Día Miércoles, 25 de Febrero de 2026
El teniente de alcalde de Vox en Gallegos de Altamiros y primer presidente de Vox en Ávila, David Sierra, hace un alegato en favor de lo que representa Javier Ortega Smith y arremete contra su partido, señalando que “el mayor peligro” para la formación “no está fuera, sino dentro”.
En un escrito titulado 'Ortega Smith y la memoria de lo que fue Vox' Sierra reflexiona sobre el proceso de expulsión de uno de los fundadores de este partido de ultraderecha, junto al actual presidente, Santiago Abascal, con quien el enfrentamiento es total tras no abandonar su puesto como portavoz de la formación en el Ayuntamiento de Madrid. Esta actitud ha hecho que Abascal haya decidido suspenderle cautelarmente de militancia.
Dejando al margen la situación de Vox en la provincia de Ávila, con la renuncia del Comité Ejecutivo Provincial y la marcha al grupo mixto de los concejales en Las Navas del Marqués y El Tiemblo, Sierra lamenta que el Vox actual, poco tenga que ver con el que nació en 2014.
“El mayor peligro para Vox no está fuera, sino dentro: convertirse en una copia de aquello contra lo que nació”, asegura Sierra, que desde la fundación ha sido, entre otras cosas, presidente de la primera Comisión Gestora del partido en la provincia y vicepresidente en dos comités ejecutivos provinciales.
Desde el conocimiento interno de la formación, el teniente de alcalde de Vox en Gallegos de Altamiros alude a la polémica en torno a Ortega Smith, quien para “muchos afiliados y simpatizantes” representa “uno de los últimos vínculos vivos con el Vox fundacional de 2014”.
Símbolo de una etapa
“Para algunos dentro del partido, Ortega Smith no es simplemente un dirigente más. Es un símbolo de una etapa concreta, la de un proyecto que nació pequeño, a contracorriente y con una cultura política muy distinta a la de los partidos tradicionales”, relata Sierra, quien sostiene que hace doce años esta formación “no era una maquinaria electoral, ni un partido institucionalizado”, sino “una reacción cívica” y “un espacio donde convivían sensibilidades distintas bajo un mismo paraguas: el rechazo al consenso blando, la defensa de la soberanía nacional y, sobre todo, la libertad de criterio dentro del propio proyecto”.
Rechazando las baronías territoriales y las estructuras rígidas, David Sierra recuerda que en el momento inicial “no había carreras políticas al uso, sino una causa”, un recuerdo encarnado a su juicio por Ortega Smith, que “no es perfecto, ni infalible”, pero “pertenece a esa primera generación que construyó el proyecto cuando no había cargos que repartir ni poder que administrar”.
Por eso, el que fuera presidente de la primera Comisión Gestora provincial asegura que el papel de Ortega Smith “trasciende lo personal”, ya que “representa una cultura política” que, en su opinión “corre el riesgo de desaparecer”.
El riesgo de Vox
“El mayor peligro para Vox no está fuera, sino dentro: convertirse en una copia de aquello contra lo que nació”, asegura Sierra, quien lamenta el surgimiento de “dinámicas propias del bipartidismo” en el seno del partido, como “estructuras territoriales fuertes, liderazgos intermedios con peso propio y lógicas internas de poder”.
Estas señales que “muchos observan con preocupación” retrata, a juicio de Sierra, un modelo que “España ya conoce bien”, de manera que advierte que “si Vox entra en esa lógica, dejará de ser un proyecto singular para convertirse en una variante más del sistema que prometía combatir”.
Otro “fenómeno inquietante” radica en “el tono que está adoptando parte de la militancia más activa”, ya que “resulta paradójico que se ataque a Ortega Smith, precisamente por defender posiciones que, hasta hace poco, eran consideradas nucleares dentro del partido”.
“La crítica política es sana. El debate interno es necesario. Pero cuando se sustituye la discusión por la descalificación automática, aparece algo que Vox siempre denunció en otros: el sectarismo”, ha argumentado Sierra, que advierte de que si Vox funciona como “una comunidad cerrada (…) el daño no será inmediato, pero sí profundo”.
Desde su punto de vista, “no es una cuestión de nombres, sino de identidad” y “reducir este debate a una cuestión personal sería un error”.
Según Sierra, Ortega Smith representa para algunos afiliados y votantes “el último anclaje visible con esa etapa fundacional y cuando un proyecto rompe con sus propios orígenes sin explicarlo, corre el riesgo de perder algo más que referentes: pierde coherencia”.
“Los partidos evolucionan, es inevitable. Pero no todas las evoluciones son mejoras. Algunas son simples procesos de asimilación al entorno”, ha argumentado este dirigente que considera que “Vox está en una encrucijada que muchos partidos han vivido antes: decidir si quiere seguir siendo un proyecto con identidad propia o convertirse en una estructura política convencional con estética distinta”.





Conocedor del medio | Martes, 24 de Febrero de 2026 a las 17:39:23 horas
Cuídense las espaldas, David Sierra anda cerca. De puñales habla el que los fabrica.
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