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Manuel Mateos de Vicente
Lunes, 15 de mayo de 2017

Ir a Madrid en la era de la velocidad del tren

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La era de la velocidad comenzó hace un siglo, sin embargo para los humanos no hay hartazgo en conseguir el máximo ahorro de tiempo en una medida que recuerda el refrán “el tiempo es oro”.

[Img #70916]La velocidad llegó a los trenes con el entonces 'Tren colador', el Talgo, el 'tren bala' japonés, el Amtrack estadounidense y el TGV francés, importado muchos años después por España como AVE y cuya primera línea fue Madrid-Sevilla con un ancho de vía alemán, no español, para que todo fuera más costoso.


La primera vez que  vi al entonces llamado 'tren volador' (después Talgo) fue en los años 40 en Ávila. Era un tren experimental y estaba formado por un simulacro de vagones de chapa pintada de gris. Alcanzó la entonces increíble velocidad de 135 Km/hora. En España a los inventores y científicos se les considera mal, se les ponen trabas y a mí hasta se me insulta, y por ello este invento tardó muchos años en ser aceptado por la Renfe o ampliamente apoyado con vistas a la exportación. Actualmente hay Talgos funcionando en el estado de Washington, en la costa del Océano Pacífico de Estados Unidos. En Alemania un tren Talgo con una máquina potente alcanzó los 500 Km/hora, algo único.


He viajado en la cabina del AVE, que alcanzó los 300 Km/hora en algunos tramos, velocidad impresionante vista de día desde la cabina,  y de noche asustaba pues el trayecto iluminado era engullido en un segundo.
Volviendo atrás, en los años sesenta, cuando la Amtrack lanzó el mejor y más rápido tren de Estados Unidos quise verlo como también he visto en su día al TGV francés. Tuve la ocasión de entrar en la cabina de mando con un conductor amable, en el trayecto Washington-Nueva York, quien me fue explicando los métodos de seguridad, mucho más eficaces y variados que el sistema del 'hombre muerto' que ya conocía; también hizo sobrepasar la velocidad límite de 100 millas por hora (160 Km/h) para que supiera yo como actuaban todos los sistemas de alarma. Fue muy amable.


Quise experimentar el tren Mag Lev: fui con mi hijo Axel y en siete minutos hizo el trayecto Shanghai-Pudong aeropuerto, un tramo que en coche se tarda una hora. Su sistema de tracción es el conocido como de levitación magnética de patente original alemana; método que nos fue explicado en la asignatura 'Planeamiento de Sistemas de Transporte' en 1960 en la Iowa State University. La levitación magnética se ha hecho realidad en China 50 años después, mientras que en España se planea nuestro futuro con los raíles y nuestra catenaria electrificada en una vía no ibérica sino alemana por razones que estimo políticas. Es impresionante la velocidad de 430 Km/hora pues parece que los coches estuvieran parados en las carreteras en lugar de estar circulando. Al no haber raíles parece que se va montado en un pájaro y no hay más ruido que el del viento. Levita unos centímetros por encima de la plataforma y el traqueteo desaparece, solo tenemos ligeros movimientos laterales.

 

En este tren Avila-Madrid en 20 minutos. La plataforma elevada es semejante a la del tren monoviga que inventó el incomprendido Julio Pinto Silva, quien no consiguió el despegue de su tren con un motor lineal, y ya explicó en sus libros lo difícil que es en España que las ideas originales, creativas, sean aceptadas; idiosincrasia nacional sufrida por muchos, me incluyo, aunque siempre está el recurso de copiar aunque sea con 45 años de retraso; véase 'La efectividad de algunas señales de tráfico propuestas' por Manuel Mateos, febrero 1996, revista Cimbra).

 


China está actualmente a la cabeza en innovaciones ferroviarias pues además del Mag Lev tienen la línea que va desde China Central al Tíbet, salvando los problemas inherentes al circular a más de 5.000 metros de altitud y por tramos de permafrost, helados permanentemente; además fue necesario buscar el confort de los pasajeros para evitar el llamado mal de altura (falta de oxígeno) y presurizar todos los vagones.

 

[Img #70917]Hay quien pueda tener miedo a viajar en tren después de lo que ocurrió con el Alvia (81 muertos) o en Porriño (con 4 muertos), accidentes que he analizado y en lo que veo que la seguridad en las instalaciones la infraestructura deja de desear a mi modo de ver. Cuando lo del Alvia me desplace a Ávila, donde conozco bien las vías ya que trabajé en las vacaciones en la electrificación, y en un tramo de unos 200 metros hallé 8 detalles que considero errores relacionados con la seguridad; referí esto como oyente en unas jornadas donde se trataba la seguridad de los trenes pero por algo que demuestra nuestra idiosincrasia formada universitariamente nadie me preguntó que los mencionara. A raíz de mi averiguación sobre el accidente del Alvia creo que conseguí que unos 10 días después del accidente colocaran una señal de advertencia para complementar los avisos telecomunicativos y parece que, ante mi insistencia, las señales ya no van a ser como las de la fotografía adjunta, en blanco y negro, sino en color. Poniendo señales corrientes y en color creo que no volverán a ocurrir accidentes como los dos que cito.


Se menciona continuamente la necesidad de que se comunique Ávila con Madrid en un tiempo razonable y aquí expongo las soluciones más rápidas aunque también están las más económicas que pudiere ser un tren Talgo con asientos de tercera, circulando por las vías existentes con ligeras mejoras en algunos tramos; insisto: en 1944 un Talgo experimental alcanzó los 135 km/ hora yendo a Ávila... ... ... hace nada menos que 73 años y algo ha mejorado desde entonces.

 


Manuel Mateos de Vicente tiene una amplia preparación en el tema por sus cuatro titulaciones en España (ICCP; AOP-ITOP; y Dr.) y otras cuatro en Estados Unidos ( MSc; PhD; PE Civil y PE Highways). Medalla al Mérito de la Seguridad Vial por la DGT.

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1 Comentario
Fecha: Viernes, 19 de mayo de 2017 a las 14:32
Jose Espinos
Me ha gustado mucho el articulo de Manuel. Yo tambien soy Ingeniero de Caminos, y precisamente mi primer trabajo en Entrecanales (1977), fue mejorar la via desde El Escorial a Avila. Tuve que recorrer en detalle la via para atender a las peticiones de los ganaderos, y municipios en referencia a pasos seguros para personas y para ganado. Tambien condiciones de seguridad de los trenes, mejoras de drenaje, mejoras en cuanto al impacto ambiental.
Hace una semana hice el trayecto de Madrid a Robledo, y me parecio comodisimo el viaje en tren y baratisimo. Ademas para moverse por Madrid en metro autobus o cercanias, se conecta perfectamente el tren de Avila.
Pero lo mejor es la hora que te sirve de relajo, divisando unos paisajes maravillosos, en unos asientos comodos y perfectamente cuidados, leyendo tu periodico o leyendo tu libro favorito, perfectamente climatizado, y parando en las estaciones decimononicas perfectamente cuidadas, que es un placer volverlas a ver. !Son ventajas al trayecto en tu coche!.
Es la quinta manera de ir a Madrid !!!!!! a valorar...,!!!!
Jose Espinos

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