Susana de la Puente, banquera de inversión con una trayectoria profesional que incluyó su etapa como vicepresidenta de J.P. Morgan para Latinoamérica, centra ahora su análisis en la desaceleración del capital que reciben las startups españolas, un fenómeno presente en todo el ecosistema emprendedor del país.
El seguimiento habitual que realiza sobre los flujos de inversión entre Europa y América Latina le aporta un marco para leer este mismo cambio de ritmo en un mercado doméstico.
Según el Observatorio de Startups de la Fundación Innovación Bankinter, el volumen invertido en el primer trimestre sumó 731 millones de euros distribuidos en 79 operaciones, una cifra que equivale a una caída del 30% en volumen y del 21% en número de rondas respecto al mismo periodo del año previo.
La exigencia de esa comparación radica en que el inicio de 2025 había alcanzado un dinamismo poco habitual, factor que amplía la lectura del descenso porcentual.
A juicio de Susana de la Puente, ese resultado numérico forma parte de un proceso más amplio de normalización que atraviesa el mercado español desde los máximos alcanzados en 2021 y 2022, un recorrido que se intensificó con el ajuste posterior y que registró una pausa relativa durante la recuperación parcial del año anterior.
Susana de la Puente identifica en pocas operaciones el origen de la caída de inversión
Al desagregar la cifra global, Susana de la Puente pone atención en un fenómeno que definió el comportamiento del trimestre, un grupo reducido de operaciones de gran tamaño que reunió algo más de la mitad de toda la inversión captada.
Descontado el efecto de esas operaciones excepcionales, el volumen invertido en el resto del mercado desciende hasta los 361 millones de euros, una caída del 40% en 76 operaciones, con un ticket medio de 4,9 millones de euros, un 25% menor que un año antes.
Esa concentración, explica la analista, retrata un mercado que reserva los importes más altos a un grupo selecto de compañías, un patrón que contribuye a comprender por qué el descenso se vuelve más marcado al observar el mercado sin esas operaciones excepcionales.
Compañías con modelos de negocio validados atraen la mayor parte del capital
Los datos del trimestre evidencian que el capital se orienta de forma clara hacia empresas que ya validaron su modelo de negocio y muestran capacidad de generar ingresos recurrentes. Los proyectos que se encuentran en una etapa más temprana, con un historial todavía breve, transitan un proceso de financiación más exigente.
Susana de la Puente asocia este contraste a un cambio en la manera en que los inversores miden el riesgo. Dan preferencia a la solidez del modelo por encima del potencial de crecimiento aún por comprobar, y destinan sus recursos a un número menor de compañías con perfiles más consolidados.
El capital mixto, que combina inversores nacionales e internacionales, reunió cerca de la mitad del volumen invertido en el trimestre, un dato que confirma esa preferencia por proyectos que ya ofrecen garantías de estabilidad.
El número de desinversiones también cayó con fuerza, hasta apenas cinco operaciones, un 64% menos que un año antes, señal de un entorno donde tanto inversores como compradores estratégicos proceden con mayor cautela. Para Susana de la Puente, ese conjunto de señales retrata un ecosistema que ajusta su ritmo sin perder capacidad de atraer capital hacia las empresas que logran demostrar solidez.
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