Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies

Alfredo Rodríguez
Sábado, 3 de junio de 2017

Volvemos a enredarnos en las utopías del pasado

Guardar en Mis Noticias.

Todo lo que estamos viviendo en la política y en la sociedad de nuestro tiempo, se asemeja, como una gota de agua a otra, a lo vivido en las sociedades de los años treinta del siglo pasado.

En aquellos violentos años de preguerra, ante la descomposición y deterioro de la democracia, los fascismosacabaron convirtiéndose en una moda. Moda que acabó triunfando con el apoyo de millones de personas que acabaron seducidos e identificados con la utopía fascista.El fascismo representaba lo moderno, lo nuevo, lo contracultural; era anti-sistema. Falange se definía, en palabras del propio José Antonio Primo de Rivera, como un movimiento social y político que no era de derechas ni de izquierdas, sino del pueblo. Y Mussolini, en 1932, no dudó en declarar que el fascismo era la doctrina de la acción popular.El discurso fascista entronizaba con la demagógica lucha del pueblo contra las élites, empleaba términos como casta para identificar a los culpables de los males de la ciudadanía y de la sociedad y hablaba de justicia social. En definitiva, era la nueva política. Y… ¿saben quienes representaban a la vieja política? Pues la desacreditada democracia, los partidos caciquiles de siempre, el parlamentarismo y la corrupción del sistema.

 

¿Les suena, verdad?  No me estoy inventando nada, todo está escrito en la prensa de la época. La historia no está para reescribirla, está para conocerla, para aceptarla tal cual fue, y, sobre todo, está para recordarla. Todo se vuelve a reproducir exactamente igual que entonces. De nuevo los viejos fantasmas del pasado más cruel y trágico de nuestra historia: los nacionalismos y los populismos, se abren hueco y se legitiman en las instituciones democráticas con el objetivo último de derribar el sistema. Y como entonces, quiénes más razones dan al electorado para caer en la trampa nacional-populista son los partidos y los políticos por su falta de escrúpulos y ejemplaridad.

 

Pero en la vida, como en la política, todo está inventado, nunca hay nada nuevo bajo el sol. Decir a las personas lo que éstas quieren oír y señalarlesa los culpables de sus males, no solo alivia, sino que nos libera de la mala conciencia al despojarnos de nuestra propia responsabilidad y culpa. Es humano, y como es humano hace que en todos nosotros anide el germen de la tentación populista.

 

Con saber esto y aprender de la historia, sería suficiente para entender que ningún mesías puede llevarnos a vivir en una Arcadia feliz y que ningún político puede resolver nuestros problemas. Pero, sobre todo, nos serviría para comprender que fuera de la democracia liberal y representativa solo hay violencia, miedo, opresión, falta de libertades y más, mucha más corrupción.Los males de la democracia se curan con más democracia, haciendo efectivo el principio de igualdad ante la ley. Ni justicia popular, ni justicia del espectáculo, ni justicia gubernamental; justicia.

 

Hoy, como hace ochenta años, la lógica política, discursiva y dialéctica del nacionalismo y el populismo vuelve a estar de moda, síntoma inequívoco de que cuanto más creemos que sabemos menos entendemos. Aquellos tiempos de idealización de una sociedad fascista se reproducen de nuevo: mismo lenguaje, misma dialéctica, mismo discurso y mismas intenciones.Y es que, en el fondo, nada hay más fascista que un antifascista, ambos son las dos caras de una misma moneda: el totalitarismo.

 

Estamos asistiendo a la descomposición de un régimen que ha traído cotas de bienestar y libertad jamás conocidas, pero en vez de encarar la utopía del futuro, volvemos a enredarnos en las utopías de un pasado que solo trajo calamidades, violencia y odio.

Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
Comenta aquí esta noticia
Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
8 Comentarios
Fecha: Jueves, 8 de junio de 2017 a las 15:22
Tranquilo, tranquilo...
Tranquilícese, señor Rodríguez, porque su democracia no corre peligro alguno. Este sistema ha sido construido así desde 1977 para que ninguna nueva fuerza política que no tenga las bendiciones de los verdaderos amos -ya sabe, los que tienen como a mayordomos a Rajoy, Macrón, Theresa May, Renzi, Corbyn y a Merkel como capataz de todos ellos-, es decir, la plutocracia o brazo armado del neoliberalismo, pueda llegar a tener verdaderas posibilidades de poder.
Su democracia, señor Rodríguez, entre otras perlas, impide que el voto de los españoles valga igual en una provincia u otra, y así es como se empieza a perder la fe en el sistema, porque la actual ley electoral es un auténtico fraude qué, como en la ruleta, siempre posibilita que gane la banca.
Fecha: Jueves, 8 de junio de 2017 a las 13:06
rosendo
Sin palabras….., de nuevo nos dejas anonadados, nos das luz en nuestra ignorancia,
doy gracias por tener a una persona que nos enseña tanto cada vez que coge una
pluma. Por cierto, con quien te documentas, para hacer estos artículos tan esclarecedores.
Fecha: Martes, 6 de junio de 2017 a las 19:32
Has tocado fondo Alfredo
Alfredo has perdido el norte definitivamente. Esa afirmación que haces contra las personas que han luchado contra el fascismo y a las que debemos el vivir en democracia no tiene un pase. No volveré a leer tus artículos, lo siento pero has tocado fondo.
Fecha: Martes, 6 de junio de 2017 a las 12:09
Martin
Sr. Alfredo Rodríguez la Constitución no a la ha votado la mayoría de la población viva de este país. Creo que va siendo hora de que se reforme en base a las necesidades de la población actual, a la realidad social y territorial del Estado Español y sobre todo para que no se la pueda "hacer trampas" y se pueda garantizar de verdad los derechos de la ciudadanía. Los defensores a ultranza del sistema actual, los que no quieren ni hablar de reformar la Constitución en beneficio de la población pero que son capaces de reformar de la noche a la mañana para garantizar el pago de la deuda generada por ellos mismos, esos son los que usted idealiza. Sí, esos que entre otras cosas han mantenido con dinero público (si esos falsos liberales que se hacen ricos con nuestro dinero), las portadas de los periódicos de este país en beneficio de esa clase dominante, en beneficio de un sistema corrupto de los pies a la cabeza. Sr. Alfredo Rodríguez democracia es pretender un cambio hacia un país más justo, más igualitario, más avanzado social y culturalmente, un reparto equitativo de la riqueza del país, donde haya una Constitución que respete de verdad los derechos de los ciudadanos y la pluralidad.
Fecha: Martes, 6 de junio de 2017 a las 08:34
Lector habitual de Avilared
Estoy de acuerdo con el autor en el análisis con respecto al falangismo y sus connotaciones ultranacionalistas, populistas, xenófobas etc y en la crítica a modelos que conducen al fascismo y al totalitarismo. Pero me gustaría apuntar que a día de hoy estos caracteres se perciben en cierta manera en partidos como el encabezado por otro Rivera, Albert. Ciudadanos es una formación política heredera del nacionalismo español de la Falange y con todo el apoyo de la gran banca y de los medios de comunicación del poder (igual que la Falange se puso del lado del poder oligarca que facilitó el golpe de estado contra la legalidad democrática de la II Republica). Tampoco se declaran ni de derechas ni de izquierdas, y surgen únicamente para ser la muleta que el poder necesita para que la ciudadania, a los que dice representar, nunca tengan verdadero poder y representación democrática.




Fecha: Martes, 6 de junio de 2017 a las 07:24
D. González
Una cosa es la democracia liberal que usted nombra y otra muy distinta el neoliberalismo al que nos han conducido las políticas instauradas por El IBEX 35 y representadas en este país por personajes como Aznar, Felipe y actualmente por partidos. O o el PP, Ciudadanos y el sector perdedor del PSOE. Un neoliberalismo que solo se sustenta en base al reparto del dinero público, y no a la propia generación de riqueza de la iniciativa privada como defendía el verdadero y viejo liberalismo, y además con un ropaje nacionalista y populista. Es decir, España es de ellos, de los poderosos, y no cabe ni reparto de riqueza ni reparto de poder, ni territorial ni popular, señor Rodríguez, todo son contradicciones en sus argumentos..
Fecha: Lunes, 5 de junio de 2017 a las 20:46
Uno
Mire usted,la sociedad de los años 30 afortunadamente para nosotros no tiene nada que ver con la actual,estamos en un entorno europeo y estamos hace años globalizados,las potencias económicas de la época no son las actuales.
Lo mas humano de todo es aceptar lo que hay porque contestar y emprender o liderar cambios siempre encuentra resistencias y suponer que lo que hay es mejor tendrá que ser justificado como poco.
Si pedir que los gobiernos respeten a las instituciones y no intervengan para evitar que la justicia actué contra corruptos no se que concepto tiene usted de la política.
Por lo que insinúa si no le entendido mal compara a Unidos Podemos con los fascistas...aclárelo si es así,ya que presume de conocer bien nuestra historia.
Fecha: Lunes, 5 de junio de 2017 a las 11:50
Manda eggs
Pues eso que manda eggs que usted hable de odio cuando todo el que le lee sabe el odio que tiene a un partido nuevo que viene a intentar cambiar esta **** de sistema, que solo les interesa a los "empresarios" que estais viviendo de la administración pública. Y aunque en este artículo no nombre al partido en cuestión no hace falta ser muy inteligente que se lo dedica a él, y vamos compararlo con el fascismo de Primo de Rivera hace falta tener la cara muy dura por no decir otra cosa.

Avilared • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress