La organización ha trasladado su solidaridad a las personas afectadas por el incendio y ha reconocido el trabajo desarrollado por los servicios de extinción, emergencias, agentes medioambientales, brigadas forestales, cuerpos y fuerzas de seguridad, voluntariado y todas las personas implicadas en la atención a los evacuados.
La asociación lamenta la pérdida de viviendas, bienes y medios de vida, así como los daños ocasionados en espacios naturales de alto valor ecológico, entre ellos la Reserva Natural del Valle de Iruelas y los pinares del Alto Tiétar.
A juicio de la portavoz de Ecologistas en Acción Ávila, Nuria Blázquez, el incendio evidencia “la necesidad de adaptar las políticas forestales a un escenario marcado por el aumento de las temperaturas, las sequías prolongadas y unas condiciones meteorológicas que favorecen incendios cada vez más intensos y difíciles de controlar”. En este contexto, también señala el abandono del medio rural como uno de los factores que agravan el riesgo.
Gestión preventiva
Ecologistas en Acción sostiene que la prevención debe ir más allá de actuaciones puntuales como los desbroces y apuesta por una gestión estratégica del territorio. Entre las medidas que propone figuran la recuperación del mosaico agroforestal, el impulso a la ganadería extensiva y otras actividades rurales sostenibles, así como la gestión específica de las áreas más vulnerables, consideradas fundamentales para facilitar las labores de extinción.
Blázquez reclama que los municipios asuman un papel más activo en la prevención. En este sentido, denuncia que la mayoría de los pueblos de los valles del Tiétar y del Alberche carecen de franjas de seguridad alrededor de los núcleos urbanos y de planes de emergencia frente a incendios forestales, pese a la recurrencia de este tipo de episodios. A su juicio, estas actuaciones deberían constituir una prioridad en los presupuestos municipales.
Urbanismo adaptado al riesgo
El colectivo ecologista defiende igualmente un modelo urbanístico adaptado a la emergencia climática que reduzca la exposición de la población en la interfaz urbano-forestal y limite el desarrollo de urbanizaciones dispersas, al considerar que incrementan el riesgo para las personas durante los incendios.
Asimismo, insiste en la necesidad de avanzar en políticas de reducción de emisiones y abandono de los combustibles fósiles para frenar el cambio climático, al que atribuye el incremento de los fenómenos meteorológicos extremos que favorecen la aparición de grandes incendios forestales.
Plan de restauración ambiental
Ecologistas en Acción también pide combatir la desinformación surgida tras el incendio y asegura que “no existe ninguna norma que prohíba los desbroces ni que las organizaciones ecologistas los desaconsejen”.
De cara a la recuperación del territorio, la organización reclama la puesta en marcha de un plan integral de restauración ambiental que permita proteger los recursos hídricos, conservar los suelos y garantizar la supervivencia de especies afectadas por el fuego, como el buitre negro. Además, considera necesario abrir un debate sobre la elevada vulnerabilidad de las viviendas ubicadas en zonas forestales, especialmente las edificaciones aisladas.
“En cuanto las llamas se apaguen, debemos mirar hacia adelante, ya que o adaptamos la gestión del territorio a la emergencia climática, o tendremos incendios cada vez más difíciles de controlar y con consecuencias cada vez más devastadoras”, ha afirmado.
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