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Diego Hernández Gil
Domingo, 7 de mayo de 2017

Siempre sembrando futuro

Guardar en Mis Noticias.

Hoy es el día dedicado a la maternidad. Así que, permitidme una gota de optimismo, algo menos de análisis y una porción de sensibilidad. Eso sí, no quiero centrar estas líneas en mi madre. No corresponde, aunque hable de la maternidad y en parte, le dedique esta sinceridad a ella.

Pero sí, hablemos del día de hoy, de lo que se celebra o se reivindica, de la posibilidad de ser madre, de la maternidad. De ese bonito y generoso acto que es traer a alguien a compartir nuestro mundo, a pesar de la visceralidad del capitalismo dominante y de las guerras y hambrunas incesantes.


No lo voy a personalizar. No toca en este pequeño escrito. Apetece hablar de la maternidad como concepto, que sigue postergado con opciones de Derecho poco alentadoras. Así, ¿quién narices quiere ser madre? ¿Quién tiene esa dichosa valentía? Reitero el concepto de valentía y estima  ante esta figura, sin que suene eso sí al “amor de madre tatuado”. Aunque si lo lleváramos más pegado en la piel que un simple garabato, ¡cuán mejor nos iría!


Si bien, amigo lector, póngase por un momento, si es hombre, en el lugar de la mujer. En la dificultad que es dar vida. ¿No le hace pensar? Descuide, será cuestión de segundos. Antes eran aún más difíciles los partos, con un estado de la técnica ausente y dependiente de los escasos recursos de las familias, como así le tocaron a mis abuelas, pudiendo parir hasta en la era. De ahí la necesidad de recurrir a la palabra valentía para este sincero y amable escrito. Eso sí, no os acostumbréis, queridos y apreciados lectores, a este optimismo tan temporal como los tajos ofertados.


Yo, la verdad, todo lo que tengo se lo debo a la fiel figura. A esa figura que, como las del resto, no merecen un solo día. Merecen todos y cada uno de ellos. Dan vida, perseveran y encima la ley las sigue tratando como ciudadanas de segunda. Eso en este lamentable país, pero piensen en la India, Marruecos, Arabia Saudí o Camboya. Hagan el esfuerzo en pensar en esas heroínas en este día de reflexión, por un momento. Háganlo y, pensarán con toda facilidad en la dificultad de ser madre. ¡Feliz día, mamás!
 

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