La organización agraria ha trasladado además su apoyo y solidaridad a las personas afectadas por el fuego y ha reconocido el trabajo que desarrollan los efectivos de extinción, los servicios de emergencia, los ayuntamientos, los voluntarios y los vecinos que continúan trabajando para controlar el incendio.
Asaja mantiene contacto directo con agricultores y ganaderos afectados con el objetivo de conocer sus necesidades y trasladarlas a las administraciones competentes. Entre las prioridades inmediatas señala el control del incendio, la protección de las personas y la garantía del suministro de agua y alimento para el ganado, así como la atención veterinaria y el traslado de los animales cuando resulte necesario.
Asimismo, reclama la puesta en marcha de ayudas económicas urgentes que compensen las pérdidas sufridas en ganado, pastos, cultivos, colmenas, forrajes e infraestructuras y que permitan recuperar la actividad de las explotaciones mediante procedimientos administrativos ágiles.
Ayudas de la PAC
La organización también exige que los profesionales afectados no pierdan las ayudas de la Política Agraria Común como consecuencia del incendio. En este sentido, solicita que las administraciones reconozcan de oficio la situación de fuerza mayor, mantengan la admisibilidad de las superficies afectadas y garanticen el cobro íntegro de las ayudas.
Asaja vuelve a reclamar una modificación de la normativa autonómica sobre los terrenos incendiados. La organización considera que la Junta de Castilla y León debe levantar de forma inmediata las restricciones al pastoreo cuando sean compatibles con la regeneración del terreno y modificar el artículo 92 de la Ley de Montes de Castilla y León para eliminar el acotamiento automático de las superficies quemadas.
Según la organización agraria, los ganaderos que han perdido pastos, instalaciones y parte de su actividad no deberían afrontar posteriormente restricciones administrativas ni reducciones en las ayudas de la PAC derivadas del incendio.
También sostiene que el incendio pone de manifiesto la necesidad de reforzar las políticas de prevención durante todo el año y no únicamente durante la campaña estival. La organización defiende actuaciones como los desbroces, clareos, mantenimiento de caminos y cortafuegos, el aprovechamiento de la biomasa y una gestión forestal activa como herramientas fundamentales para reducir el riesgo de grandes incendios.
Cambio de políticas
Además, reclama un cambio en las políticas ambientales que, a su juicio, han dificultado la gestión del monte, los aprovechamientos tradicionales y la presencia de la ganadería extensiva. En este sentido, subraya que el pastoreo contribuye a reducir la vegetación que sirve de combustible para el fuego, mantiene caminos y puntos de agua y favorece la conservación y vigilancia del territorio.
Asaja advierte de que la desaparición de explotaciones ganaderas incrementa el abandono del monte y la vulnerabilidad de los pueblos frente a los incendios forestales, por lo que considera que apoyar la ganadería extensiva constituye también una medida de prevención y protección del medio rural.
La organización ha puesto a disposición de los afectados a sus técnicos y los teléfonos habilitados para atender las consultas relacionadas con las consecuencias del incendio.
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