Del Jueves, 24 de Septiembre de 2026 al Martes, 29 de Septiembre de 2026
El Parador de Gredos cerrará sus puertas el próximo 1 de octubre para afrontar una reforma integral de 15 millones de euros que lo mantendrá sin actividad hasta 2028. El paréntesis llega a las puertas de una fecha histórica: el establecimiento de Navarredonda de Gredos cumplirá 100 años el 9 de octubre de 2028 como el primer parador que abrió en España y como escenario de algunos episodios relevantes de la historia contemporánea del país.
Hay lugares cuya historia trasciende el edificio que los contiene. El Parador de Gredos es uno de ellos. Antes de que castillos, monasterios, conventos y palacios repartidos por España acabaran identificándose con una de las redes hoteleras más singulares del país, todo empezó en la provincia de Ávila, en plena Sierra de Gredos.
El 9 de octubre de 1928, Alfonso XIII inauguró allí el primer establecimiento de una red que arrancó con apenas 30 plazas y que, casi un siglo después, cuenta con más de 10.000. El edificio que abrió aquel día no era todavía una pieza más de Paradores. Era el principio de todo.
La idea que terminaría llevando un establecimiento hotelero hasta Gredos había comenzado a tomar forma años antes. A comienzos del siglo XX, España carecía, fuera de las principales ciudades, de una infraestructura hotelera capaz de atender al turismo que empezaba a desarrollarse en Europa. El objetivo era mejorar el alojamiento de los viajeros, atraer visitantes extranjeros y mostrar un patrimonio natural y monumental que permanecía lejos de los principales circuitos.
En 1911 se creó la Comisaría Regia de Turismo, encabezada por Benigno de la Vega-Inclán, marqués de la Vega-Inclán, una figura estrechamente relacionada con la recuperación y difusión del patrimonio español. Años después, en 1926, tomó cuerpo el proyecto estatal de establecer alojamientos de calidad precisamente en aquellos lugares de atractivo turístico donde la iniciativa privada difícilmente podía hacerlo por la escasa rentabilidad que ofrecían entonces.
Gredos reunía esas condiciones. Era un espacio de enorme riqueza natural, pero apartado de las rutas habituales y con pocas posibilidades de alojamiento. Alfonso XIII conocía además aquellas montañas por su afición cinegética. En 1905 se había creado el Coto Real de Gredos para proteger la cabra montés, y las visitas del monarca a la sierra contribuyeron a que este rincón de Ávila terminara convirtiéndose en el elegido para aquella experiencia hotelera.
La propuesta de levantar allí un alojamiento estuvo impulsada por Vega-Inclán. El propio Alfonso XIII escogió el emplazamiento y el proyecto acabó materializándose en un edificio concebido inicialmente para atender, entre otros viajeros, las partidas de caza vinculadas a la presencia del rey en Gredos.
Piedra, madera y pizarra
El primer parador fue un edificio de nueva planta proyectado por el arquitecto Julián Delgado. Para su fachada principal se aprovecharon elementos procedentes de una casa señorial en ruinas de Villacastín, en una temprana muestra de la filosofía de recuperación patrimonial que posteriormente quedaría asociada a la red. Granito, madera y pizarra configuraron una construcción de aspecto sobrio e interior de inspiración castellana.
Aquel establecimiento estaba muy lejos de las dimensiones que alcanzaría posteriormente la red. En sus comienzos disponía de alrededor de una decena de habitaciones, además de biblioteca y un gran salón con chimenea. Alfonso XIII acudió a su inauguración el 9 de octubre de 1928 acompañado por medio centenar de invitados.
La apertura supuso algo más que la puesta en marcha de un hotel. El modelo perseguía llevar viajeros hasta territorios de elevado valor natural o histórico que se encontraban al margen de las rutas turísticas consolidadas. Gredos se convirtió así en el laboratorio de una fórmula que posteriormente se extendería por toda España.
También tuvo consecuencias en su entorno inmediato. La llegada del Parador contribuyó, según el relato histórico recogido por la propia red, al desarrollo de infraestructuras y servicios en la zona, desde carreteras hasta teléfono o gasolineras, y abrió nuevas posibilidades laborales relacionadas con el turismo en una economía fundamentalmente rural.
El experimento de Gredos no quedó aislado. A partir de aquel primer establecimiento, fue desarrollándose la red pública de alojamientos que convertiría edificios históricos y enclaves naturales en destinos turísticos. La filosofía inicial combinaba dos objetivos: proporcionar alojamiento donde la oferta privada era insuficiente y utilizar el patrimonio y el paisaje como instrumentos para atraer viajeros. El modelo evolucionaría durante las décadas siguientes, pero el punto de partida siguió estando en aquel edificio abulense inaugurado en 1928.
Por eso Gredos ocupa una posición diferente dentro de paradores. No es el establecimiento más monumental de la red ni nació de la rehabilitación de un gran castillo o monasterio. Su importancia procede de haber sido el primero y de haber ensayado una fórmula turística que después se multiplicaría por España.
Constitución
Medio siglo después de su inauguración, el establecimiento volvió a adquirir protagonismo por un motivo completamente distinto. En 1978, durante la elaboración de la Constitución, los siete miembros de la ponencia constitucional se trasladaron al Parador de Gredos en un momento especialmente complejo de las negociaciones. Eran Gabriel Cisneros, Manuel Fraga Iribarne, Miguel Herrero de Miñón, Gregorio Peces-Barba, José Pedro Pérez-Llorca, Miguel Roca Junyent y Jordi Solé Tura.
El Congreso de los Diputados sitúa aquella reunión en marzo de 1978, cuando los ponentes se recluyeron en Gredos para estudiar las numerosas enmiendas presentadas y tratar de superar las diferencias que dificultaban el acuerdo. Durante aproximadamente una semana trabajaron fuera de Madrid hasta acercar posiciones sobre el futuro texto constitucional.
El escenario de aquellas conversaciones fue el denominado salón del silencio, una estancia presidida por una gran chimenea que posteriormente pasó a conocerse como salón de los ponentes. El espacio permanece como uno de los principales testimonios de aquella etapa de la historia del edificio.
Ese episodio añadió una segunda dimensión histórica al establecimiento. El lugar nacido durante el reinado de Alfonso XIII para impulsar un nuevo modelo turístico quedó también vinculado, cincuenta años después, al proceso de elaboración de la Constitución de 1978.
Cierre antes de cumplir 100 años
Ahora el parador se dispone a afrontar uno de los mayores cambios de su historia. Paradores ha anunciado una reforma integral de 15 millones de euros destinada a modernizar las instalaciones, mejorar la accesibilidad y la eficiencia energética y reforzar la conservación del edificio. A esa cantidad se añadirá una inversión prevista de 1,3 millones para el proyecto de interiorismo una vez terminada la obra.
El establecimiento cerrará el 1 de octubre. El calendario oficial de Paradores sitúa actualmente el periodo de cierre hasta el 31 de mayo de 2028, mientras que la compañía ha anunciado que la previsión es volver a recibir clientes durante el verano de ese año.
La intervención incluirá además un proyecto artístico y la restauración de piezas existentes, con referencias a la Sierra de Gredos, el arte contemporáneo español y la artesanía local. La intención de la empresa es que la renovación mantenga visible la trayectoria histórica del establecimiento.
El calendario tiene un significado especial. Si se cumplen las previsiones, el parador estará nuevamente abierto cuando llegue el 9 de octubre de 2028. Ese día habrán transcurrido exactamente cien años desde que Alfonso XIII inauguró en la Sierra de Gredos un pequeño establecimiento que terminó dando origen a toda una red hotelera.
Cien años después, el primer parador de España llegará así a su centenario en el mismo lugar de Navarredonda de Gredos donde comenzó una historia que acabó extendiéndose por todo el país. Antes habrá permanecido cerrado durante cerca de veinte meses para afrontar una transformación destinada, precisamente, a preparar su segundo siglo.




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