Entre ellas se encuentran los vecinos de Hoyo de Pinares, como Verónica, su padre Antonio y Juan Miguel Ramón Acosta, quienes llevan tres noches durmiendo fuera de sus casas.
El viernes por la tarde, la rutina de estos vecinos se rompió cuando el aviso de evacuación llegó por altavoces y sirenas. “Estaba echándome la siesta y a las cinco de la tarde o por ahí, empezaron con los altavoces a decir que había que abandonar el pueblo”, relata Verónica. Los primeros desplazamientos fueron hacia el polideportivo de Las Navas del Marqués, aunque finalmente fueron trasladados en autocar a la Escuela Nacional de Policía, donde pasarían las noches del viernes, sábado y domingo.
Verónica recuerda la evacuación tras el incendio de hace cuatro años, aunque este año asegura haberlo afrontado con menos miedo. “Esta vez, como ya era la segunda que nos desalojaban, estábamos con miedo”, explica Verónica. El recuerdo de que entonces lograron regresar a sus casas sin daños graves ha aliviado la tensión.
Estancia en la Escuela de Policía
La infraestructura de la Escuela de Policía ha marcado la diferencia: “Como en un hotel estamos. Con desayuno, comida y cena. Está muy bien la habitación, porque estás con tu familia, con ducha y todo. Como si estuviéramos de vacaciones”, describe Verónica. Cada servicio dispone de cinco duchas y la atención de Policía Nacional ha sido, en sus palabras, “amabilísima”.
Aunque la logística ha funcionado, la evacuación los sorprendió sin tiempo para preparar equipaje. “Nos vinimos con lo puesto, no nos esperábamos que nos iban a desalojar”, relata Verónica, mostrando apenas dos mochilas como único equipaje. Solo lograron llevar la medicación imprescindible para su padre. Ante la perspectiva de una cuarta noche fuera de casa, planean acercarse al centro comercial para adquirir alguna ropa básica.
La amenaza del fuego y el estado de las viviendas
Antes de la evacuación, el humo invadió las calles, aunque las llamas no llegaron al núcleo urbano. “Por la mañana se veía el fuego, pero por la tarde ya había como una niebla densa que ya no se veía, era imposible de respirar; dentro de casa se metía el humo”, recuerda Verónica. El desalojo, según explican, se produjo por motivos de salud ante la imposibilidad de permanecer en un ambiente irrespirable.
Las noticias sobre Hoyo de Pinares son, de momento, tranquilizadoras. “Han dicho que en el pueblo se ha quemado algo de campo, pero retirado de las casas y eso, que no hay ningún daño por el momento”, indican los evacuados. Algunas personas han regresado sin autorización para comprobar el estado del terreno y han confirmado que, por ahora, las viviendas y negocios permanecen intactos.
Una evacuación con precedentes
Hace cuatro años el mismo pueblo sufrió un desalojo similar, que en aquella ocasión generó mayor angustia. “Esa vez, pues, muy nerviosos, yo no atinaba ni a conducir”, recuerda Verónica. La experiencia previa parece haber dado a los vecinos una mayor capacidad de afrontamiento, aunque la incertidumbre persiste mientras esperan indicaciones oficiales para regresar.
Con la misma serenidad afrontan el alojamiento en la Escuela Nacional de Policía Alicia y su hija Rosalía, que hace seis años cambiaron el bullicio de Madrid por la calma de Hoyo de Pinares, donde iniciaron una nueva etapa de sus vidas en busca de la tranquilidad que ofrece la naturaleza.
“Ella lo está viviendo un poco, que me recuerda a la película de ‘La vida es bella’, como que hay que gamificar, que se crea que estamos en un juego y que todo esto en realidad es un sueño”, señala Alicia sobre su hija Rosalía. “A pesar de que es plenamente consciente y no edulcoramos las conversaciones”, añade Antonio, padre de Rosalía y también evacuado de la localidad, quien asegura que su sensación en la Escuela Nacional de Policía “es de ciudadanos de primera, o sea, nos tienen en palmitas”.
Por el momento, no hay un calendario claro para que los residentes de Hoyo de Pinares puedan volver a sus hogares. La prioridad sigue siendo la contención de un incendio que, con 50.000 hectáreas afectadas, sigue activo.
Hasta que las autoridades confirmen la seguridad, los vecinos seguirán refugiados en la Escuela de Policía, entre la calma relativa de una buena acogida y la inquietud por saber cuándo podrán regresar a sus casas.
MÁS FOTOS ABAJO ⬇️
Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.110