Del Viernes, 04 de Septiembre de 2026 al Miércoles, 09 de Septiembre de 2026
Las plantas fotovoltaicas Colladillo y Cabeza Mesá, proyectadas en el Valle Amblés, han logrado la declaración de impacto ambiental favorable del Ministerio para la Transición Ecológica después de que la empresa promotora haya reducido en 17,15 hectáreas su superficie inicial para alejar las instalaciones de una colonia de cernícalo primilla.
No obstante, la reducción no disminuye la potencia nominal de las plantas gracias a la utilización de módulos fotovoltaicos de mayor eficiencia. Las plantas fotovoltaicas se proyectan en los términos municipales de Padiernos y Niharra.
La autorización ambiental no supone, por sí sola, la autorización definitiva de las instalaciones, ya que la resolución de la Dirección General de Evaluación Ambiental establece un amplio conjunto de condiciones preventivas, correctoras y compensatorias que deberán incorporarse al proyecto y cumplirse durante las fases de obras, explotación y desmantelamiento.
Las dos plantas previstas, que salieron a información pública en mayo de 2025, se ubicarán sobre suelo rústico de uso agrario. Colladillo tendrá una potencia nominal de 22 MW y Cabeza Mesá alcanzará los 27 MW. La energía se evacuará mediante líneas subterráneas de 30 kV hasta la futura subestación El Rincón.
Cernícalo primilla
La principal modificación introducida durante la evaluación ambiental afecta a la ubicación de las plantas al eliminarse del diseño inicial 8,54 hectáreas correspondientes a Colladillo y 8,61 a Cabeza Mesá, que en total suman 17,15 hectáreas.
La razón está relacionada con el cernícalo primilla, una especie especialmente sensible en el entorno. En concreto, los estudios identificaron una colonia reproductora de entre 30 y 45 individuos en un primillar situado junto a las instalaciones. Además, el área próxima constituye una zona de alimentación y campeo, favorecida por la abundancia de conejos.
De este modo, el proyecto excluye cualquier instalación dentro de un radio de 500 metros del primillar. En este sentido, la declaración establece que deberán quedar fuera de ese radio los paneles, vallados, viales, zanjas, acopios y elementos auxiliares.
Asimismo, la evaluación ambiental ha determinado que el proyecto presenta una sensibilidad media-alta para aves esteparias y alta para aves planeadoras.
Entre las especies detectadas en la zona figuran el águila imperial ibérica y el milano real, catalogados “en peligro de extinción”, además del buitre negro, el aguilucho cenizo y la ganga ortega, considerados “vulnerables”. También aparecen especies protegidas como el águila real, el cernícalo primilla y la avutarda.
Durante los trabajos de campo se localizó además una pareja de águila imperial ibérica que utilizaba el entorno como área de campeo, aunque no se encontró ningún nido dentro de las zonas de implantación. Y a 2,8 kilómetros de Colladillo se constató la existencia de un dormidero de milano real que concentra alrededor de 150 ejemplares.
Impacto en el suelo
Por otra parte, el impacto sobre el suelo se considera moderado durante la construcción por las excavaciones, zanjas, tránsito de maquinaria y posibles procesos de compactación o erosión, ya que la reducción de la implantación permitirá evitar esas actuaciones en las 17,15 hectáreas excluidas.
En el ámbito hidráulico, la Confederación Hidrográfica del Duero ha concluido que las instalaciones no afectan directamente a cauces públicos, zonas inundables o zonas de servidumbre y policía, puesto que el río Adaja se encuentra a unos 800 metros de las plantas.
Las instalaciones deberán mantener medidas para prevenir vertidos, controlar la escorrentía y proteger las aguas subterráneas, según establece la declaración de impacto, mientras que la limpieza de los paneles debe realizarse únicamente con agua, sin detergentes ni otros productos químicos, y el control de la vegetación tendrá que efectuarse sin herbicidas.
Antes del comienzo de las obras, el promotor tendrá que presentar un programa de vigilancia ambiental adaptado a las condiciones de la declaración y, durante la construcción, se contemplan visitas semanales y controles específicos sobre suelo, agua, vegetación, fauna, ruido y emisiones. Además, en cumplimiento de la declaración de impacto, el seguimiento de la avifauna, los quirópteros y la fauna terrestre se prolongará, como mínimo, durante los cinco primeros años de explotación.




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