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Isabel Martín
Miércoles, 6 de diciembre de 2017

No todo vale, ni todo es periodismo

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Seamos sinceros: lo de trabajar gratis no le gusta a nadie. Pero que además te digan que solo se trata de escribir, o de hablar por la radio, o de aparecer delante de la cámara y que “eso lo puede hacer cualquiera” es, además de hiriente, una flagrante mentira.

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Así están las cosas para un periodista, profesión que la Real Academia Española reconoce como “persona legalmente autorizada para ejercer el periodismo” y como “persona profesionalmente dedicada en un periódico o en un medio audiovisual a tareas literarias o gráficas de información o de creación de opinión”.

 

Los periodistas somos profesionales y estamos preparados para ejercer. Existen, como en cualquier oficio, malas praxis que se intentan evitar, ya que tenemos un código deontológico. Pero no por esos ejemplos que nos denigran y que no hacen justicia a la profesión dejamos de ser eso: periodistas. Ahora mismo, además, nos enfrentamos al terreno pantanoso de Internet que es, sin duda, una oportunidad para el periodismo, que está creciendo en esta nueva plataforma y que supone un campo en continua exploración por parte de las empresas informativas. Pero no nos equivoquemos: en Internet no todo es periodismo. Tampoco en el mundo de la comunicación corporativa ni en los medios “de siempre”.


Al igual que no somos enfermeros por poner una tirita, o fisioterapeutas por dar un masaje; ni somos electricistas por cambiar una bombilla o informáticos por saber cómo se restaura el disco duro del ordenador, cualquiera que escribe, hace un vídeo o locuta algo es un periodista. Un profesor necesita una titulación, al igual que un médico o un ingeniero industrial; lo mismo ocurre con aquellos que los dedicamos a mantener informados a los demás. Estamos hablando de algo muy serio y que nos afecta a todos. Precisamente por eso, no todo vale.


Me gustaría que esos empresarios, responsables de asociaciones o instituciones reconocidas –también de nuestra ciudad- fueran capaces de contratar de una forma decente, con un sueldo digno, sin hacer los contratos de “falsos autónomos” que se “firman” y que no solamente menosprecian la labor de los profesionales, sino que, además, dicen muy poco de quienes realizan estas prácticas. Y hablando de prácticas… ¿Gratuitas? Esas mismas empresas e instituciones, incluso periodísticas, que empiezan ya sin pagar –altruismo, lo llaman (perdonad que no me ría)- a los que acaban de terminar la carrera están sembrando un camino muy poco edificante para aquellos que quieren ganarse la vida en un medio de comunicación. ¿Qué respeto nos va a tener la sociedad si sus representantes sociales, empresariales o incluso políticos no nos respetan?


Lo de “no solo cornudo, sino también apaleado” expresa muy bien lo que están haciendo con los periodistas. Bastantes problemas tenemos que asimilar y superar en el sector: evolucionar, por supuesto, porque los soportes informativos están en constante cambio, a una velocidad de vértigo que nos hace reciclarnos continuamente. En este punto en el que estamos, con Internet de fondo, debemos aprovechar las ventajas que los nuevos medios sociales nos brindan: ser un escaparate de titulares que nos ayudan a ser más visibles. Ser medios de referencia e influencia, en los que se cuide la calidad y se admire la forma de trabajar. Es lo que debe distinguirnos. Y mirar hacia otro lado sin aceptar este nuevo campo de juego no es la solución; solo un iluso no lo admitiría.


No creáis que en nuestra profesión nos falta autocrítica (releed lo de arriba, si tenéis dudas). Una cosa que suele caracterizar a un buen periodista es esa necesidad de informar adecuadamente a través del medio en el que trabaje (y también incluyo la comunicación corporativa). Eso, queridos amigos, lo lleva en la sangre un periodista de raza. No, no somos perfectos. Nadie lo es. Estamos bajo el juicio de todo el mundo porque nuestro trabajo se ve, se oye, se lee. Por eso, exigimos que se acabe el intrusismo profesional y que se paguen sueldos dignos. Por eso mismo, me uno al comunicado que mis compañeros de la Asociación de la Prensa de Ávila y la Asociación Abulense de la Prensa Deportiva de Ávila han lanzado y que suscribo punto por punto.


No. Definitivamente, no todo vale.

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5 Comentarios
Fecha: Lunes, 18 de diciembre de 2017 a las 06:54
La clave de Anguita
En una reciente entrevista a Julio Anguita:
¿Se respeta plenamente la libertad y pluralidad de información en España?
No en la medida de que las empresas periodísticas cada vez dependen más de los bancos, los préstamos, los ayuntamientos, di **** ciones, gobiernos centrales y autonómicos…
La información ha entrado de lleno dentro de la economía de mercado, venden mercancías y como tales vendedores de mercancías, están sujetos a las oligarquías que los protegen, les dan dinero o se lo quitan. Es decir, cuando ellos anteponen en su oficio la libertad de mercado, están yendo contra la libertad informativa, escriben porque tienen que comer, pero operan simplemente en la directriz que les marca el poder.
Fecha: Viernes, 8 de diciembre de 2017 a las 21:10
SANDRO
Para “yo”. Pido perdón. Si ese es todo tu juicio, lo entiendo y lo respeto. Mezclar errores mecanográficos con una falta de ortografía para llamarme acémila, describe tus prioridades. De todos modos, Gracias. Pero no lo olvides,a ti también te acabará pasando. Por descuido, por estrés, por aturdimiento. Y no te gustará que alguien se ría de tí, porque esa falta no te describe, salvo para el simple.
Fecha: Viernes, 8 de diciembre de 2017 a las 00:50
yo
Para SANDRO: edores??? quizá sean hedores y los chascos mejor convertirlos en chuscos para no morirse de inanición. Será que todo el mundo puede tener fallos y por un momento ser un poco acémila.
Fecha: Jueves, 7 de diciembre de 2017 a las 19:00
Abulense
Mientras los medios de prensa de este país vivan casi exclusivamente del dinero público procedente de la publicidad institucional NO hay ningún futuro real respecto de vuestra profesión como periodistas. Vuestra labor tendría que ser informar verazmente y estar del lado del pueblo con independencia respecto de los poderes económicos y políticos. Vosotros habéis contribuido a que vuestra profesión esté pervertida por el mismo que os ha estado dando de comer durante mucho tiempo. Este es el resultado: no os valora nadie, ni vuestro amo ni el pueblo. Esa es la reflexión que tenéis que hacer y empezar a ser libres de verdad, ahí ganaréis vuestra honradez profesional.
Fecha: Jueves, 7 de diciembre de 2017 a las 08:50
SANDRO
El problema del periodismo es que siempre se decanta a favor de la supervivencia económica, sacrificando principios de objetividad y seriedad, y abrazando el cinismo que arriba de una política empobrecida y sin cualificación. El que entrevista a una acémila como si fuera alguien importante y determinante para la vida de una comunidad, interpretando y dando valor a lo que en modo alguno tiene sentido, acaba adquiriendo el alma y cuerpo del animal. El periodismo, muy unido a la baja y analfabeta política que vivimos, está emanando los edores de ésta. Por eso no le importa que sus trabajadores acaben siendo trabajadores enajenados y harapientos, que piden el chasco diario para no moriría de inanición. Estamos tan lejos de lo que un día soñamos, que la solución está lejos y muy difícil.

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