El VI Festival de Música Tradicional Vettonia Folk reunió a bandas que parten de influencias y estilos distintos procedentes de distintos puntos de España que comparten el interés por actualizar la música tradicional mediante nuevos lenguajes sonoros.
La programación comenzó con un pasacalle protagonizado por Talisker Band, formación madrileña que hizo un recorrido en el que gaitas y percusión marcaron el ritmo de la apertura del festival.
El alcalde de Navalmoral de la Sierra, Juan Lorenzo Herranz, dio la bienvenida a los asistentes destacando el sentido de la cita cultural: "Bienvenidos a este gran evento donde recuperamos nuestras raíces para disfrutar de una noche mágica con grupos únicos". También participó en la inauguración el vicepresidente primero de la Diputación de Ávila, Jesús Martín, quien subrayó el respaldo de la institución provincial a este tipo de iniciativas culturales, como “un compromiso para acercar la cultura a los 247 municipios de la provincia, en un día en el que la plaza se llena con música y tradiciones”.
Distintas formas de entender el folk
El festival ofreció un recorrido por diversas maneras de acercarse a la música tradicional, desde la interpretación más vinculada al repertorio atlántico hasta las fusiones con el rock, el jazz o el blues. Talisker Band explicó que su propuesta gira en torno a las músicas de la fachada atlántica europea. Su representante, Manuel Gutiérrez, resumió la identidad del grupo asegurando que interpretan "música irlandesa, escocesa y gallega, combinando baile gallego e irlandés con varios gaiteros y aires del Atlántico", en esta ocasión adaptada al formato de pasacalles. El músico detalló además que la formación nació durante la pandemia y ofreció su primer concierto en diciembre de 2021.
Sobre el escenario actuó Folk On Crest, grupo integrado por cinco músicos que plantea una lectura contemporánea del folk inspirada en las raíces tradicionales. Su integrante Sergio Grande explicó que el repertorio se basa en "música tradicional de Castilla y León, sobre todo de Salamanca, con guiños a la cornisa cantábrica, ya que la cantante es gallega y el guitarrista es asturiano". Esa combinación de procedencias musicales configura una propuesta que mantiene la base del repertorio tradicional mientras incorpora influencias procedentes de otros territorios del norte peninsular.
El cartel contó con Sal150, formación procedente de Tarragona que apuesta por composiciones propias en las que el rock convive con sonoridades de inspiración celta. Su representante, Miguel Lara, definió el proyecto como una banda que hace “música propia con aire celta fusionado con rock”, partiendo de que “la música de raíz tiene mucho en común".
Durante su intervención explicó que, aunque el grupo procede de un territorio donde la música tradicional castellana no forma parte del paisaje habitual, encontró en ese repertorio una fuente de inspiración para construir su identidad musical, integrando elementos de la tradición en un lenguaje esencialmente rock.
Y Divertimento Folk, que este año conmemora su vigésimo quinto aniversario, ofreció, según portavoz, Luis Ángel Fernández, “recursos tradicionales de la música popular castellana”, que fusiona con el rock, el jazz y el blues.
Fernández explicó que la formación toma instrumentos, ritmos y géneros propios de la tradición popular de Castilla y León para combinarlos con estilos contemporáneos. Dulzaina, zanfona, flauta o tamboril conviven así con batería, bajo y guitarra eléctrica en una propuesta que busca reinterpretar la herencia musical desde una perspectiva actual sin reproducir su componente ritual.
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