Día Domingo, 18 de Enero de 2026
El mundo en el que nos desenvolvemos es hoy es más incierto que nunca, y por ello los millennials toman más riesgos que ninguna otra generación. Pero ¿cuáles son las claves para adaptarse a esta sociedad fluctuante, llena de actualizaciones tecnológicas?
Para que los jóvenes puedan alcanzar una seguridad económica con miras a un futuro estable y próspero, la fórmula es pensar en el ahorro y la inversión. Para comenzar a ver las gráficas de un activo y lanzarse al mundo de las inversiones, descargar Metatrader 4, Tradingview o NinjaTrader, por ejemplo, son buenas opciones.
Si bien la fórmula para lograr esa estabilidad es combinar el ahorro con la inversión, existe una diferencia entre ambos conceptos. José María Retusta, director de Renta 4 Ávila, explica que ahorrar es "dejar de consumir hoy para consumir en el futuro", mientras que invertir es usar los ahorros "de una forma adecuada", para sacarles más provecho.
¿Es posible ahorrar e invertir al mismo tiempo?
Los millennials viven solos: la juventud que nació entre finales de la década de 1980 y mediados de la década de 1990 debe enfrentarse a realidades económicas complejas. Pagar el alquiler de un piso, por ejemplo, se vuelve una tarea difícil, sobre todo en un momento de la historia donde el mercado laboral ha sido fuertemente golpeado tras la crisis por la COVID-19.
Es por ello que ahorrar termina siendo una práctica más habitual que nunca. Un punto de partida inteligente es hacer un análisis de los gastos fijos (alquiler, préstamos, alimentación, gimnasio, etc.) y los ingresos, para ver cuál es el monto disponible mensual y cuáles son los gastos a los que es imposible renunciar.
Aquí se puede aplicar la regla 50/20/30; o sea, la mitad de los ingresos (50%) se usan para cubrir las necesidades básicas, el 30% para gastos personales y el otro 20% se ahorra.
Pequeñas acciones, gran ahorro
El ahorro no implica apartar grandes porcentajes de los salarios: también es posible hacerlo en acciones cotidianas, como cambiar las bombillas tradicionales a las bombillas LED. Este sencillo cambio se ve reflejado en un ahorro de varios euros por mes que, a largo plazo, marcan la diferencia.
En cuanto a la inversión, un estudio reciente demostró que los millennials se han convertido en los nuevos clientes del asesoramiento financiero.
Mientras que las generaciones baby boomer y X son los inversores tradicionales, los millennials y centennials se encuentran más interesados en labrar futuros económicamente más estables. Una de las explicaciones ante este comportamiento tiene que ver con el hecho de que la generación millennial ha crecido con el estigma de que no tendrá jubilación, por lo que buscan más oportunidades de inversión para multiplicar su capital.
Saber gestionar las finanzas es fundamental. Y es que, a pesar de ser la cohorte generacional que sufrió en carne propia la crisis de finales de la década del 2000, los millennials son quienes mejores perspectivas a futuro tienen: un estudio de Pew Research Center aseguró que 9 de cada 10 jóvenes confían en que alcanzarán sus metas financieras a largo plazo.




