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Alfredo Rodríguez
Miércoles, 5 de julio de 2017

La educación escolar: antes y ahora

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En el imaginario colectivo tenemos asumido que los maestros tradicionales eran auténticos tiranos de la educación, tomadores de lecciones memorizadas, autoritarios y fieles seguidores de aquel dogma de que la letra con sangre entra.

Y no digo que no hubiese maestros así porque más de uno he tenido que padecer. Pero no todos eran iguales, también los había comprometidos con la educación de sus alumnos, auténticos profesionales vocacionales que asumían un compromiso moral y social que les llevaba a obligarnos –digo bien, obligarnos- a acceder a los conocimientos de las asignaturas a base de estudio, ejercicios y deberes. Nos exigían esfuerzo y dedicación. Y la consecuencia de ese sacrificio –visto ahora con el paso del tiempo- era evidente: nos enseñaba a responder por nuestros actos, a asumir nuestra propia responsabilidad. Los suspensos y los aprobados se entendían como algo merecido, sin más.  Ni se nos ocurría ir a casa llorando a decir que nos habían suspendido porque allí nos podía esperar el psicólogo de cabecera de mamá: la zapatilla.

Aquellos maestros –hablo de los buenos- ejercían una autoridad intelectual que se complementaba con la autoridad moral de los padres. El trabajo bien hecho, el esfuerzo, se premiaba con becas, becas que requerían tener una media de un ocho para tener acceso a ellas, becas que eran la única palanca de ascenso social y económico que tenían los hijos de las familias humildes y trabajadoras. Y esa oportunidad fue aprovechada por muchos, no es mi caso, para prosperar en todos los órdenes de la vida. Es verdad que en aquella escuela se aprendía a base de estudio y de esfuerzo, pero lo que se aprende así no se olvida nunca.


Hoy, el lema educativo de la nueva pedagogía es “aprender a aprender”. Como no sabía muy bien que significaba, me he molestado en informarme un poco y he descubierto que lo que prima en la enseñanza escolar de hoy es el conocimiento adquirido por la propia experiencia del alumno, experiencia que luego ha de aplicar a su entorno más próximo. También he descubierto que es el  alumno quién pone su propio ritmo de estudio porque ya no se tiene como objetivo adquirir conocimientos generales o universales, el objetivo de la cultura, de la enseñanza, se dirige –eso al menos es lo que he entendido-  hacia lo competencial; que al final acabé descubriendo que quiere decir, más o menos, que el alumno aprenda a hacer cosas. El objetivo, según el informe, es que los alumnos aprendan a tomar decisiones y a tener espíritu crítico, además de que todos sean iguales desde la diferencia.


Siempre creí, y sigo creyendo, que el equilibrio, la virtud, está en la conciliación entre lo viejo y lo nuevo, pero la impresión que me ha quedado tras leer un farragoso texto de algo más de dos páginas es que ya no se respeta el saber, la cultura y el conocimiento, y así es muy difícil que los que no saben (los alumnos) puedan respetar al que sabe (al maestro). Y más difícil aún que los alumnos puedan tener espíritu crítico.


Una escuela que permite a los alumnos conseguir lo máximo (el título) aún sin aprobar, es una escuela que no persigue lo mejor para todos. Una escuela que no educa en la responsabilidad, que no premia al que estudia, es una escuela que perjudica a los alumnos de las familias más humildes.   ¿Y qué quieren que les diga?... Que una persona es madura cuando no echa la culpa de lo que le pasa a los demás, cuando asume sus responsabilidades y acepta la consecuencia de sus actos. Libre, decía Unamuno, es el que sabe y más libre aún el que más sabe, pero la nueva sociedad que se está construyendo ni será madura ni será libre.

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2 Comentarios
Fecha: Sábado, 29 de julio de 2017 a las 02:59
A Mateos
No puedo estar más de acuerdo con el comentario y menos con usted.
Me parece patético que siempre esté dando la paliza con su vida y presumiendo de rico que puede permitirse llevar a sus hijos al Liceo Francés y a universidades de Francia o Estados Unidos. Los que no podemos permitírnoslo tenemos que pelear porque en España mejore el sistema educativo. Obvia usted que de la universidad española han salido grandes ingenieros, científicos y hombres de letras, entre los que usted no se encuentra por más que comente un día sí y otro también,en la prensa digital, que ha publicado libros y ha hecho aportaciones que no conoce casi nadie.
Fecha: Sábado, 8 de julio de 2017 a las 09:45
Manuel Mateos de Vicente
Comento el tema en algunos de mis libros.
Yo lo he solucionado. Mis hijos y nietos al Liceo Francés. Y para universidades: Francia o Estados Unidos.
Más sobre el tema lo tengo en artículos y libros. Desde luego actualmente no vamos a ninguna parte si no es a la destrucción.

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