Del Viernes, 09 de Enero de 2026 al Domingo, 11 de Enero de 2026
Así se ideó y frustró la subida del IBI
Vista del entorno del lienzo norte de la muralla.Un buen cambio político requiere que vaya acompañado de otros cambios. Y el abulense medio con su carácter siempre reivindicativo no se iba a quedar de brazos cruzados y conformarse con cambiar a un señor por otro al frente del Excelentísimo Ayuntamiento.
De haberse abierto el Decathlon unos años antes es probable que los encontráramos acampando en las plazas públicas de nuestro municipio y presumiendo de lavarse con toallitas húmedas. Por suerte, no arraigó como tradición. La costumbre siempre fue la de reunirse en un bar e ir marcando los turnos de intervención golpeando el canto de una moneda contra la barra mientras vuelan las rondas de cañas y revolconas.
Y es así como algunos de nuestros vecinos, tras la correspondiente partida de mus, se acercaron al nuevo regidor y cogiéndole del brazo comenzaron con un "mira, te comento...". Quizá fuera un poco temprano para el recién designado alcalde quien aún estaba restregándose los ojos para poder creer como había llegado hasta ahí y pedía que le pellizcaran de vez en cuando. Pero a fin de cuentas, como trabajador de Bankia que era, había la confianza suficiente como para tomarse ciertas libertades e incluso comprarle unas preferentes si las ofrecía.
El más mayor de todos ellos, cargado de la autoridad que dota tener pensión y sus dosis de sintrom aseguradas, comenzó aquella intervención.
- Venimos pensando mis amigos y yo mismo que poco se nota el cambio. Que bien está el resultado y lo que dicen las urnas va a misa. Pero se podría hacer algo más para que se notara.
- Ni idea del cambio del que me habláis.
- Sí, hombre. Tu partido...
- ¿Cuál de los dos? ¿El de antes o el de ahora? Bueno, da más bien igual... pero os escucho.
- Nosotros no somos de dar ideas ni de tenerlas. Simplemente te lo decimos.
Así podía haber quedado la cosa y obviamente no fue así. El nuevo partido del alcalde, con su color amarillo que bien servía para Ávila como para Las Palmas de Gran Canaria, merecía hacer notar que habían tocado el poder y demostrar quien mandaba ahora en la ciudad. Desde aquel despacho con vistas al mercado chico se estaba reescribiendo los manuales de política y gestión pública. Le bastaba con utilizar cualquier preposición y el nombre del municipio para crear un nuevo partido político: a, ante, cabe, con, contra, de, desde, en, entre... Casavieja, Aveinte, Fontiveros, Padiernos, Mombeltrán, Sanchidrían... Las combinaciones se hacían casi infinitas. Pronto todo el mapa de la provincia quedaría bajo su merced aunque puede que su mayor logro fuera quitarle aquel color su fama de maldito o que el gafe se hubiera pasado al naranja; no podía estar seguro. Pero lo que era incontestable es que la innovación era la marca de su aventura y quizá aquellos paisanos tenían algo de razón.
Sopesó varias ideas como presentar un programa en la televisión local embutido en un chándal de táctel o colgar un retrato suyo en cada puerta de la muralla. Tras un rato deliberando se decidió y llamó a su mano derecha:
- ¿Babuino? Soy el alcalde. Mira, una cosa...
- Mi apellido es...
- ... me pones el color del partido en todo lo que veas.
- ¿En el escudo de la ciudad? ¿Cómo hicimos con el de la Diputación?
- Eso está muy visto; mejor al agua del grifo. También cancelas la hípica y siembras dudas sobre el mercado medieval.
- ¿El mercado medieval?
- Sí, así la gente no se hace preguntas sobre la hípica.
- Lo que usted ordene, señor alcalde.
- Y anuncias una subida muy bruta del IBI.
- ¡¿Eh?!
El alcalde deslizó el dedo por la pantalla del teléfono y cortó la llamada. Las órdenes estaban dadas y aquello le llenó de una nueva sensación. El sabor del dictado, la innovación municipal... En aquel momento se dio cuenta que había nacido para ser alcalde. El régimen del terror de los de la gaviota había terminado y comenzada un régimen de terror completamente nuevo. Se acercó a la ventana del despacho y la abrió de par en par:
- ¡Volad, mis pequeños! ¡volad!
- Señor alcalde, somos cargos de libre designación. No monos alados de El Mago De Oz.
- A mí me parecéis lo mismo, la verdad. ¿Cuánto pueden costar los monos esos? Lo mismo estoy subiendo poco el IBI... o quizá podría coseros alas a la espalda...
- Mejor una subida desproporcionada de impuestos, señor alcalde.
- ¡Ja, ja, ja! Está visto que no elijo mal a mi gente.
- Simplemente nos ganamos el sueldo y su confianza.
- Son esta clase de cosas las que me hacen pensar que nos os pago lo suficiente.
Ya estaba desembalando una caja de puros cuando el secretario del alcalde, a quien insistía en llamar Maricarmen, le interrumpió.
- ¿Qué pasa, Maricarmen?
- Ha llamado uno de los concejales liberados y dice que lo de subir el IBI no acaba de verlo.
- ¿Acaso le he puesto un mal sueldo?
- No es eso, señor alcalde. Por lo visto algunos vecinos han empezado a buscar el libro de montaje de una guillotina y no se ha conseguido satisfacer la demanda de antorchas y picas.
- Será por el mercado medieval... si bien la guillotina no apareció hasta 1789... Es extraño.
- ¿El qué, señor alcalde?
- Que conozca la fecha de invención de la guillotina... Le pides a los técnicos municipales que me hagan un informe sobre el tema.
- ¿Algo más, señor alcalde?
- Sí, y que hagan otro informe culpándose a si mismos de la idea de subir el IBI. Pero que el informe no acabe viéndolo nadie. Lo entierren en cualquier solar que tengamos vacío y coloquen una piedra bien gorda encima.
- Como usted ordene, señor alcalde.
No le dejaba de parecer curioso como se podía pasar de la euforia al chasco en tan corto periodo de tiempo. La satisfacción en política se escurría como la arena de la playa entre los dedos. Melancólico se sentó y tomó su balón de pilates. Había pasado una semana dibujando con detalle un mapa del mundo sobre él en donde se veía la provincia de Ávila a misma escala que África. Después de aquello, jugar con su balón, saltando de aquí a allá por el despacho, no parecía una idea tan apetecible. Abrió la válvula y dejó escapar el aire sobre su cara como si aquel soplido le pudiera consolar en algo y se quedó allí sumido en sus pensamientos.






Mig+21 | Sábado, 18 de Enero de 2020 a las 03:30:58 horas
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