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M.F.J.
Lunes, 12 de junio de 2017
En el accidente hubo 9 víctimas mortales y 22 heridos en la Nacional 403

El conductor del autobús siniestrado asegura que se encontraba "fresco" la mañana del accidente

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Noticia clasificada en: Sucesos

El conductor del autobús accidentado en Tornadizos, en el que murieron nueve personas, ha afirmado que se encontraba “fresco” en la mañana en que ocurrió el trágico accidente en la Nacional 403.

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Era un lunes. Había descansado la tarde del viernes, así como el sábado completo y parte del domingo, hasta la 17,15 horas. Terminó su jornada laboral aproximadamente a las 22,55 horas. Durmiendo una media de entre 6 y 7 horas, Ramón G.S., ha asegurado que se sentía fresco y que no  fue consciente, si es que ocurrió así, de haberse quedado dormido al volante.


Con su declaración ha comenzado la vista oral en el Juzgado de lo Penal número 1 de Ávila. Ha contado que llevaba tres años conduciendo este autobús. La noche anterior, el domingo, se había ido a la cama en torno a las 23,45 horas tras cenar “algo de fruta y leche”.


En el momento en que enfiló el tramo de vía donde ocurrieron los hechos, ha asegurado creer que conectó el freno eléctrico, que funciona como forma de apoyo al pedal. “No hace falta soltar el volante”, ha afirmado, “con un dedo llega”. Fue en el kilómetro 123 de la Nacional 403 sobre las 8,30 horas del 8 de julio de 2013 cuando sucedió el accidente del autobús de línea que iba de Serranillos a la capital abulense.

 

Salida de la carretera

Su narración de los hechos es la siguiente: “oí un golpe en la parte mediana trasera”, y se vio “contra el talud”. "El autobús empezó a dar bandazos, me incorporé porque no llevaba cinturón, agarrado al volante; la gente empezó a gritar”. En esos momentos de confusión, una persona le “cayó por detrás” y “otra vino por el pasillo a rastras”. El conductor trató de enderezar el volante tirando hacia la izquierda “para que no acabara donde acabó”.

 

El testimonio de Ramón G.S. presentaba un tono firme y con térninos técnicos de quien conoce su profesión; sin embargo, al llegar al momento en que el autobús finalmente paró, la emoción se ha adueñado de su voz, temblorosa y tenue al relatar cómo percibió lo que había ocurrido y cómo se lamentó por seguir vivo.

 

Según ha advertido el fiscal, la versión del conductor se contraponen a los informes periciales de la Guardia Civil, en los que se afirma que la salida se produjo de forma continuada hasta chocar contra una de las señales de la carretera y que, a partir de ahí, el vehículo continuó hasta llegar al talud.


También, según la Guardia Civil, hasta el último momento no hubo maniobra evasiva por parte del conductor, quien tardó unos “cuatro segundos” en reaccionar desde un primer choque contra las rocas. Consideran que habría unos 11 segundos en los que no se aprecia ninguna huella de frenado.


Ante esto, el conductor ha manifestado que reaccionó “lo más rápido posible” mientras “caían bolsos, hierros, cristales…”. Una vez fuera del autobús, según su propia declaración, se lamentó repitiendo dos frases: “¿por qué me he quedado yo?” y “me quiero morir”.


Cuando la Guardia Civil se personó en el lugar y le preguntó qué había ocurrido y si se había dormido, Ramón G. repuso que no sabía, según el fiscal, que pide para él cuatro años de prisión y cinco de privación del permiso de conducción, mientras que la defensa solicita la libre absolución.


Testigos
Durante la primera jornada del juicio han acudido a declarar nueve testigos, de ellos ocho viajeros del autobús. El primero de ellos, camionero de profesión, se ha dirigido a la sala por escrito, ya que no podía hablar. La parte fiscal disponía preguntas, él respondía en los folios y éstos eran llevados al juez. Luis H., que iba en la fila 3, en el lado del conductor, ha opinado que el accidente se debió a un “despiste”.


Ha dicho que se dio cuenta de que se salían de la carretera y se incorporó. Fue capaz de ver al conductor a través del “retrovisor” y que permanecía “absorto, sin reaccionar” en el momento del accidente. La versión de Luis H. indica que “no frenó ni con el de pie ni con el eléctrico”, porque el vehículo “no disminuyó la velocidad”. Ha asegurado que mientras el autobús perdía el control, el conductor colocó el parasol.


Por su parte, la versión de María Antonia N., ha afirmado que, por conocerle de recorridos previos, el conductor "le daba seguridad". Además de comportaba de forma atenta y cariñosa con su hija, con Síndrome de Down. Es su hija la que viajaba en el autobús, tras lo que contó a su madre que "dio vueltas, se agarró al volante y nada más". Desde entonces, según su madre, “ha cambiado”, aunque hace cuatro años no puso ninguna reclamación al respecto.


Otra testigo, Cecilia R. viajaba con su marido Antonio. Tras el accidente, le escuchó dirigirse al conductor diciendo que no era momento de lamentaciones sino de ayudar. Celia P. viajaba en la fila 10, junto a la ventanilla en el lado del conductor. Notó “un empujón” antes de que el autobús perdiera el control. Al salir, llamó en un primer momento al 112 y luego a su padre. Se ha sometido a tratamientos médicos y psicológicos, aunque no proporcionados por la compañía aseguradora.


Estallan las ventanas

Otro testimonio ha sido el de Mario A., que ha admitido que como conductor, en ocasiones ha dado un volantazo al notar una cabezada de sueño. El día del accidente también intuyó que algo parecido podía estar sucediéndole al conductor. Por su parte, Gloria M. viajaba con otras dos amigas y asegura no haber sido del todo consciente de lo que realmente ocurría hasta que “estallaron las ventanas”.


Luisa D. L. F. ha afirmado que oyó “como meteoritos” cuando estalló la ventana y los fragmentos de cristal se dispararon contra sus gafas de sol. Después perdió el conocimiento. Encarnación S. ha declarado que mantuvo los ojos cerrados hasta que el autobús se detuvo y Jennifer M., la última en dar testimonio y una de las amigas que acompañaba a Gloria M., explicaba que sufrió una conmoción cerebral que la postró en una cama desde el lunes hasta el viernes.


El juicio continuará el martes con la declaración de otros 12 testigos, viajeros del autocar. El miércoles acudirán los peritos de la Guardia Civil y del Instituto Universitario de Investigación del Automóvil, así como el resto de testigos. Finalmente, el jueves terminará la vista oral con la declaración de los peritos propuestos por la defensa y los médicos forenses, junto a pruebas documentales, conclusiones e informes finales.

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1 Comentario
Fecha: Martes, 13 de junio de 2017 a las 08:44
Dr. Ing. Manuel Mateos
Lo fui a ver en cuanto supe del accidente. No me pareció bien la solución de atajar unos metros mediante un tremendo desmonte para tener una bajada con una pendiente peligrosa, donde pueden ocurrir más accidentes.
Mi labor científica ha sido apreciada por la Dirección General de Tráfico concediendome la Medalla al Mérito de la Seguridad Vial, pero ridiculizada por algunos grupos abulenses. Así que sigamos teniendo accidentes en Avila.

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