Del Lunes, 14 de Septiembre de 2026 al Jueves, 17 de Septiembre de 2026
El castro de la Mesa de Miranda, en Chamartín, inicia una nueva campaña de excavaciones que tratará de resolver una de las principales incógnitas del yacimiento: hasta cuándo permaneció ocupado.
Los trabajos, desde este martes y hasta el 23 de octubre, incorporarán nuevas técnicas de análisis y la colaboración de la Universidad de Salamanca, además de mantener la participación abierta a los ciudadanos.
La nueva campaña arqueológica en el castro de la Mesa de Miranda, apoyada por la Diputación, tratará de precisar cuándo se produjo el abandono definitivo de uno de los principales yacimientos arqueológicos de la provincia de Ávila. La intervención llega después de que las investigaciones desarrolladas en los últimos años hayan permitido obtener las primeras dataciones absolutas sobre la ocupación más antigua del castro. Según el director científico de las excavaciones, el arqueólogo y profesor de la Universidad de Salamanca, Carlos Tejerizo, los resultados permiten situar ya la presencia humana en el enclave aproximadamente entre los años 600 y 550 antes de Cristo. “Podemos certificar que el sitio estaba ocupado desde aproximadamente el año 600 o 550 antes de Cristo, lo que no se sabía hasta ahora”, ha explicado Tejerizo durante la presentación de la campaña.
Las investigaciones han constatado además una ocupación “intensa y reiterada” del poblado, con viviendas que fueron reconstruidas sucesivamente sobre los mismos espacios. Estos resultados están permitiendo secuenciar por primera vez la fase más antigua de la Mesa de Miranda y conocer con mayor precisión cómo evolucionó el asentamiento durante los siglos en los que estuvo habitado, según ha explicado.
Tejerizo ha indicado que la incógnita se encuentra ahora en el otro extremo de la cronología. Los investigadores manejaban hasta ahora un abandono en torno a los años 200-150 antes de Cristo, pero los últimos trabajos han proporcionado materiales y contextos que podrían indicar una ocupación posterior.
El director de la excavación reconoce que todavía no existe una respuesta definitiva. “No lo sabemos, tenemos varias hipótesis”, ha señalado. Precisamente, uno de los objetivos de esta campaña será contextualizar los primeros hallazgos obtenidos el pasado año y tratar de establecer cuál fue el último momento de ocupación de la Mesa de Miranda.
Nuevos trabajos
Las excavaciones volverán al entorno de la denominada Casa C, situada en el primer recinto de la Mesa de Miranda, y se extenderán también a otras áreas del segundo recinto con el propósito de ampliar el conocimiento arqueológico del poblado. La intención es ampliar progresivamente el foco de las investigaciones y relacionar los resultados obtenidos en diferentes puntos del castro.
Pero la campaña no se limitará al recinto fortificado. El proyecto Terra Levis-MASAV trabajará igualmente sobre otros yacimientos de su entorno para reconstruir la evolución histórica del paisaje de la Sierra de Ávila a través de diferentes periodos. Entre ellos se encuentra El Palomar, un asentamiento de época altomedieval que en campañas anteriores ha proporcionado información sobre un periodo poco conocido posterior a la caída del estado visigodo.
Según los investigadores, los resultados obtenidos en El Palomar apuntan a una Sierra de Ávila “densamente ocupada” durante esos siglos y “habitada por sociedades más complejas de lo que tradicionalmente se había considerado”. También plantea que algunos de los paisajes ganaderos y adehesados que caracterizan actualmente esta zona pueden hundir sus raíces en aquel periodo.
Las Antas
Una de las novedades de la campaña de otoño será la intervención en el yacimiento de Las Antas, también en el entorno de Chamartín. El director de Terra Levis-MASAV, Juan Pablo López, ha explicado que se trata de un enclave de época plenomedieval conocido por la tradición oral de los habitantes de la localidad. La hipótesis con la que trabajarán los arqueólogos es que pueda estar relacionado con el proceso medieval de colonización y repoblación del territorio de Ávila. “Es muy relevante porque corresponde, o al menos es la hipótesis, a un momento muy concreto como es el de la colonización de los territorios de Ávila”, ha indicado.
Las crónicas sitúan el comienzo de la repoblación de Ávila en 1087, aunque los responsables del proyecto subrayan que fue un proceso prolongado en un territorio marcado por unas fronteras cambiantes entre los ámbitos andalusí, cristiano y castellano. Precisamente ahí -ha apuntado- reside parte del interés de Las Antas. Los investigadores quieren utilizar la arqueología para aproximarse a una etapa que consideran relativamente desconocida y que hasta ahora se ha reconstruido principalmente mediante las crónicas de la repoblación abulense.
Según López, la excavación puede proporcionar evidencias materiales sobre cómo vivían aquellas comunidades y cómo se fue organizando un territorio que, con el paso del tiempo, desembocaría en la estructura de poblamiento conocida posteriormente.
El estudio conjunto de Las Antas, El Palomar y la Mesa de Miranda permitirá además observar un mismo territorio en momentos históricos muy diferentes. La intención del proyecto no es únicamente conocer cada yacimiento de forma aislada, sino “reconstruir la transformación del paisaje” de Chamartín y de la Sierra de Ávila a través del tiempo y “analizar qué elementos cambiaron y cuáles pudieron mantener una continuidad durante siglos”.
Ganadería
La campaña incorporará además nuevas metodologías científicas. Los investigadores comenzarán a llevar a cabo análisis de micromorfología de sedimentos con el objetivo de estudiar la presencia y características de la ganadería antigua.
El equipo, según el director de las excavaciones, parte de la hipótesis de que la actividad ganadera ha sido uno de los elementos fundamentales en la configuración de la Sierra de Ávila durante un periodo muy prolongado. Las nuevas técnicas permitirán buscar evidencias que ayuden a determinar el peso que tuvo esta actividad en las comunidades asentadas en el territorio y así “enfocar en estas campañas el análisis específico de la ganadería que ha llegado hasta hoy y que caracteriza aún la Sierra de Ávila”.
Otro de los avances de esta campaña será la incorporación de la Universidad de Salamanca a través de un convenio destinado a potenciar las investigaciones en la Mesa de Miranda. En él participará el profesor Juan Jesús Padilla, del Departamento de Prehistoria y Arqueología. La colaboración permitirá avanzar en el estudio de los materiales y resultados obtenidos y abre la posibilidad de que alumnos de la Universidad de Salamanca puedan formarse en el futuro en el propio yacimiento.
Los trabajos realizados desde 2018 también han aportado indicios sobre los últimos momentos de la comunidad que habitó la Mesa de Miranda. Tejerizo ha explicado que una de las hipótesis del equipo apunta a que el castro pudo atravesar un episodio traumático durante su etapa final. Entre las evidencias encontradas se encuentra el consumo de perros, ya que plantea como hipótesis que una situación de violencia pudiera haber obligado a los habitantes a recurrir a animales que, en principio, serían de compañía. Precisar la cronología de esos últimos momentos será precisamente uno de los retos de las excavaciones que comienzan ahora. La aparición de materiales que parecen posteriores a la fecha de abandono que se manejaba hasta el momento obliga a revisar la secuencia y abre nuevas preguntas sobre la última etapa del castro, han planteado los investigadores.
Excavaciones abiertas
El proyecto mantendrá la denominada “arqueología en comunidad”, ya que las excavaciones cuentan habitualmente con voluntarios y permiten que los ciudadanos conozcan directamente el trabajo arqueológico e incluso participen en determinadas tareas. Las jornadas especialmente dirigidas al público se celebrarán los sábados 19 de septiembre y 3 y 10 de octubre. “Todo el mundo que venga va a ser recibido y se les va a explicar el yacimiento y la propia excavación, y los vamos a invitar a trabajar”, ha indicado Tejerizo.
El proyecto cuenta con un pequeño grupo de voluntarios habituales y con otras personas que participan de manera puntual. A lo largo de una campaña pueden pasar por las excavaciones alrededor de 20 o 30 voluntarios, mientras que determinadas convocatorias de trabajo comunitario han llegado a reunir a entre 30 y 40 personas, si bien hay cuatro de ellos que “no fallan”.
Las excavaciones se desarrollarán de martes a sábado y la ampliación del trabajo a esta jornada busca precisamente facilitar que vecinos, familias y visitantes puedan acercarse al yacimiento, conocer de primera mano los avances y participar en una excavación arqueológica.




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