Del Viernes, 14 de Agosto de 2026 al Domingo, 23 de Agosto de 2026
El pianista Alberto Rosado recorrió el viernes en El Barraco más de un siglo de transformaciones del tango, desde las aproximaciones de Albéniz y Satie hasta Piazzolla y la creación contemporánea.
El recital, incluido en la XXVIII edición del Festival Internacional de Música Áureo Herrero, fue una de las propuestas más singulares de esta edición del festival: un programa íntegramente dedicado al tango, pero alejado de un recorrido convencional por el género. Rosado planteó el concierto como una exploración de las distintas formas en las que compositores de épocas y estilos muy diferentes se han aproximado a esta música.
El programa se articuló en cuatro bloques –‘Tango de salón’, ‘Tango erudito’, ‘Tango deconstruido’ y ‘Nuevo tango y postango’- y reunió obras de Isaac Albéniz, Erik Satie, Igor Stravinsky, Samuel Barber, Conlon Nancarrow, Astor Piazzolla, Luis de Pablo y Pablo Ziegler, entre otros autores.
El recorrido permitió escuchar cómo el tango ha entrado en contacto con lenguajes como el impresionismo, el neoclasicismo, el jazz y la música contemporánea, hasta llegar a composiciones que exploran los límites técnicos y sonoros del piano.
Dos teclados separados por un cuarto de tono
Uno de los momentos más particulares del recital llegó con ‘Fantango’, del compositor finlandés Jukka Tiensuu. La obra está escrita para dos teclados afinados a una distancia de un cuarto de tono, una configuración que amplía las posibilidades sonoras habituales del instrumento.
Rosado recurrió también a técnicas propias de la música contemporánea, entre ellas el toque con el antebrazo, y acompañó algunas de las interpretaciones con explicaciones dirigidas al público para facilitar la escucha de obras construidas con lenguajes menos habituales.
Otro de los desafíos del programa fue ‘Tango?’, de Conlon Nancarrow, una composición marcada por su complejidad rítmica y por una escritura que evoca el funcionamiento de una pianola. La partitura superpone diferentes indicaciones métricas y exige al intérprete abordar simultáneamente distintas estructuras rítmicas.
El concierto incluyó asimismo ‘Hesitation Tango’, de Samuel Barber, dentro de un repertorio que fue avanzando desde las primeras reinterpretaciones del género hacia sus expresiones más experimentales antes de regresar al universo del tango argentino.
Estreno
El recital de El Barraco sirvió además para presentar por primera vez ‘Tango de la eternidad’, obra de Ignacio Brasa, antiguo alumno de Alberto Rosado. La composición plantea una relación poco convencional entre los diferentes planos sonoros del piano al situar el acompañamiento por encima de la línea melódica. Ese planteamiento genera una textura en la que se modifica la jerarquía habitual entre melodía y acompañamiento.
El estreno añadió así una obra contemporánea al itinerario histórico y estilístico propuesto durante la velada y reforzó uno de los ejes del programa: comprobar hasta dónde puede transformarse el tango sin perder los elementos que permiten reconocer su identidad.
La propuesta interpretada en El Barraco había pasado meses antes por la Fundación Juan March de Madrid dentro del ciclo ‘Topografías del tango’, con el mismo núcleo de repertorio y la obra de Ignacio Brasa.




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