Día Sábado, 18 de Julio de 2026
La final de la Copa del Mundo entre España y Argentina no solo enfrenta a dos de las grandes potencias del fútbol mundial. También ha llevado la rivalidad deportiva al salón de una pareja de Ávila.
Fernando, español, y María, argentina con nacionalidad española, afrontan el partido decisivo después de tres décadas de vida en común, compartiendo afición por ambas selecciones y asumiendo que, por primera vez, uno celebrará mientras el otro tendrá que aceptar la derrota. Entre ambos, sin embargo, prevalece una idea: que la final sea una fiesta del deporte y quede el recuerdo de un gran encuentro.
Durante años, ambos han seguido con la misma intensidad los partidos de España y Argentina. Nunca imaginaron que las dos selecciones acabarían disputándose el título mundial.
María reconoce que la situación le provoca sentimientos encontrados por su doble nacionalidad. “Siempre -confiesa- hemos animado a los dos equipos, hemos vibrado igual y nos hemos apenado si se pierde, situación que a mí me ha favorecido que, ahora, son los dos mejores de la competición mundial; por eso ahora me alegra, pero también me siento un poco rara”.
Por su parte, Fernando tampoco oculta la complejidad emocional del momento: “Yo veo los partidos de Argentina con ella y voy a muerte, porque es un país hermano, por la relación que tengo con ella desde hace tantos años y haber viajado tantas veces, donde está la familia que también es la mía. Y cuando veo los de España, voy a muerte también”, pero esta vez “voy con España, no lo niego”.
Expectación
La clasificación de ambas selecciones ha incrementado la expectación en casa durante toda la semana. María destaca el nivel futbolístico mostrado por ambos equipos y la dimensión que está adquiriendo el torneo: “dos equipos que tienen mucha personalidad, aunque con tácticas distintas”.
La argentino-española reconoce que mantiene un profundo vínculo emocional con su país de origen, aunque también siente como propio el éxito de España. “Si gana Argentina, me va a hacer muy feliz porque necesitamos esa sensación de sentirnos argentinos, pero me pasa lo mismo con España”, afirma con expectación, y pendiente de que su familia en aquel país anima con intensidad a su
“Todo el campeonato esperando que llegaran España y Argentina”, afirma Fernando, pero “ahora tengo una sensación rara”, por eso confiesa: “No sé si me alegraré tanto como cuando ganamos a cualquier otro equipo".
Respeto deportivo
Más allá del resultado, ambos coinciden en pedir que la final transcurra únicamente desde el respeto deportivo. “La incertidumbre es que sea un evento donde solo salga lo deportivo y que de la rivalidad salga que gane el mejor y que nos deje un recuerdo durante mucho tiempo de que dos colosos del fútbol puedan mostrar una buena manera de ganar y también perder con la dignidad que esperamos".
Las bromas forman parte de la convivencia mientras esperan el partido y no se decantan si ese día habrá que comer tortilla española o asado argentino: “Podemos hacer una combinación”.
De cara al discurrir del partido, la llegada del primer gol no tiene precedentes. “Creo que me iré con una excusa a la habitación de al lado, gritaré bajito y volveré con cara de circunstancias”, dice él. “Como es la única vez y no sé si se volverá a repetir, el lunes lo sabría, pero ahora no”, señala ella.
Sentimiento nacional
María considera que el sentimiento nacional asociado a la selección es especialmente intenso en Argentina. “Muchas veces pienso que cuando cantamos los himnos me da muchísima pena que el de España no lo podamos cantar”, apunta, indicando que “Argentina es muy nacionalista”, por lo que cuando ve “muchas más banderas en España, me alegra muchísimo”. Y es que considera que “es la única fiesta donde España es, de norte a sur, España”, a la vez que recuerda que cuando Argentina ganó el último mundial tuvo la suerte de estar allí. “Fue irrepetible”, asegura.
"España es muy futbolera, pero como nación allí se vive muchísimo más. Además, tuvieron a Maradona y ahora a Messi. Ahí nos ganan”, apunta Fernando.
María recuerda que la mayor rivalidad vivida hasta ahora fue la eliminatoria frente a Inglaterra. "Siempre decimos que a Inglaterra no hay que dejarle ganar ni al Ludo porque era el rival que menos hubiese elegido, aunque espero que eso no se manifieste con el equipo español”, relata sobre la carga histórica que tiene ese enfrentamiento por el conflicto de las Malvinas.
De cara a la final del domingo, María se inclina por un triunfo de la Albiceleste. "Argentina en este Mundial está teniendo la identidad de ganar los partidos con más presión", argumenta antes de pronosticar un 2-1 para su país de origen. Fernando, por su parte, mantiene su fidelidad a la Roja y responde sin dudar: "Yo digo 2-1 para España".




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