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Isabel Martín
Domingo, 24 de diciembre de 2017

Anónimos y solidarios

Guardar en Mis Noticias.

No sé si has recibido alguna vez una sonrisa de agradecimiento. Supongo que sí, y que también has sido en ocasiones quien ha sonreído.

[Img #80237]Te cuento cómo va, por si acaso: recibes una sonrisa  algo tímida, con un poco de vergüenza de quien se siente ayudado de algún modo y que, al mismo tiempo, no sabe si abrazar a la otra persona, darle las gracias efusivamente o, simplemente, sonreír. La mayoría optan por esto último.

 

Recibir una sonrisa de agradecimiento es el resultado de algo muy íntimo. Un favor, un ponerse en el lugar del otro, un préstamo de cualquier tipo o, simplemente, un detalle silencioso y probablemente desapercibido para el resto de la humanidad. Pero no para el “otro”.


Por suerte, muchas personas sin nombre provocan esa gratitud también anónima. Y eso ocurre cada día. Sí, frente a un mundo que tantas veces nos resulta frío y egoísta, existe gente que se preocupa por los demás y que no necesita alardear de ello. De hecho, la mayoría de obras sociales públicas y reconocidas, se dedican a organizar las donaciones prácticamente invisibles de tantas y tantas personas. Por ejemplo, losBancos de Alimentos. Su labor es encomiable, en mi humilde opinión. Aparte de las personas implicadas físicamente en la organización, selección y posterior distribución de toneladas de comida, lo que más me impresiona es que se trata de aportaciones de mucha gente que no sale en ningún titular. Y destinado a familias que están pasando apuros reales muy cerca –a veces más de lo que imaginamos- de nosotros. También lo hacen, por supuesto, con colaboración de empresas y entidades, de forma pública, que da respaldo y relevancia social a una buena causa. Pero esto es tema para otro día.


Carreras solidarias, festivales, conciertos, recogidas de juguetes, actividades de concienciación… La mayor parte de estas iniciativas son tarea de tantos y tantos voluntarios que simplemente buscan ayudar un poco en cualquier causa, implicarse de alguna forma para apoyar que cada niño tenga un juguete en Navidad, recoger fondos para que se investiguen enfermedades, síndromes o nuevos fármacos, para crear unas instalaciones o invertir en recursos que ayudan distintos colectivos, para proteger a los animales abandonados, limpiar un bosque, visitar a enfermos, acompañar a personas mayores que están solas...


Muchas entidades, como decía, ayudan a ese engranaje de tanta gente desprendida que solo busca echar un cable.Las tenemos muy cerca, en Ávila también. Cruz Roja, Cáritas, la Fundación Mapfre, la Iglesia Católica, Pronisa, Asociación de Enfermos de Alzhéimer, Asociación Española contra el Cáncer, Asociación de Fibromialgia, Aspaym, por poner solo algunos de tantos ejemplos que están seguro en vuestro recuerdo.


Hay tantas causas como días tiene el año. Bueno, muchísimas más. Y nos volveríamos locos si nos identificáramos con todas. Por eso me voy a permitir dar(me) un consejo: que no nos olvidemos de los que tenemos cerca. Muchas veces, sin querer, se nos pasa mirar hacia los lados, a nuestros vecinos, familiares, incluso a nuestros amigos. La mayoría del tiempo son, quizá, los que más ayuda necesitan porque todos, absolutamente todos, pasamos por malos momentos, y nos da mucho apuro pedir ayuda. Por eso no está de más ser observadores y aprovechar oportunidades reales, que solo cuestan un poco de tiempo y cariño. Visitar a nuestra vecina que vive sola, a ver si necesita algo; preguntar a nuestros amigos cómo están y observar con los ojos del corazón si nos están diciendo la verdad o si lo que necesitan es hablar un rato y desahogarse; regalar unos guantes a alguien que veamos que pasa frío, o invitar a desayunar alguna vez a la persona que vemos pidiendo cada día camino del trabajo; sonreír a quien se pone en la calle a pedir limosna, preguntarle cómo está e intentar ayudarle. Seguro que a esa sonrisa te responde con otra, de agradecimiento.

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3 Comentarios
Fecha: Lunes, 25 de diciembre de 2017 a las 19:04
soy Domingo Malzoni
Isabel Martin gracias por esta grata reflexión sobre un tema de emergencia social, desde la parte humana usted tiene muy claro el sentido común y el respeto a tantas personas humanas que si saber lo deben de estar pasando muy mal.
Yo en lo personal doy la cara y denuncio falta de transparencia en campañas bajo la responsabilidad del Banco de Alimento de Ávila, y pongo bien claro mis conclusiones, ejemplo: en los primeros días de este diciembre se realizo la campaña de recogida en los 16 supermercados, con un resultado positivo gracias a la solidaridad de los abulenses y empresarios.
Pero NO me queda claro su distribución NO son distribuidos en Ávila por los Servicios Sociales del Ayuntamiento y es responsabilidad su distribución Cruz Roja, me deja un sabor agridulce de pensar de que dichos alimentos van en dirección de los comedores concertados y comedores de Caritas, y da la casualidad que quien recibe ayudas NO identifica alimentos recogidos en nuestros supermercados, y NI hablar de Caritas y su ECONOMATO vendiendo los productos donados. soy Domingo Malzoni
Fecha: Lunes, 25 de diciembre de 2017 a las 14:58
José Antonio
Una pena que haya gente que con toda su buena voluntad esté siendo manejada por el sistema capitalista que SIEMPRE genera desigualdades y pobreza. El liberalismo, y especialmente el neoliberalismo, sostiene un sistema que siempre encuentra excusas para “ejercer” la “caridad”, sea una estafa financiera disfrazada de crisis o un conflicto bélico que hace subir las acciones de sus empresas de armamento. Y todo esto pasa con gobernantes y políticos fieles escuderos de este sistema que solo beneficia a las élites económicas frente a la mayoría de la población y con la jerarquía eclesiástica de actores principales de toda la obra en la que se sustenta todo.
Fecha: Lunes, 25 de diciembre de 2017 a las 14:20
un lector abulense
Pues a mí no me gustan este tipo de actividades basadas en una caridad mal entendida que solo sirve para limpiar las conciencias. Además alguna de esas entidades colaboradoras son propiedad de la gran banca que está teniendo grandes beneficios económicos después del rescate que han perpetrado con el dinero público de todos. Todo esto me huele a hipocresía y a una manera de bloquear que en realidad se hagan políticas sociales y se redistribuya la riqueza como es debido y como dice incluso la Constitución.

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