Del Domingo, 13 de Septiembre de 2026 al Domingo, 20 de Septiembre de 2026
El campo de ensayo de UPA en Flores de Ávila ha dejado diferencias significativas entre las producciones obtenidas con semillas certificadas y las de reempleo. En cebada, las primeras han alcanzado una media de 2.100 kilos por hectárea, frente a los 1.800 kilos de las semillas reutilizadas de tercer año. Son 300 kilos más por hectárea.
En trigo, la ventaja en términos absolutos es todavía mayor. Las semillas certificadas de primer año han producido 2.300 kilos por hectárea, mientras que la misma variedad con semilla de reempleo de tercer año se ha quedado en 1.950 kilos. La diferencia asciende así a 350 kilos por hectárea.
Los resultados de Flores de Ávila se han obtenido en una campaña que UPA describe como “especialmente compleja” para el cereal. Las condiciones meteorológicas obligaron a retrasar las siembras y los rendimientos han sido inferiores a los de campañas anteriores.
Según la organización agraria, el exceso de humedad dificultó la sementera y las fuertes lluvias provocaron además la pérdida de herbicidas. A esas condiciones se sumaron las altas temperaturas registradas en la segunda quincena de mayo y la sequía durante una fase que UPA considera crucial para el ciclo de la planta, circunstancias que terminaron afectando al grano.
Los técnicos de la organización aseguran que durante el seguimiento de los ensayos observaron “una mejor nascencia y germinación de los trigos y cebadas certificados”. También señalan un mejor desarrollo ante la presencia de hongos relacionada con las elevadas precipitaciones registradas a finales de 2025 y comienzos de 2026.
Tres campos de ensayo
El trabajo realizado en Flores de Ávila forma parte de los tres ensayos desarrollados por UPA esta campaña en Castilla y León. Los otros dos se encuentran en Castrillo Solarana, en Burgos, y Boadilla de Rioseco, en Palencia. En conjunto, la organización ha estudiado alrededor de una veintena de casos de trigo y cebada y concluye que las semillas certificadas han sido de media un 16% más productivas que las de reempleo.
En Castrillo Solarana, las variedades certificadas de cebada han producido una media de 2.600 kilos por hectárea y UPA sitúa su rendimiento un 15% por encima de las de reempleo de tercer año. En trigo, las semillas certificadas han alcanzado una media de 2.700 kilos y la diferencia respecto a las reutilizadas se aproxima a los 400 kilos por hectárea.
En Boadilla de Rioseco se han registrado las producciones más elevadas de los tres ensayos. La cebada certificada ha alcanzado una media de 2.900 kilos por hectárea, frente a los 2.380 de la de reempleo. En trigo, la diferencia ha sido de 500 kilos: 3.100 kilos por hectárea con semillas certificadas frente a 2.600 con las reutilizadas.
UPA sostiene además que las semillas certificadas mostraron “un mejor comportamiento ante hongos y enfermedades presentes durante la campaña”, entre las que cita la nefasia, el oídio y el tronchaespigas. Los agricultores participantes en las jornadas de campo pudieron observar sobre las parcelas las diferencias entre las variedades estudiadas, según la organización.
Los ensayos han incluido la preparación del terreno, la siembra, el seguimiento de los cultivos, jornadas con agricultores y la posterior cosecha para comparar los resultados. UPA plantea continuar con estos trabajos para disponer de información sobre el comportamiento de las distintas variedades y su adaptación a las condiciones de cultivo de Castilla y León.





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