Los datos avanzados por el consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, Joaquín Antonio Pino, durante el Consejo Agrario de Castilla y León celebrado en Tabladillo (Segovia), confirman el fuerte impacto que han tenido las condiciones meteorológicas y la reducción de la superficie sembrada sobre la producción cerealista.
Ávila figura entre las provincias donde la caída de la producción resulta más acusada, junto a Soria, Segovia y Valladolid, con descensos cercanos al 50%. En el caso abulense, la producción prevista asciende a 188.289 toneladas, frente a las 340.835 toneladas obtenidas en 2025.
La provincia cultivó este año 87.311 hectáreas de cereal de invierno, un 9,1% menos que la campaña anterior, una reducción inferior a la media regional, aunque suficiente para agravar el impacto de una campaña especialmente desfavorable desde el punto de vista agronómico.
El principal factor del desplome de la producción ha sido el hundimiento de los rendimientos. El cereal ofrecerá una media de 2.156,5 kilos por hectárea, un 39,2% menos que hace un año y claramente por debajo de la media de los últimos cinco ejercicios, situada en 2.388 kilos por hectárea.
Durante la presentación de la campaña, el consejero señaló que "las provincias de Soria, Segovia, Ávila y Valladolid presentan bajadas de producción cercanas al 50%". Asimismo, explicó que "en el caso de Soria y Ávila, los rendimientos son significativamente menores que en el resto debido al mal desarrollo de la campaña", circunstancia que sitúa a ambas provincias entre las más perjudicadas de Castilla y León.
Cebada y trigo
La estructura productiva de Ávila mantiene el predominio tradicional de la cebada y el trigo. La cebada ocupa 43.266 hectáreas, prácticamente la mitad de toda la superficie cerealista provincial, y generará una producción estimada de 92.797 toneladas, con un rendimiento medio de 2.145 kilos por hectárea.
El trigo, sumando trigo blando y duro, alcanza 31.104 hectáreas, de las que se obtendrán 73.821 toneladas, con un rendimiento medio de 2.373 kilos por hectárea.
Completan la producción provincial el centeno, con 6.753 hectáreas y 10.415 toneladas; avena, con 4.076 hectáreas y 7.477 toneladas; y triticale, con 2.112 hectáreas y 3.779 toneladas. Todas las especies presentan importantes retrocesos respecto al año anterior, especialmente la avena, cuya producción disminuye un 60,1%, y el centeno, que cae un 48,7%.
Castilla y León
En el conjunto de Castilla y León, la producción prevista de cereal de invierno alcanza 4,90 millones de toneladas, frente a los más de 8,4 millones obtenidos en la excepcional campaña de 2025.
La disminución responde a una combinación de menor superficie cultivada y peores rendimientos. La superficie sembrada alcanza 1,57 millones de hectáreas, un 13% menos que el año pasado y un 10% inferior a la media del último quinquenio.
La elevada pluviometría durante el periodo de siembra dificultó las labores agrícolas e impidió sembrar numerosas parcelas, que finalmente se destinaron a cultivos de primavera, principalmente girasol, o permanecieron en barbecho. A ello se sumaron la baja rentabilidad del cereal y el incremento de los costes de producción, factores que impulsaron el cambio hacia cultivos con menores necesidades de insumos, como las leguminosas o el propio girasol.
Bajada de los rendimientos regionales
El rendimiento medio previsto para Castilla y León se sitúa en 3.100 kilos por hectárea, un tercio menos que el extraordinario registro de 2025 (4.629 kg/ha) y un 12% inferior a la media de los últimos cinco años.
Las reducciones más intensas vuelven a concentrarse en Ávila, Segovia, Valladolid y Soria, donde la caída ronda el 40%, mientras que Zamora y León presentan una menor afección gracias al mayor peso del regadío.
Por cultivos, el trigo alcanzará un rendimiento medio de 3.300 kilos por hectárea, mientras que la cebada se quedará en 3.000 kilos por hectárea, con descensos del 31% y del 38%, respectivamente. La Consejería atribuye el peor comportamiento de la cebada, entre otras causas, al bajo nivel de ahijamiento provocado por las condiciones meteorológicas de la campaña.
Pese al retroceso generalizado, Burgos volverá a situarse como la principal provincia cerealista de Castilla y León con 1,25 millones de toneladas, seguida por Valladolid, con 922.000 toneladas, y Palencia, con 758.000 toneladas. Entre las tres concentran más del 60% de toda la producción regional.
En el extremo opuesto, Zamora y Burgos son las provincias que registran las menores pérdidas relativas respecto a 2025, con descensos del 38% y 35%, respectivamente.
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