Bajo el título 'Música sacra del Renacimiento: viaje, exilio y contemplación', el programa ha ofrecido un recorrido por la gran tradición polifónica europea de los siglos XVI y XVII, articulado en torno a una idea poco habitual en los conciertos de música antigua: la movilidad de los compositores y el intercambio cultural que definieron el Renacimiento.
Dirigido por Rupert Damerell, el concierto ha estado dedicado íntegramente al repertorio sacro y ha reunido obras de Philippe de Monte, Peter Philips, Richard Dering, Alfonso Ferrabosco ‘el Viejo’, Orlande de Lassus, Philippe Rogier, Ludwig Senfl, Juan Gutiérrez de Padilla, Jacobus Gallus y Tomás Luis de Victoria, una selección que dibuja un mapa sonoro de la Europa renacentista y de su proyección hacia el Nuevo Mundo.
La cita pone el broche a una iniciativa que Zenobia Música desarrolla en Ávila cada verano, y que en esta ocasión contará con dos cursos, ya que una segunda convocatoria tendrá lugar a comienzos de agosto.
Mapa musical del Renacimiento
Lejos de plantearse como una sucesión de piezas independientes, el programa ha construido un relato musical basado en los desplazamientos de músicos, ideas y tradiciones durante el Renacimiento. Las notas al concierto han recordado compositores, cantores y estilos que recorrieron continuamente Europa, desde Flandes hasta Italia, de Inglaterra a los Países Bajos españoles o de Roma a Madrid, e incluso cruzaron el Atlántico hacia los territorios americanos, impulsados por el mecenazgo, las convulsiones religiosas o la búsqueda de nuevos espacios donde desarrollar su actividad.
Ese movimiento constante se ha reflejado también en la propia arquitectura del repertorio. La tradición franco-flamenca aporta la solidez contrapuntística; la escuela romana, la claridad formal; la música hispánica introduce una expresividad más intensa, mientras que la producción colonial americana amplía el horizonte litúrgico y ceremonial de la polifonía europea.
El hilo conductor del programa ha encontrado su unidad en la dimensión espiritual de la música. Las composiciones seleccionadas han dialogado en torno a cuestiones como el exilio, el miedo, la incertidumbre o la reconciliación.
Así, ‘Super flumina Babylonis’ evoca la nostalgia del pueblo desterrado; ‘Timor et tremor’ y ‘Caligaverunt0 profundizan en la angustia y el sufrimiento, mientras que obras como ‘Ascendit Deus’, el ‘Magnificat’ o ‘Ave Regina caelorum’ orientan el discurso hacia la celebración, la esperanza y la plenitud litúrgica.
El concierto ha comenzado y ha terminado con dos versiones del mismo salmo, ‘Super flumina Babylonis’. La primera pertenece a Philippe de Monte; la segunda, al abulense Tomás Luis de Victoria, cuya presencia confiere un significado especial a la interpretación en la catedral de Ávila.
Con este concierto concluye la primera de las dos citas estivales organizadas por Zenobia Música en Ávila durante 2026. La programación continuará a comienzos de agosto con un segundo curso de verano.
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