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Jesús María Sanchidrián Gallego
Martes, 30 de enero de 2018

Ávila en el Génesis

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La naturaleza salvaje del planeta se asienta estos días en el paseo del Rastro (hasta el 4 de febrero) en un bello y abrumador contraste visual de la mano del fotógrafo brasileño Sebastião Salgado.

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A las rocas donde se asienta la muralla medieval se le han añadido unos volantes faralaes confeccionados con fuertes estructuras metálicas de donde cuelgan 38 grandes estampas en blanco y negro componiendo una panorámica deslumbrante.


Desde este lugar, Ávila, la ciudad fortificada, se asoma por el sur desde el balcón peatonal llamado del Rastro a la fosa del Valle Amblés que circundan la serranía coronada porel Pico del Zapatero y la Serrota.


En este espacio soleado, donde trasiegan con frecuencia los abulenses al abrigo de la muralla,lucen con extraordinaria luminosidad sorprendentes fotografías de los confines de la tierra formando una singular exposición titulada “Génesis”, la cual se muestra dentro del programa “Arte en la calle” de la obra social de La Caixa.


La calle se convierte entonces en museo y sala de exposiciones donde se exhiben retratos extremos que testimonian la belleza del mundo desde su creación combinando los cuatro elementos de la naturaleza y de la vida: agua, tierra, fuego y aire.


Todo el indómito planeta tierra se exhibe en medio del callejero de una naturaleza domesticada cuyo hábitat urbano encarna la evolución de esta ciudad medieval creando una diversidad admirada por un público civilizado.


El hombre figura entre los seres de la creación plenamente integrado en el paisaje representado, lo que se produce en su estado primitivo y en perfecta simbiosis con ejemplos relevantes del reino animal.


Por un lado, el nuevo espacio generado en Ávila retoma el sentido público y popular del arte.


Y por otra parte, se ofrece un viaje sin retorno por la grandiosidad geográfica de tierras y mares cuyos ecosistemas peligran por las conquistas del hombre que también amenazan a milenarias formas de vida.  

 

Como ya dijimos cuando iniciamos esta sección de 'Miradas', elegimos entonces el título “caja mágica” para la misma pensando en su identificación con la “cámara oscura” como el primer antecedente histórico de la fotografía, tomando entonces el cerebro como lugar donde la imagen se procesa a modo de cámara fotográfica, como ocurre con las ideas que dan lugar a las reflexiones y pensamientos que se quieren transmitir desde aquí.

 

[Img #81595]Pues bien, a aquellas intenciones responde con creces la genialidad visionaria del activistaSebastião Salgado, capaz de hacer del arte fotográfico “un arma cargada de futuro”, igual que el poema de Gabriel Celaya, con el que ahora se quiere remover conciencias para proteger esta fantástica parte de mundo que conserva los orígenes de su nacimiento.

 

Igual que antes lo hicieron numerosas ciudades (Brasil, Canadá, Moscú, Londres, París, Madrid, Barcelona, Bilbao Huelva, Málaga, san Sebastián, Gijón, Segovia, etc.),Ávila se asoma ahora a pie de calle a la majestuosidad de lugares insólitos de vida extrema desde el mirador de su ronda sur y se asombra de su pequeñez.

 

La selección fotográfica que se exhibe es el resumen de un amplísimo trabajo estructurado en cinco apartados, a través de los cuales, tal y como ha comunicado la organización, se representan otras tantas regiones con varios ecosistemas y colectivos humanos, a saber:


1. «Los confines del Sur»: Georgia del Sur, las Malvinas, la península de Valdés y las islas Sándwich.
2. «Santuarios»: Las islas Galápagos, Indonesia, y los ecosistemas deMadagascar.
3. «África»: Del delta del Okavango en Botsuana y el parque deVirunga en la triple frontera entre el Congo, Ruanda y Uganda, al desierto deArgelia.
4. «Las tierras del Norte»: Paisajes de Alaska y de la meseta del Coloradoen Estados Unidos, el Parque Nacional de Kluane en la isla de Baffin (Canadá)y las regiones septentrionales de Rusia, el norte de Siberia y la península deKamchatka.
5. «La Amazonia y el Pantanal»: La confluencia de los ríos Negro ySolimões en Manaos, los parques nacionales de Canaima (Venezuela) y deXingú (Brasil), y el Pantanal, el mayor humedal del mundo, a caballo entreBrasil, Bolivia y Paraguay.

 

El viaje que nos propone Sebastião Salgado se asemeja al que hizo Darwin en busca del origen de las especies, e incluso podemos recrearnos desde la ciudad medieval con las fantasías de Ulises o de Julio Verne, ajenos a la globalización del mundo actual.

 

Por un instante, Ávila parece aventurarse en el continente americano igual antes lo hicieron sus hijos los hermanos de Teresa de Jesús, el caballero abulense Blasco Núñez Vela,nombrado virrey del Perú por el rey Carlos I, o el licenciado Pedro de la Gasca “El Pacificador” del Perú.

 

También las tierras lejanas retratadaspor Salgado se nos antojan cercanas a Ávila en la medida que lo son los territorios de extremo oriente donde los padres dominicos del monasterio abulense de santo Tomás fueron misioneros ypredicadores recorriendo Japón y China.

 

[Img #81598]Concebida la exposición como una muestra a pie de calle, la cultura apuesta en este caso por su socialización en grado sumo y por la democratización de la imagen, sin barreras ni obstáculos a la contemplación.

 

Respondiendo a la llamada del acontecimiento visual realizada con banderolas y expositores repartidos por la ciudad, paseantes de todo tipo y condición, turistas y público en general se asoman a las ventanas del nuevo mundo impresionado en blanco y negro que quiere ser protegido y no colonizado.

 

A la sombra de un viejo olmo, uno de los pocos negrillos centenarios que siguen vivos en la ciudad, se cobijan las carteleras fotográficasimpertérritas a las inclemencias del tiempo, pues sobre ellas ha llovido, ha nevado, han soplado vendavales y brillado el sol, y con ello, tanto de día como de noche, la naturaleza se presenta viva en continuo movimiento.

 

Las fotografías nos enseñan un planeta que adquiere especial personalidad en los bosques, cataratas, montañas, desiertos, glaciares, sabanas, polos y mares de vírgenes e inhóspitas regiones de laAntártida, Madagascar, Botsuana, el Parque Nacional de Kafue en Zambia, la meseta del Colorado en Estados Unidos, Alaska, el archipiélago de las Galápagos en Ecuador, Siberia y la selva del Amazonas, entre otras.

 

En las tierras impresionadas observamos que el hombre sigue un ritual simbiótico con el hábitat donde vive, haciéndoloen comunidades primitivas siguiendo ancestrales costumbres en medio de la selva,la sabana o el polo de donde obtienen todo lo necesario para la supervivencia de la especie humana.

 

Igualmente, llaman la atención la grandiosidad de la fauna salvaje que contrasta con el recuerdo de las caballerías de arrieros y trajinantes en días de feria o mercado, únicos animales que transitaban por este viejo paseo de ronda que días atrás ha sido recorrido por yuntas de bueyes y elegantes caballos celebrantes de su patrón san Antón.

 

Y como si de un zoo se tratara, los visitantes, paseantes, caminantes, viajeros y curiosos se ven rodeados de pingüinos, ballenas, cebras, elefantes, leones marinos, gaviotas, ñúes, etc. en su hábitat natural del trópico, la sabana o los polos, lejos del área conquistada por el hombre.

 

Ahora, las estampas expuestas se impregnan en el imaginario colectivo reteniendooriginales escenas, antessolo vistas en documentales televisivos o internet, pero que en este caso se enseñan rodeadas de una áurea que singulariza el espacio histórico de la ciudad.

 

Finalmente, la exposición es también en excepcional reconocimiento al trabajo del fotógrafo brasileño Sebastião Salgado, autor también de los proyectos universales titulados “Trabajadores” y “Éxodos”, retratando entonces la frágil condición humana, la misma que hace peligrar la riqueza natural del planeta,

 

Nacido en 1944 en Aimorés, Minas Gerais (Brasil), Salgado estudió Economía y trabajó para el Banco Mundial y la FAO, pero desde los 29 años se dedica por completo a la fotografía comprometida, con especial atención la defensa de los más desfavorecidos, el medio ambiente y las culturas ancestrales de los pueblos con vocación universal. Trabajó para las agencias Sygma, Gamma y Magnum Photoshasta 1994, año en el que creó, junto con su esposa LéliaWanick, una agencia dedicada exclusivamente a su obra. En 1998 recibió en 1998 el Premio Príncipe de Asturias de las Artes y en 2001 fue nombrado embajador especial de UNICEF.

 

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1 Comentario
Fecha: Miércoles, 31 de enero de 2018 a las 15:05
Ciertamente
Ciertamente, es una hermosa exposición y de gran belleza en un espacio inmejorable, a la vez que reivindicativa del medio ambiente y la naturaleza que hay que proteger. Muy acertada la descripción del artículo, así como el relato de las fotografías expuestas.

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