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Alfredo Rodríguez
Lunes, 6 de marzo de 2017

Decadencia de nuestra cultura occidental

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Siempre se ha dicho que los pueblos que olvidan su propia historia están condenados a repetirla. Y algo de esto está sucediendo en Europa donde las nuevas sociedades que se están creando parece que han olvidado su pasado violento y sanguinario con dos guerras devastadoras.

Hay un nuevo clima social donde la desigualdad creciente, las tasas desorbitadas de desempleo, la pobreza, la exclusión social, la inmigración, los refugiados… han creado el caldo de cultivo necesario para que resurjan viejos fantasmas del pasado que vuelve a recorrer Europa de norte a sur: el populismo y el nacionalismo, gérmenes de las dos guerras mundiales.

 

La globalización ha dejado unos vencedores claros: las multinacionales y las empresas tecnológicas, y unos perdedores evidentes: los trabajadores, los autónomos y una parte de las clases medias. Y los perdedores ya no podemos confiar en los políticos que nos han traído hasta aquí. Necesitamos tener esperanza, algo que ofrecen con falsas verdades absolutas los populismos y los nacionalismos.

 

El fin de una época se está anunciando repetidamente sin saber que nos depararán los nuevos tiempos. Tiempos que se empiezan a parecer, como una gota de agua a otra, a tiempos pasados de los que las nuevas generaciones no tienen perspectiva histórica, quizá, porque el nuevo mundo está basado en la inmediatez, en la actualización permanente y en satisfacer los deseos del momento. Europa y sus viejas democracias (bueno, la nuestra no es tan vieja) están heridas de muerte. Los flujos migratorios y la crisis de los refugiados han traído un “ismo” más del que preocuparse, el más dañino de todos, porque su objetivo último es acabar con nuestra civilización, con nuestro modo de vivir y de pensar: el yihadismo.

 

Lo que hoy estamos viendo, lo que hoy está ocurriendo, no es nada nuevo como nos quieren hacer ver algunos. Hay un dicho que dice que  solo conociendo el pasado podemos comprender lo que está ocurriendo en el presente. Y la historia, madre de la vida, si algo nos ha enseñado, aparte de que no hayamos aprendido nada de ella, es que nunca es lineal, siempre es cíclica. Por eso el presente ya nos ha sido revelado muchos años antes, muchos siglos antes. Y como ejemplo y argumento de lo que estoy diciendo, nada como leer un texto del historiador greco-romano Amiano Marcelino (siglo IV).

 

“Los jóvenes pasan las noches en las plazas de Roma estorbando el sueño de sus vecinos. Se dejan melena y visten pellizas al estilo de los bárbaros. En tiempos de sus abuelos los romanos solían ser austeros, laboriosos y honorables, pero los jóvenes no imitan estas costumbres porque se han vuelto hedonistas, flojos... Las clases acomodadas apenas engendran hijos por la incomodidad de criarlos, mientras las clases humildes esquivan el trabajo y se acogen a la annona (una especie de subsidio estatal) y al panem et circenses (pan y circo gratis). Y así, ante la dejación de valores, los bárbaros (extranjeros), se están instalando en los territorios romanos, unas veces de grado, asumiendo el trabajo que los romanos no quieren hacer, y otras por la fuerza…”.

 

En estos y otros detalles que no vienen a cuento en este artículo, veía Amiano Marcelino que el imperio romano entraba en su fase crepuscular. El paralelismo con la decadencia de nuestra cultura occidental parece evidente.

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13 Comentarios
Fecha: Jueves, 30 de marzo de 2017 a las 15:30
Victoria
El día 7 de mayo, para disgusto de los mundialistas, Francia comenzará a poner fin a la decadencia y destrucción de Europa. Y lo hará una mujer.
Fecha: Jueves, 30 de marzo de 2017 a las 15:27
Victoria
El 7 de mayo, para disgusto de los mundialistas, Francia empezará a poner fin a la decadencia y destrucción de Europa. Y lo hará una mujer.
Fecha: Sábado, 25 de marzo de 2017 a las 20:43
pedro
es cierto que la actual sociedad esta en decadencia.
también es cierto que estamos olvidando los errores del pasado que nos llevaron a atrocidades irreparables.
pero tan cierto como eso es que el miedo a la libertad y democracia plena, por el motivo mantener los sillones y privilegios escudándose en una sociedad global y supeditada al dinero hace que las injusticias sean cada vez mas flagrantes sin resolverse por los poderes judiciales y llevando a quienes de verdad inflingen la ley a chotearse de todos los ciudadanos con el veneplacido y pasotismo del partido en el poder una pena arrastrar a los ciudadanos al desconsuelo.
Fecha: Viernes, 24 de marzo de 2017 a las 19:44
Uno
y para ejemplo la "cruzada cristiana" de los golpistas "nacionales" en la España de los años 30 para consolidar los privilegios cuando se ven amenazados por gobiernos legitimos....lamentablemente en España sabemos muy bien que el/los nacionalismos y los integrismos religiosos solo traen desgracias,aislamiento,precariedad económica,emigración y sometimiento ideológico y cultural
Fecha: Viernes, 24 de marzo de 2017 a las 11:02
consummationem saeculi
Hay nuevos Spenglers que proclaman "La Decadencia de Occidente", pero sin tener que escribir dos gruesos volúmenes en alemán (es difícil si no se sabe alemán, claro, pero también es difícil tener ideas para llenar dos volúmenes). Bueno, y las similitudes con la "Decadencia y Caída del Imperio Romano" son muy frecuentes últimamente. Hay libertad de expresión, felicitémonos por ello.
Fecha: Domingo, 12 de marzo de 2017 a las 19:18
Confuso artículo
Umberto Eco, en su pensamiento está la clave para entender muchas cosas. Alfredo, el título de este artículo no podía ser más desafortunado, entre otras cosas porque indirectamente utilizas la semántica de quienes desde posiciones fascistas consideran ciertos valores como superiores respecto a otros. No se si eres consciente de ello Alfredo o ha sido un lapsus. Muy confuso este artículo.......
Fecha: Jueves, 9 de marzo de 2017 a las 13:40
Madrileño
Entre los opinadores aparece un admirador de los partidos ultranacionalistas como el del eurodi **** do polaco que dijo "Las mujeres deben ganar menos porque son más débiles y menos inteligentes". Recordad a Brecht, primero fueron a por los negros pero como yo no era negro no me preocupé, después vinieron a por los judíos pero como yo no era judío..,después vinieron a por los comunistas pero como yo no era comunista tampoco me preocupé y después a por las mujeres pero yo tampoco era mujer...¿Quien serán los próximos? ¿los nacidos al sur de los pirineos o al sur de Despeñaperros?.
Recordar las sabias palabras de D. Miguel de Unamuno: "el fascismo se cura leyendo y el racismo se cura viajando".
Fecha: Jueves, 9 de marzo de 2017 a las 13:01
Francisco G.
Matizando a la persona que llama necios a los demás: la industria que usted llama "industria europea" no es europea, no tiene ni patria ni continente, por tanto ubicará sus factorías donde mayor rentabilidad tenga al igual que ubica sus capitales en Suiza y no porque sientan los colores del país helvético. El capitalismo (y sus herramientas llámese neoliberalismo en ciertos momentos o ultra nacionalismo en otros), no tiene alma y le importa poco los trabajadores tanto nacionales como extranjeros, más bien le importamos poco todos.
Fecha: Jueves, 9 de marzo de 2017 a las 12:18
Para el listo del Paraguay
Para el otro listo: detrás de la ultraderecha también está el gran capitalismo, detrás de los que cierran fronteras también está el gran capitalismo, el mismo que es capaz de colocar en los respectivos gobiernos a personajes como Trump, Merkel, Rajoy, Rivera o Le Pen, personajes que gobiernan para ellos. El gran capitalismo siempre hace negocios, también cuando decide abrir o cerrar fronteras.
Fecha: Jueves, 9 de marzo de 2017 a las 11:11
Hay más necios que botellines
Otra vez el "experto de turno".¿Poner freno al neoliberalismo que se lleva la industria europea a otros continentes donde es fácil esclavizar a la población, eso es nacionalismo de ultraderecha? ¿Proteger los derechos de la clase trabajadora autóctona es nacionalismo de ultraderecha? ¿Poner en evidencia que el neoliberalismo y los necios coleteros defienden el mundialismo, es acaso nacionalismo de ultraderecha? Vosotros, los que cooperáis con el acoso y derribo de los trabajadores de nuestra tierra mediante la entrada masiva de inmigrantes, sois la genuina ultraderecha económica porque hacéis el juego a los grandes capitalistas del planeta. Anda, ve y ponte a leer algo instructivo, que estás muy verde.
Fecha: Martes, 7 de marzo de 2017 a las 13:52
Para Diana
Ósea que el nacionalismo de ultraderecha, ese si que te viene bien a ti no??? Ese no es populismo no??? Ese no amenaza los derechos de los ciudadanos no??? Cuanta ignorancia !!!
Fecha: Martes, 7 de marzo de 2017 a las 10:27
Diana
¿Y..? Una vez ,leída una descripción parcial de la situación me he quedado esperando encontrar al final algunas sugerencias del autor para superar esos males: inmigración, pasotismo alejador de la realidad, desánimo y poca actividad reproductiva. Pero si los bárbaros ya se están instalando en "territorio romano", lo perentorio será desalojarlos de lo que han ocupado y mantener firmes la fronteras, ¿no?
Y si los nacionales no se reproducen es porque falta una verdadera política laboral que garantice de verdad un trabajo digno y duradero para que las parejas puedan tener confianza en el futuro. Pero si todo eso lo dejamos en manos de la iniciativa privada, los neoliberales, las Merkel, los munidalistas de yupi y toda esa pandilla que quiere mermar a los trabajadores nacionales, entonces los "bárbaros" acabarán por destruir a Roma (Europa, claro está).
Estimado autor del artículo, permítame que le diga que hay que mojarse más, tal como lo ha hecho en otras ocasiones. Decir cuáles son los males pero no señalar a los responsables ni apuntar a las soluciones es algo fácil, pero no merecedor de la medalla al valor. Usted puede hacerlo mejor, sin duda.
Fecha: Lunes, 6 de marzo de 2017 a las 10:56
Acierto
Totalmente de acuerdo, Alfredo. Finísimo comentario, y no vendría mal tomar nota

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