Del Viernes, 13 de Febrero de 2026 al Miércoles, 18 de Febrero de 2026
Hace un año, Emiliano Jiménez Caballero recibía la primera dosis de la vacuna contra el coronavirus en la Residencia de Mayores de la Junta de Castilla y León. Un momento que, como ha confesado la directora del centro, María Jesús Robledo, estaba lleno de ilusión: “era un día grande”.
“Estaba deseando vacunarme”, asegura Jiménez, que consideraba la inmunización como un “paso muy grande”. Y es que, este anciano estuvo durante dos meses encerrado en su habitación al pasar la enfermedad. “Fue el 13 o el 14 de marzo, cuando me encerraron y hasta mayo que no me sacaron”, explica.
“Estuve ahí metido en una habitación solo. Los primeros días parecía que se iba a acabar el mundo y que no iba a salir ya”, confiesa Jiménez, que explica como “las cuatro paredes” de su cuarto se le echaban encima. Sin embargo, con el tiempo, se fue “haciendo” y acostumbrándose.
Un año después, la situación “ha cambiado muchísimo” como “de la noche al día”, pues Jiménez “estaba muy malo” y ahora “gracias a Dios” está bien y “contento por las vacunas y por todo”. “No sabía si me iba a ir al otro mundo o iba a estar como estoy hoy”, dice.
Ser más libre
Emiliano Jiménez está vacunado con las tres dosis contra el coronavirus, al igual que el 95% de los residentes de la Residencia de Mayores de la Junta, como asegura su directora. Sobre el motivo para vacunarse, Jiménez lo tenía claro: “para que no me vuelva a pegar otro golpe y ser más libre”.
A sus 77 años, Jiménez confiesa que ha tenido varias enfermedades “como todo el mundo”. En la actualidad, el anciano puede hacer vida “normal”, a pesar de que su movilidad se ve reducida al no tener ninguna de las dos piernas: “me defiendo y me gusta salir a darme un paseo”.
Jiménez disfruta de sus paseos, aunque recuerda que “hay que tener un poquito de precaución” porque “todavía la pandemia no se ha ido”.
Gran esfuerzo
La directora de la Residencia de Mayores, donde reside Jiménez, considera que “el personal está haciendo un gran esfuerzo”, sobre todo durante los primeros meses de la pandemia, cuando “no había visitas y hacían videollamadas”. A lo largo del tiempo, el centro se ha ido adaptando a la evolución de la pandemia “para que los residentes y familiares se encuentren bien”.
En este periodo navideño, la residencia tiene “alguna restricción más” debido a la sexta ola de la Covid-19. Por ejemplo, las visitas se realizan fuera de las habitaciones. Robledo espera que el 2022 sea “aún mejor”, porque por el momento “hay que ser prudentes".





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