Contempla ayudas para recuperar viviendas, atender necesidades básicas, ofrecer apoyo psicológico y favorecer la recuperación económica y laboral de los afectados por esta tragedia medioambiental, social y económica.
En Ávila, la organización centrará inicialmente su intervención en las familias afectadas por el incendio de Burgohondo. Durante esa emergencia, Cruz Roja coordinó diez albergues en distintos municipios de la provincia, en los que fueron atendidas un total de 1.321 personas. Además, se llevaron a cabo traslados de 116 personas desde residencias y domicilios particulares a otros centros o espacios de acogida. El dispositivo contó con la participación de 80 voluntarios de Cruz Roja en Ávila, que recibieron el apoyo de equipos procedentes de Salamanca, Valladolid, Zamora y Segovia.
Fase de recuperación temprana
Actualmente, la organización ha iniciado la fase de recuperación temprana, con actuaciones previstas para ayudar a 20 familias a cubrir necesidades básicas. También contempla apoyo para el alojamiento de seis familias, el pago de suministros a ocho y el transporte a otras tres.
A estas medidas se suman asesoramiento jurídico para ocho familias, atención psicológica para dos y entrega de productos sanitarios a otras dos.
El plan pretende ir más allá de la respuesta inmediata a la emergencia y contribuir a la recuperación de las condiciones de vida de las personas afectadas, especialmente de los colectivos más vulnerables, ya que también incluye iniciativas medioambientales, de empleo y juventud, así como medidas para reforzar la preparación de las comunidades rurales ante futuros incendios.
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