El acusado durante la segunda sesión de la vista oral. El acusado durante la segunda sesión de la vista oral.

Juicio visto para sentencia

El acusado por abusar sexualmente de su sobrina política: “Es una pena excesiva”

Patricia de la Parra Ver comentarios 1 Miércoles, 07 de Febrero de 2024 Tiempo de lectura:

Se ha reanudado el juicio oral por el que la fiscalía y la acusación particular piden 15 años de cárcel para el hombre acusado de abusar sexualmente de su sobrina política, asegurando que era conocedor de su edad, es decir, menor de 16 años.

La vista oral celebrada en la Audiencia Provincial de Ávila se ha desarrollado después de que la pasada semana tuviera que suspenderse el juicio ante la ausencia de una de las testigos que hoy sí ha testificado por videoconferencia. 

 

Un relato importante para el ministerio público y la acusación particular, dado que esta menor residente en el mismo centro de menores que la víctima, abandonó el mismo en noviembre de 2020 sin regresar posteriormente a Ávila en ninguna ocasión más. Por tanto, su versión sitúa los hechos antes de enero de 2021, fecha en la que la víctima cumplió los 16 años. 

 

Por ello, la fiscalía solicita 15 años de prisión por un delito de abuso sexual, puesto que en el momento en el que se produjeron los hechos, existía la distinción entre abuso y agresión conforme a la anterior legislación. 

 

En este caso, para la fiscalía se dieron las dos circunstancias. En la primera de ellas, no ejerció violencia sobre la víctima cuando llevó la mano de ella para masturbarse, pero sí en el segundo caso cuando empleó la fuerza para introducirla los dedos. 

 

Sin embargo, el Ministerio público ha propuesto una alternativa en caso de que el tribunal considere probado que el acusado desconocía que la víctima tenía menos de 16 años. Una posibilidad para la que la fiscalía solicita una pena inferior, para el delito con violencia solicita 14 años de prisión y sin violencia de 8 a 10 años al considerarlo como un delito continuado. 

 

Asimismo, la fiscalía considera la agravante específica de superioridad por pertenencia del acusado al entorno familiar, otorgando un clima de confianza y seguridad a la víctima que facilitó y posibilitó el delito. Por su parte, la defensa ha pedido la libre absolución al considerar que no han quedado probados los hechos.

 

En el derecho a su última palabra, el acusado se ha reiterado en su inocencia, asegurando que “nunca sería capaz” de hacer nada a la víctima, añadiendo que “le parece que es una pena excesiva” y que “es una persona normal que se levanta de lunes a sábado para trabajar”, de la misma manera que “nunca ha cometido un delito, ni tiene pensado cometerlo”. De esta forma, el juicio ha quedado visto para sentencia. 

 

 

 

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