La capital abulense se convierte en el escenario de una experiencia pionera de voluntariado vinculada a la protección y difusión del patrimonio histórico. El programa, denominado ‘Guardianes de la muralla’, reúne a ocho jóvenes de entre 20 y 27 años que combinarán formación especializada, visitas técnicas y tareas de apoyo relacionadas con la atención turística y la divulgación cultural.
El alcalde de Ávila, Jesús Manuel Sánchez Cabrera, y el gerente del Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad de España (GCPHE), Gumersindo Bueno, han recibido a los participantes en el palacio de los Verdugo, sede de la Secretaría Permanente de la organización.
La iniciativa ha sido seleccionada por el programa World Heritage Volunteers de la Unesco como proyecto piloto. El Grupo de Ciudades Patrimonio ha elegido Ávila para desarrollar esta primera edición por su condición de ciudad Patrimonio Mundial y por albergar la sede permanente de la entidad.
Formación práctica
El objetivo del programa es acercar a los jóvenes a los procesos de conservación, gestión y promoción del patrimonio. Durante su estancia, los participantes recorrerán el conjunto histórico de Ávila, colaborarán en puntos de información turística y mantendrán encuentros con asociaciones y colectivos locales.
Las actividades pretenden ofrecer una visión directa de los retos que plantea la protección de un enclave histórico, desde su mantenimiento hasta la transmisión de su valor cultural a residentes y visitantes.
El programa combina así la formación teórica con una experiencia práctica sobre el terreno. Los voluntarios conocerán el trabajo de los profesionales y entidades que intervienen en la preservación del patrimonio y participarán en acciones destinadas a mejorar su difusión.
Segovia y Salamanca
La agenda incluye también visitas a Segovia y Salamanca, dos de las ciudades que forman parte del Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad de España. Estos desplazamientos permitirán a los participantes comparar distintos modelos de conservación y gestión, así como intercambiar experiencias con técnicos, profesionales y agentes vinculados a la protección de los cascos históricos.
La dimensión internacional del grupo, con jóvenes procedentes de México y Portugal, además de distintos lugares de España, busca favorecer también el intercambio de perspectivas sobre la defensa y la reivindicación del patrimonio mundial.
El gerente del grupo, Gumersindo Bueno, ha defendido la necesidad de implicar a las nuevas generaciones en la conservación de los bienes históricos. “Es fundamental conectar con la gente joven porque son los siguientes en la cadena de mantenimiento de este patrimonio”, ha afirmado.
El grupo prevé trasladar este tipo de programas de voluntariado a otras ciudades de la red una vez evaluados los resultados de la experiencia desarrollada en Ávila. La intención es consolidar una línea de participación juvenil que contribuya a reforzar la protección, el conocimiento y la difusión del patrimonio común.
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