Con estos versos de Rafael Alberti musicalizados por Luis Pastor con el título ‘Ser flor de mi pueblo’, canción incluida en el disco ‘Fidelidad’ (1975), el cantautor, armado con su guitarra, abrió el emotivo recital que tuvo lugar el viernes 14 de agosto en el patio de las escuelas de Mingorría.
Y es que, después de 50 años, el pueblo de Mingorría volvió a ser el escenario musical donde el cantautor Luis Pastor Rodríguez (Berzocana, Cáceres, 1952) ofreció un concierto organizado por el Ayuntamiento conmemorando aquella primera actuación en tierras abulenses. La actuación que se conmemora en este cincuentenario tuvo lugar en Mingorría el día de Reyes, el 6 de enero de 1976, la cual se repitió el 15 de agosto del mismo año.
Y con estas palabras, Luis Pastor saludó al público:
“Muchas gracias. No pasa todos los días, o no nos pasa todos los días, que subimos a un escenario para celebrar que hace 50 años estábamos aquí en esta misma escuela. Tenía 24 años, y tengo 74. Ha pasado tanto tiempo, han pasado tantas vidas y tantas muertes también. Han pasado tantas emociones, tantos sentimientos, tantas experiencias vividas de cada uno de nosotros que tenemos una edad y que vivimos aquella etapa. Posiblemente la etapa más bonita de nuestras vidas, ¿no?, de los que tenemos una edad, porque aquellos años fueron años de generosidad, de altruismo, de solidaridad, de bondad, de cosas buenas, cuando hoy día lo que prima es el odio, es la mentira, es el engaño, es el robo. Son políticos que quieren acabar con la democracia en muchos de los países del mundo, empezando por Estados Unidos y por el loco del señor Trump.
No sabemos a qué nos aboca este siglo, pero aquellos que vivimos la historia, que tenemos memoria, no olvidamos quiénes somos, de dónde venimos, quiénes fueron nuestros padres, nuestros abuelos, generaciones que se sacrificaron para que nosotros hayamos disfrutado estos 50 años de paz en el fondo, más allá de todos los problemas. Pero, en el fondo, la etapa más larga de la vida de este país donde ha habido paz y democracia. Así que estamos encantados de celebrar con vosotros este reencuentro. Así que gracias de corazón”.
Seguidamente, Luis Pastor desgranó un amplio repertorio de canciones entre cientos que forman el catálogo de su larga carrera musical forjada durante más de cincuenta años. Los coros los hace su compañera Lourdes Guerra.
Así, igual que hiciera en aquel año de 1976, nos presenta el poema de Carlos Álvarez, "poeta que estaba en esos años en la cárcel en Carabanchel por ser poeta y por ser de izquierda simplemente" Allí escribió el poema ‘Parábola sobre el billar’, donde, también, añadió Luis Pastor, “en el fondo era una manera sencilla para los trabajadores para contarnos lo que era la lucha de clases, la bola blanca y la bola roja”.
En el siguiente tema, compuesto con letra de un poema de ‘Piedra de sol’ de Octavio Paz, que Luis Pastor musicalizó con el título ‘Amar es combatir’, se reivindica, dijo, el “derecho a la libertad de amarse cuando estaba prohibido besarse en la calle”, canción incluida en el disco ‘Vallecas’ (1976): Madrid, 1937, en la Plaza del Ángel las mujeres cosían y cantaban con sus hijos; después sonó la alarma y hubo gritos.
Extremadura
Pero, “dejemos aquella época. Vamos. Vamos para adelante un poquito”, continúa entre aplausos el cantante. Ahora le toca el turno al último disco, que se llama ‘Extremadura Fado’, a propósito del cual el cantante nos trae los recuerdos de esa tierra de la que tuvo que emigrar y a la que ahora regresa:
“Es el disco que yo le debía a mis orígenes. Salí de mi pueblo con 7 años con mis cinco hermanos, entre los muebles escondidos en un camión hacia la inmigración, como tantos campesinos que tuvieron que dejar su tierra en toda España a finales de los años 50. Fuimos a Navalmoral de la Mata un año.
“Trabajé a los 7 años en una tintorería. Y luego fuimos a Orcasitas, a Madrid, al año siguiente a una casa compartida con otro matrimonio, los siete en una habitación y una cocinita compartida con ellos, y luego a Vallecas, que fue el barrio que me hizo la persona que yo soy, y ejercí más de vallecano que de extremeño en los años 70, porque aquel cantautor de barrios, de asociaciones, de luchas vecinales se formó con los curas obreros, con la gente que nos ayudó a crecer como personas, como seres humanos, que nos abrieron las puertas a la sensibilidad, a la poesía, a la palabra, al tener capacidad y pensamiento crítico para opinar, para hablar, y sin estudios fuimos capaces de aprender.
Trabajador a los 14, definitivamente, como todos mis amigos de mi barrio y de mi generación, para ayudar a nuestros padres a salir adelante, porque el salario de un padre no llegaba tampoco en aquel tiempo, como a veces no llega tampoco ahora. Y posiblemente le debía este disco a mi tierra. He vuelto a vivir allí hace 2 años. Vivo en una aldea de 18 habitantes, al lado de mi pueblo, a 10 minutos en las Villuercas. Si algún día vais por allí, preguntar por mí que me vais a encontrar. Así que ‘Extremadura Fado’ es el regalo que yo le he hecho a mi alma y a mi ser extremeño”.
Este disco, creado en tiempos de la pandemia, que trata de la unión de los corazones pacenses y cacereños, es el canto ilusionado de un adolescente enamorado de una extremeña en Madrid, quien desencantado no quiso emular a Cyrano de Bergerac. Cuatro fueron las canciones de este álbum entonadas por Luis Pastor: ‘Cáceres y Badajoz’, ‘Te doy Las Villuercas’, ‘Despedida’ y ‘Cartas de amor’. Primero cantó: “Extremadura por sus cabellos / dura y suave la tez / los ojos de miel y almendros / cariño que no se ve. /… Cáceres y Badajoz / Bailando en un mismo fado / como dos enamorados / que arrebatan la pasión”.
Cartas de amor
Y finalmente, ‘Cartas de amor’: “Todas fueron cartas de amor [en este álbum], pero esta lleva ese título. ¿Cómo eran las cartas de nuestra generación? De mi generación: papel, bolígrafo, sello, correo, sobre, etcétera. [Sin embargo], ¿cómo han sido estas cartas [de WhatsApp]? Con este dedito, miren qué cosa más tierna:
“Las cartas que escribe el amor / se guardan con celo. / Secretos que en el corazón / son trozos de cielo. / Hay muchas que van / a parar al cajón del olvido, / y otras que no llegarán, / cariño perdido. / Y otras escritas con sangre que luego rompieron / y las que llegando al destino / ardieron con fuego”.
Ciertamente, el concierto ha sido un reencuentro entrañable con aquella juventud presente en las actuaciones de 1976 con intención de repetir:
“La verdad es que no sé si volveré a cantar el Mingorría, pero dentro de 50 años, ¿no? Dentro de 30 tampoco. Tampoco, tampoco. No, yo, mientras tenga voz, yo no me jubilo, eso lo aseguro, ¿eh? Pero es verdad que todo puede pasar… Yo soy un cantautor emérito. Hay catedráticos eméritos, reyes eméritos. Yo soy el primer cantautor mérito… Yo estoy aquí orgulloso de estar aquí después de 50 años”.
Sigue el concierto con otra vuelta a las raíces para encarar el futuro; ‘Soy’ (2003) es, dice Luis Pastor, “la canción posiblemente que más cuenta a mí y a muchos de ustedes de mi generación, porque lo que vivimos posiblemente daba igual que fuésemos castellanos, extremeños, manchegos, andaluces; todos vivimos la misma realidad. Soy dedicada con todo mi amor y mi cariño:
“Soy un rayo nacido del grito, / feliz meteorito de alguna explosión. / Soy la unión de dos cuerpos celestes, / mi madre y mi padre, en el ojo de Dios. / Vine al mundo con la cementera, / el trigo en la era, el fruto en la flor. / Arrancado del surco del huerto: tomate, pimiento, patata y melón. / Soy un viejo pupitre de escuela, pizarra, tintero, cartera y catón”.
Más “poesía necesaria”, que diría Gabriel Celaya, así que Luis Pastor añade: “Déjenme que les recite el segundo poema de este libro [‘De un tiempo de cerezas’, 2023] que está dedicado a mi madre, a mi padre y a mis hermanos. Sí, pero sobre todo a mi madre Nicolasa, que murió joven, con 53 años de cáncer, y que uno siempre se arrepiente de no haber sabido decirle lo que la quería...
“Yo nací en una tinaja, / barro y vientre de otra vida; / fue mi madre Nicolasa, / la que sangró por mi herida. / Mi padre fue labrador / al sol de todos los soles; / plantaba en su corazón coplas, lechugas y coles. / Cinco hermanos y un ratón, / todos chicos, cerdos, cabras y gallinas, / un caballo y una yegua / el abuelo y las vecinas”.
Violeta de parra
Y sigue un especial recuerdo en la canción ‘Mariposa de noviembre’ (2004), “dedicada a la más grande cantautora del siglo XX en lengua castellana que se llamó Violeta Parra·:
“La voz de mi corazón / es un pájaro que canta. / Gorrión del pueblo cantor / Cómo fue Violeta Parra / Su nombre, color y flor, / su apellido de uva y vino / del canto de su dulzor / al dolor de su destino. / Mari mariposa de noviembre, / Violeta de mi jardín, / un racimo de canciones / de tu parra cogí. / Mari-mariposa de noviembre / parra de muchas canciones, / violeta, voz y guitarra / de todos los corazones”.
Un canto contra el racismo y la integración de todos los pueblos fue el chotis dedicado a los nuevos chulapos de Madrid: “Negra de Elche, dama cañí / Sangre gitana, cas cubana / Subsahariana de Chamberí”.
Lo mismo que la paz fue el himno del disco ‘La paloma de Picasso’ (2020), sobre lo que Luis Pastor comentó:
“Símbolo de la paz de final de la Segunda Guerra Mundial. Es el símbolo más empleado para pedir la paz en el siglo XX, tanto en Ucrania, la guerra de Irán en estos momentos, la que fue guerra de Irak, la que fue guerra en Libia, destrozar países, aniquilar estructuras que nos dan la vida. Palestina, Palestina, sobre todo, y Sudán, y Sudán y Palestina, el genocidio en Palestina visto por nosotros a través de la pantalla. Sigue siendo necesario que nos movilicemos, que no nos callemos, porque si no seguirán haciendo lo que quieren». Y así cantó para todos esos países en guerra”:
“La paloma de Picasso / tatuada en tu corazón. Tráeme la vida en un beso. / Tráeme la paz de caso. / Hay un sueño / que ronda mi casa y aparca en mi frente. / Hay un caído en mi cama / que quiere cogerme. / Hay un tierno [música] brillante / equilibrio de luz en mi almohada. / Hay un hueco en lugar de tu imagen / conmigo en la calma”.
Sigue el concierto con la canción ‘Aguas abril0 (2009), de uno de los álbumes más intimistas y personales que grabó con la cantante Bebe: “Aguas abril, flores en mayo, / beso una estatua de sal. / Se fue mi tren, también mi barco, / solo en mi puerto de mar”.
Los olvidados
A continuación, señala Luis Pastor:
“Una canción de nuestro del hijo que se llama Pedro Pastor Guerra. Nosotros [Lourdes y yo] desde hace medio año cantamos la canción más hermosa y la mejor canción que ninguno de mi generación ha sabido hacer sobre la memoria histórica de nuestro país, sobre los olvidados, sobre los perseguidos, sobre los fusilados, sobre los escondidos, sobre los que aún permanecen en las cunetas y que están por rescatar para tener un entierro como tuvieron otras víctimas”:
“Los olvidados, / los que retumban en la memoria / los perseguidos / de anochecida en mitad del cerro, los exiliados, / los que jamás volvieron a ver correr a sus hijos”.
Y no podía faltar una vuelta al disco ‘Vallecas 75’, con la canción ‘Vengan a ver los que no quieren ver’. “Vengan a ver, / vengan a ver / Vengan a ver / lo que no / quieren ver. / Vengan a ver, / los que viven sin ver. / Vengan a ver, /la luz de mi calle, / la luz de mi calle / que no se ve, / que no se ve, / que no se ver”.
Tampoco podía caer en el olvido otro entrañable músico y poeta que actuó en Mingorría en aquel verano de 1976:
“Me gustaría recordar a alguien que estuvo aquí, también en la plaza de toros, cantando, y que se murió el año pasado, Pablo Guerrero, extremeño como yo, de mi generación, que puso su poesía y su voz a servicio de tantas causas. Os voy a cantar, os vamos a cantar una canción que es letra de Pablo, música mía, que se llama ‘Pájaro de Barro”’ dedicado especialmente para los niños”:
“Hice un pájaro de barro, / y lo pinté de colores: / pico amarillo y blanco, / Alas azules y ocres. / Antes de dormir le cuento / a mi pájaro de barro / un cuento de lluvia y viento / para que alegre su canto”.
Qué fue de los cantautores
Ya punto de finalizar el recital, termina:
“Me gustaría despedirme con mi poema. Con mi poema que fue de los cantautores, que en el año 2017 tuvo 10 millones de descargas en Spanish Revolution”.
“¿Que fue de los cantautores? / Éramos tan libertarios, casi revolucionarios / Ingenuos como valientes, barbilampiños sonrientes/ Lo mejor de cada casa, oveja negra que pasa de seguir la tradición / Balando a contracorriente de la isla al continente, era la nueva canción / ¿Qué fue de los cantautores? / ¿De los muchos que empezamos? ¿De los pocos que quedamos? / ¿De los que aun resistimos? ¿De los que no claudicamos? / Aquí seguimos, cada uno en su trinchera / Haciendo de la poesía nuestro pan de cada día”.
De propina, Luis Pastor se baja del escenario y entre el público canta entre aplausos:
“De la flor del cerezo, la flor de mi amor. / De sus labios cerezas / de rojo pasión. / Por abril en el valle, mis ojos te esperan. / Cuando lleven mi alma será primavera. / Del monte vengo la luna llena / solo con verte se van mis penas. / Del monte vengo solo por verte / flor del cerezo, Valle del Jerte”.
Y como colofón, la canción con letra de Mario Benedetti, ‘Con tu puedo y mi quiero, vamos juntos compañero’, canción de lucha de aquellos años setenta:
"No hay salvaciones individuales, solo la de los ricos, ricos, ricos que ambicionan. Nosotros, si queremos salvarnos, tenemos que ser entre todos la unión del pueblo, la unión de los ciudadanos, la unión de las ideas, de las reivindicaciones de una vida digna para todos los seres humanos del planeta. Muchas gracias”.
“Con tu puedo y con mi quiero / vamos juntos compañero / compañero te desvela / la misma suerte que a mí / prometiste y prometí / encender esta candela / con tu puedo y con mi quiero/ / vamos juntos compañero. / La muerte mata y escucha / la vida viene después / la unidad que sirve es / la que nos une en la lucha…”.
Y así, entre vivas y aplausos se despide:
“Gracias, gracias, gracias de corazón. Ha sido un honor, un placer este reencuentro.
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