Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies

Jesús Mª Sanchidrián
Domingo, 3 de septiembre de 2017

Reivindicación de los caminos molineros del Adaja

Guardar en Mis Noticias.

Acaba de publicarse en el Boletín Oficial de la Provincia del 31 de agosto el último requerimiento que ha hecho el Ayuntamiento de Mingorría para que se abran los caminos de los molinos del Adaja cerrados indebidamente por el propietario del encinar por donde discurren.

[Img #75523]

 

Tal requerimiento se produce después de numerosos pronunciamientos judiciales que reconocen la titularidad pública de dichos caminos, y sin que todavía se encuentren abiertos al público, ya se impide el paso mediante unas puertas cerradas con soldadura y grandes piedras que obstaculizan  su apertura.


Y todo a pesar de que el Tribunal Supremo, en sentencia del 16 de febrero de 2011, ya declaró la titularidad municipal de estos caminos vecinales, y de que las sucesivas corporaciones municipales hayan intentado sin éxito, hasta la fecha, su apertura efectiva.

 

Fue en agosto de 2002  cuando fueron cerrados transversalmente los caminos de los molinos del Adaja de Mingorría, lo que se produjo por el propietario de la finca conocida como “Dehesa de El Ciego”, en dos puntos exactos: uno, donde se bifurcan los caminos de los molinos “Nuevo”, “Pajuela” y “El Cubo”, y otro de donde salen los caminos de los molinos de “Las Juntas” y del “Negrillo”, además del cierre de la vereda de “La Malita”.


En dichos puntos se colocaron puertas de hierro cerradas con candado, actualmente soldadas, que cortan el paso a los antiguos molinos, hoy arruinados, llamados de “Las Monjas”, “Pajuela”, “Nuevo”, “El Cubo”, “El Grillo”, “Las Juntas” y Negrillo”.


Los referidos  caminos, fácilmente reconocibles sobre el terreno y la planimetría de la zona, son de naturaleza pública según más de media docena de pronunciamientos judiciales que han tenido lugar.


Y así constan en el registro de la propiedad y en los mapas y planos topográficos y catastrales existentes, y como tales han sido considerados en los estudios realizados de la zona y en las actividades de promoción cultural y etnológica llevadas a cabo.


Efectivamente, el carácter público y demanial de las mencionadas vías, las cuales daban acceso a los molinos construidos en la ribera del río Adaja, se predica por su posesión pacífica y uso general por el común de los vecinos de Mingorría mantenidos desde tiempo inmemorial, primero al servicio de la industria harinera, y luego para usos culturales, “ecológicos”, deportivos, turísticos, y de disfrute del paisaje y la naturaleza.

 

[Img #75526]

 

Poco importa ahora si los molinos en cuestión continúan en funcionamiento o no, pues la naturaleza de los caminos que les sirven de acceso tiene un valor intrínseco y una importancia superior a lo que supone una simple vía de comunicación.


Ciertamente, los caminos de los molinos de Mingorría gozan de un gran interés histórico, cultural, paisajístico y medioambiental, como lo demuestran las características del terreno por el que discurren, la riqueza histórica que encierran, originaria del siglo XIII y sus niveles de protección exigibles al encontrarse dentro de la red Natura 2000 y ser zona ZEPA de los encinares del Adaja.


Además, resulta que los caminos municipales de los molinos del Adaja  constituyen el soporte adecuado para la implantación de un “tejido verde” que sirve para desarrollar un turismo consciente y responsable, que permita al ciudadano conocer y disfrutar de su entorno cultural y ecológico, y descubrir antiguas formas de vida y oficios tradicionales como el de molinero.


Más aún, la práctica de deportes y actividades con el contacto directo con la naturaleza, y la creciente atención a ésta por capas cada vez más amplias de población, determinan claramente que las llamadas “actividades deportivas blandas” deben constituir el soporte idóneo para un desarrollo turístico alternativo.


En efecto, actividades como el senderismo, ciclotursimo, rutas a caballo, itinerarios naturales y culturales, participan del “carácter ecológico” que demandan los vecinos y visitantes de la zona.


Los caminos de los molinos del Adaja ofrecen un especial atractivo para su funcionamiento como “caminos naturales”, dado que discurren por un espacio natural protegido de indudable valor, cuyo acceso no sería posible si se cierran.

 

Además, proporcionan al usuario, especialmente al caminante, al ciclista, al pescador, al naturalista, al deportista, etc. la seguridad en la práctica de sus aficiones y en el disfrute de hábitos saludables de ocio y tiempo libre.


Se hace necesario entonces mantener las infraestructuras de comunicación con un uso público que permita la recuperación del aprovechamiento propio de los caminos, y facilitar con ello que la población pueda tener acceso a una experiencia deportiva, cultural, educativa y de contacto con la naturaleza, lo cual constituye un derecho de la población, que podrá ejercerlo libremente.

 

[Img #75527]


En este caso, los caminos públicos que vienen siendo fuentes de litigio entre los vecinos y el actual propietario de la dehesa por donde discurren sirvieron históricamente de acceso al monte comunal perteneciente a Mingorría, al río Adaja y a los molinos levantados en sus márgenes de los que tomaron su nombre allá por los siglos XIII y XIV, según consta en el Archivo de la Catedral de Ávila.


Y así, la existencia misma de una importante industria molinera de transformación de los productos agrarios, lo que se realizaba en los numerosos molinos construidos en Mingorría junto al Adaja, propició igualmente la creación de una red de caminos públicos que discurrían por terrenos pertenecientes al común de los vecinos y cuyo uso y aprovechamiento siempre han sido generales.


En el año 1751, según  el Catastro de Ensenada, se constata la existencia de los molinos “Trevejo”, “Molinillo”, “Pajuela”, “Obscuro”, “Las Juntas” y Negrillo”, entre otros, a los cuales se accede por los caminos que tomaron el mismo nombre de los molinos atravesando el monte comunal..


Según el “Diccionario Geográfico Histórico y Estadístico” de Pascual Madoz publicado en 1848/1850, y reeditado por la Editorial Ámbito de Valladolid en 1984, se constata la existencia en Mingorría de un total de 20 molinos harineros, lo que demuestra la importancia de este tipo de industria de transformación de los productos agrarios que evidentemente se sirve de la red de caminos por los que se accede al río Adaja.


Mediante Real Orden de 30 de septiembre de 1859, fue aprobada la Clasificación de los Montes Públicos de España, donde se distinguía entre Montes exceptuados de la desamortización y Montes enajenables.


Pues bien,  dentro de la Provincia de Ávila y en el  partido judicial de la capital se incluye como monte exceptuado de la desamortización el monte de encinas de Mingorría, cuya superficie era de trescientas hectáreas.


Por dicho monte discurren los caminos que dan acceso a los molinos existentes en la ribera del Adaja y que ya han sido reseñados.

 

[Img #75528]No obstante la previsión mencionada, lo cierto es que años más tarde el monte fue desamortizado, y una parte del mismo dio origen a la “Dehesa de El Ciego”, pero manteniéndose siempre el dominio público de los caminos existentes.


Según el Nomenclator de la Provincia de Ávila de 1864, resulta que Mingorría cuenta con quince molinos harineros, lo que sigue demostrando la pervivencia de este tipo de industria, así como el mantenimiento de la red de caminos vecinales que dan servicio a la misma discurriendo por el monte comunal.


El 28 de enero de 1880, el maestro de Mingorría D. Francisco Mampaso, actuando como escribano municipal, realizó el documento que tituló: “SUPERFICIES DE LAS CALLES, EDIFICIOS PÚBLICOS, CAMINOS Y ERIAZOS DE MINGORRÍA Y SU ANEJO ZORITA”.


Un apartado de este documento está dedicado a  los CAMINOS VECINALES, en el que se incluyen los caminos que conducen a los molinos del Adaja, según consta en el archivo municipal, y se reseñan los siguientes:


-Camino de Rogallinas o Trebejo. -Camino de los Molinos (Nuevo, Pajuela, Cubo y Roeta). -Apartadero que sale del camino de los Molinos llamados Nuevo  y Pajuela. -Apartadero de Pajuela. -Apartadero al Nuevo. -Apartadero que sale del camino de los Molinos llamado Cubo-Roeta. -Apartadero a la Roeta. -Camino de los Huertos del Río o el de las Juntas.


La posesión y disfrute por el común de los vecinos de los mencionados caminos se ha producidor ininterrumpidamente desde tiempo inmemorial, sin que se conozca ningún otro acto de disposición distinto al propio de la su naturaleza: el libre tránsito de personas y animales, y donde el terreno lo permite el paso de  carros o vehículos similares.


Desde hace más de veinte años, el Ayuntamiento y diversas asociaciones vienen realizando actividades ecológicas y de  promoción de turística de la zona, así como otras de carácter educativo y artístico.


Todas ellas se sirven de los caminos que conducen desde Mingorría al río Adaja y los molinos del lugar.  
Así, se han editado folletos y guías con difusión en prensa, radio y televisión, realizado exposiciones fotográficas, y organizado excursiones y recorridos para senderistas. Además, dichos caminos  sirven para facilitar la práctica deportiva de la pesca y la caza, e incluso en algunos casos para el baño.

 

[Img #75529]Como resultado de las citadas actividades, se ha posibilitado la utilización pública de los caminos que cruzan por la “Dehesa de El Ciego”, en un claro ejercicio de uso y disfrute general de los mismos hasta que en el mes de agosto de 2002 fueron indebidamente cerrados.


En consecuencia, se ha producido una merma el valor histórico de paso que por su naturaleza tienen los caminos rurales, perdiéndose con ello su función pública original, la de servir de acceso y paso para el tránsito de personas, animales y vehículos hasta el río y hasta la infraestructura hidráulica de los propios molinos que son ejemplos vivos de una larga tradición histórica.


El valor etnológico de los antiguos molinos les sitúa como excelentes ejemplos de la arquitectura popular y de una primitiva industria harinera, además de interesantes testimonios de formas de vida y tradiciones culturales
La Dehesa de El Ciego, como ya se ha dicho, fue originariamente el monte comunal de Mingorría. La construcción de los molinos lo fue en algunos casos por concesión del municipio, y  su propiedad estuvo en manos de la parroquia, órdenes religiosas y particulares.


En toda su historia, los caminos de los molinos siempre han sido utilizados pacíficamente por el común de los vecinos de la localidad, de ahí su inclusión en planos y mapas, dada su notoriedad pública.


Los mencionados caminos constituyen entonces  elementos configuradores del territorio municipal en virtud de los cuales el río Adaja y el paisaje quedan también  integrados en el mismo como elementos dinámicos susceptibles de ser contemplados y disfrutados por la generalidad de los vecinos.


Por ello, el derecho de uso y disfrute de los caminos públicos que cruzan la “Dehesa de El Ciego” corresponde al público en general, que bien puede hacerlo con fines culturales, educativos, turísticos, medioambientales y deportivos, sirviendo también para acceder al río Adaja y poder beneficiarse de los usos propios de los cauces de agua tales como el baño y la pesca.


Así mismo, sirven de acceso a las infraestructuras hidráulicas y a los antiguos molinos que utilizaron en la industria molinera de transformación de cereales en harina con la que se elaboraba el famoso pan de Mingorría, una actividad histórica y tradicional de las formas de vida de las gentes de la localidad que debe protegerse protegida como bien inmaterial de interés cultural.

 

[Img #75524]

 

Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
Comenta aquí esta noticia
Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
1 Comentario
Fecha: Lunes, 4 de septiembre de 2017 a las 14:30
Vecina de Mingorría
Espero que se lleve a la práctica cuanto antes esta decisión tan justa de abrir unos caminos de los que se ha apropiado indebidamente una persona. Esos caminos siempre han estado ahí, y no por el hecho de comprar las tierras que los rodean, esa persona puede quitarle al pueblo esa tierra que le pertenece.
Este caci*** ha conseguido que muchos propietarios legítimos ni siquiera puedan acceder a sus terrenos sin pedirle permiso. Su coto de caza para amiguetes ha robado a muchas familias el derecho a pasear por su pasado, por su historia. Pero la realidad es así, el dinero manda y parece que todo está en venta.
En fin, ya era hora de que se le reconociera el derecho a sus verdaderos dueños y al pueblo de Mingorría.

Avilared • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress