Del Viernes, 14 de Agosto de 2026 al Domingo, 23 de Agosto de 2026
Más de un centenar de personas han participado en los trabajos impulsados por el Ayuntamiento de El Tiemblo para frenar la erosión en terrenos afectados por el incendio y reducir el riesgo de que las lluvias arrastren cenizas y sedimentos hacia el río Alberche, aguas arriba de las captaciones que abastecen al municipio.
Los trabajos se han concentrado en la parte baja del monte, junto al embalse de El Burguillo, y especialmente en los arroyos de la Revuelta y de la Revuelta Chica. Ambos cauces desembocan en el río Alberche aguas arriba de las captaciones del Charco del Cura utilizadas para el abastecimiento de El Tiemblo.
Los arroyos permanecen actualmente secos, pero la llegada de tormentas o de las primeras lluvias tras el incendio podría provocar escorrentías sobre las zonas quemadas y arrastrar tierra, cenizas y otros restos del material calcinado.
El problema se agrava después de un incendio forestal porque la desaparición de buena parte de la vegetación deja el suelo más expuesto al impacto directo de la lluvia. Sin raíces, hojarasca y cubierta vegetal suficientes para retener el terreno y ralentizar el agua, aumenta la posibilidad de que esta circule por la superficie y transporte partículas hacia las zonas más bajas y los cauces.
Para reducir ese riesgo, los voluntarios han construido fajinas de protección, barreras naturales de contención y albarradas en puntos considerados prioritarios.
Fajinas contra la erosión
Las fajinas son estructuras elaboradas con restos de material vegetal y colocadas sobre el terreno de forma que actúen como pequeños obstáculos frente al agua que desciende por la pendiente. Su finalidad no es impedir completamente el paso del agua, sino reducir su velocidad y favorecer que parte de la tierra, cenizas y otros sedimentos que transporta queden retenidos antes de alcanzar los cauces.
Este tipo de intervención permite además aprovechar parte del material vegetal disponible en el propio monte. Al distribuir las barreras de forma escalonada, se intenta romper la continuidad de la escorrentía: el agua encuentra sucesivos obstáculos durante su descenso, pierde capacidad de arrastre y deposita parte de los materiales que lleva en suspensión.
Junto a las fajinas, los trabajos han incluido la colocación de sacos de paja y la construcción de albarradas en los arroyos. Estas últimas funcionan como pequeñas barreras transversales y permeables destinadas a filtrar y retener sedimentos sin crear un cierre completo del cauce.
La ubicación de estas estructuras resulta especialmente importante. Los trabajos se están realizando en zonas desde las que el agua puede terminar incorporándose a los arroyos de la Revuelta y la Revuelta Chica y, posteriormente, al Alberche. La intervención busca así actuar sobre el recorrido de una eventual escorrentía antes de que los materiales procedentes de las áreas quemadas lleguen al río.
Agua potable
El alcalde, Arturo Varas, ha subrayado que el abastecimiento no presenta actualmente problemas de potabilidad y que es “totalmente potable”. Las medidas emprendidas tienen carácter preventivo ante las consecuencias que podrían tener las primeras precipitaciones sobre el terreno quemado. Según Varas, el objetivo es colaborar para “intentar contener la erosión”.
“Todo ese carbón hay que contenerlo de forma escalonada, y en los arroyos estamos haciendo albarradas para hacer de filtros de piedra, que es la manera de intentar que nos afecte de la menor manera posible a nuestras aguas”, ha explicado.
La actuación pretende, por tanto, intervenir antes de que lleguen las lluvias y reducir en origen la cantidad de cenizas, tierra y restos vegetales que puedan incorporarse a los cauces.
Las jornadas comenzaron el viernes con un turno de tarde y continuaron durante las mañanas del sábado y domingo. En total, 110 personas se distribuyeron entre los tres turnos habilitados. Los participantes han trabajado en grupos asesorados por técnicos medioambientales y han realizado diferentes tareas sobre el terreno. Entre ellas figuran el llenado de sacos de paja, su traslado hacia zonas más elevadas, la retirada de ramas y la construcción de las fajinas.
Manos necesarias
“Se han ido llenando los sacos de paja, transportándolos hacia las zonas altas, retirando ramas, haciendo las fajinas… todas las manos son necesarias en estos momentos y así lo están demostrando estos voluntarios”, ha señalado el alcalde.
El Ayuntamiento facilitó mascarillas a los participantes y estableció indicaciones sobre el material necesario para desarrollar los trabajos, entre ellas el uso de guantes y de ropa y calzado adecuados para las condiciones del terreno.
Varas ha destacado la movilización registrada tanto en El Tiemblo como en otros municipios afectados. “La respuesta de los voluntarios ha sido bestial en nuestro pueblo y en todos los de la zona”, ha destacado. Estas primeras jornadas servirán también para organizar nuevas intervenciones sobre una superficie mayor, ya que se tratará de “abarcar más terrenos e intentar que las aguas estén lo menos dañadas que se pueda”, ha añadido.
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