supuesto “un hito en la aplicación del Sínodo no solo en la Iglesia en Castilla, sino en toda España”.
Las diócesis participantes han sido Ávila, Burgos, Ciudad Rodrigo, Osma-Soria, Palencia, Salamanca, Segovia, Valladolid y Zamora, mientras que las de León y Astorga han acudido como invitadas.
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