Los trabajos incluirán estudios del terreno y la instalación de sensores para anticipar posibles riadas y deslizamientos de tierra, después de los daños provocados por las tormentas de octubre. La actuación, comunicada este jueves al Consejo de Gobierno por la Agencia de Protección Civil y Emergencias, se desarrollará en Mijares, Casavieja, Piedralaves, La Adrada y Sotillo de la Adrada, localidades que sufrieron las consecuencias de los incendios forestales del verano y, posteriormente, los efectos de las fuertes lluvias registradas a principios de octubre.
Aquellas tormentas provocaron deslizamientos de tierra y desbordamientos, con el arrastre de cenizas y sedimentos procedentes de los montes quemados. Ante esta situación, la Administración autonómica considera necesario estudiar las condiciones de los cauces y del terreno para identificar las zonas más expuestas a nuevas inundaciones.
Medición en los cauces
El contrato contempla tres fases de trabajo. La primera consistirá en un análisis hidrológico e hidráulico inicial, acompañado de un estudio detallado del territorio, con el objetivo de obtener resultados a corto plazo que permitan conocer los principales riesgos.
En una segunda fase se instalarán cinco puntos de medición en los cauces principales que afectan a los municipios incluidos en el estudio. Estos dispositivos permitirán disponer de información para anticipar posibles episodios de crecidas y arrastres de materiales.
La tercera fase comprenderá un estudio geomorfológico del entorno del Valle del Tiétar, destinado a analizar las características del terreno y su comportamiento ante las precipitaciones.
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