Del Jueves, 03 de Septiembre de 2026 al Domingo, 06 de Septiembre de 2026
Las 6.877 tarjetas que Alfredo Abella Martín intercambió con radioaficionados de todo el mundo entre 1952 y 1991 son el punto de partida de ‘Desplazar la escucha’, una exposición que puede tocarse y escucharse en el Archivo Histórico Provincial de Ávila. La muestra recupera la historia del primer radioaficionado con licencia de la provincia.
Se trata de miles de imágenes que su propietario nunca pudo ver y que, sin embargo, conservó durante décadas. El Archivo Histórico Provincial de Ávila convierte ahora las 6.877 tarjetas QSL reunidas por Abella, que fue también fundador de Pronisa, en una exposición concebida para ser descubierta también mediante el tacto y el sonido.
‘Desplazar la escucha’ recupera el fondo documental de quien fue el primer radioaficionado con licencia de la provincia de Ávila y fundador de la Asociación de Radioaficionados Invidentes de España (Aries). El origen del proyecto se encuentra en la colección depositada en 2023 en el Archivo Provincial de Ávila, con el propósito de realizar su donación definitiva. Entre 1952 y 1991, Abella acumuló 6.877 tarjetas QSL intercambiadas con operadores de diferentes lugares del mundo. Este tipo de documentos servía como confirmación material de los contactos establecidos por radio, pero la colección acabó constituyendo también un amplio archivo visual y personal.
La singularidad reside en que Alfredo Abella no podía contemplar las imágenes de las tarjetas que recibía. Las conocía mediante las descripciones verbales y las reproducciones táctiles realizadas por su familia.
Exposición que se puede tocar
Esa relación entre las imágenes, la escucha y el tacto constituye precisamente el eje de ‘Desplazar la escucha’. Los objetos están concebidos para poder tocarse y los visitantes pueden manipular con las manos equipos de radio, galardones, maquetas de antenas y otros materiales procedentes del archivo personal de Abella.
Una selección de las tarjetas QSL originales se combina con reproducciones en escayola de algunos de los diseños considerados más significativos de la colección. Estas piezas han sido realizadas por alumnado de la Escuela Municipal de Arte de Ávila y se inspiran en las técnicas táctiles que utilizaba la propia familia de Abella para permitirle conocer las imágenes.
El recorrido incorpora además un paisaje sonoro inmersivo compuesto por narraciones y registros de radiofrecuencia. A ello se suma una pista de audiodescripciones a la que los visitantes pueden acceder mediante un código QR.
La iniciativa es resultado de varios años de investigación sobre el fondo documental y de una residencia artística desarrollada por Pablo Santacana López, del colectivo ‘Vendedores de humo’, en las propias instalaciones del archivo, y financiada por la Unión Europea y el Goethe-Institut.
Atlas digital
El proyecto no se limita a la exposición física. ‘Desplazar la escucha’ cuenta con otros dos ejes destinados a conservar y divulgar la colección de Alfredo Abella. Uno de ellos es una plataforma digital que permite geolocalizar y ordenar cronológicamente las 6.877 tarjetas QSL que integran el fondo.
El tercero es una publicación monográfica trilingüe editada por Meseta Books y financiada por la Stiftung Kunstfonds. El volumen reúne ensayos, documentación de archivo, entrevistas con especialistas y un catálogo visual organizado por décadas y por diferentes bloques temáticos, entre ellos antenas, monumentos, geografías, animales, Aries y antípodas.
Contactar con más de 70 países
Detrás de la colección se encuentra la trayectoria de Alfredo Abella Martín. Nacido en la capital abulense en 1923, era el menor de cuatro hermanos de una familia de inspectores de enseñanza. Su vida cambió en 1944. Mientras era jugador de baloncesto, sufrió la explosión accidental de una espoleta de una bomba de la Guerra Civil. El accidente le hizo perder la visión de ambos ojos y varios dedos de las manos.
Seis años después, en 1950, y guiado por su amigo Julio López Morales, obtuvo el primer permiso de radioaficionado de Ávila, con el indicativo EA1EG1. Instaló su emisora en el número 6 de la calle Dos de Mayo y desde allí llegó a contactar con operadores de más de 70 países, entre ellos varios de la entonces Unión Soviética.
Cada uno de aquellos contactos podía dejar tras de sí una tarjeta QSL. Décadas de comunicaciones terminaron formando la colección de 6.877 documentos que ahora constituye la materia prima de la exposición. Su actividad también estuvo vinculada al ámbito social. En 1955 ingresó por oposición en la ONCE como delegado en Ávila, responsabilidad que mantuvo hasta su jubilación en 1988. En 1967 fundó y presidió Pronisa y, entre 1965 y 1985, ejerció sin remuneración como gerente del colegio de educación especial Santa Teresa de Martiherrero.
Durante los años ochenta retomó con mayor intensidad su actividad como radioaficionado gracias a una antena de mayor potencia. En esa etapa fundó Aries, la Asociación de Radioaficionados Invidentes Españoles, que presidió hasta su fallecimiento en 1992 a causa de un tumor cerebral.
La exposición permanecerá abierta en el Archivo Histórico Provincial de Ávila hasta el 2 de octubre, de lunes a viernes (de 9 a 14 horas). El centro ha programado además una visita guiada para el 19 de septiembre. También existe la posibilidad de solicitar otras visitas guiadas directamente al archivo.
El proyecto saldrá además de sus instalaciones coincidiendo con su última jornada. El Archivo Histórico de Ávila tiene previsto presentar ‘Desplazar la escucha’ el 2 de octubre en Iberadio 2026, el encuentro nacional de radioaficionados que se celebrará en el Lienzo Norte de la capital abulense.





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