La Cubierta Multiusos se abarrotó en la noche del sábado de seguidores de todas las edades, muchos de ellos los que crecieron con las canciones del dúo, en una noche marcada por el ambiente festivo y una sucesión de coros colectivos que acompañaron prácticamente cada uno de los grandes éxitos interpretados por el grupo.
Cuando Dioni Martín y Ángeles Muñoz aparecieron sobre el escenario, el público respondió con una larga ovación que dio paso a un concierto construido sobre la fórmula que ha convertido a Camela en uno de los fenómenos comerciales más singulares de la música española. Sin recurrir a grandes artificios escénicos, el protagonismo volvió a recaer sobre unas canciones ampliamente reconocibles que, desde mediados de los años 90, han acompañado a millones de oyentes.
A lo largo de más de hora y media, el dúo fue alternando algunos de los temas más emblemáticos de su trayectoria. Canciones como ‘Lágrimas de amor’, ‘Sueños inalcanzables’, ‘Has cambiado mi vida’ o ‘Nunca debí enamorarme’ provocaron algunas de las mayores ovaciones de la noche, con cientos de voces acompañando cada estribillo prácticamente de principio a fin. A veces, la cubierta parecía moverse, como cuando todos cantaron 'Escúchame, compréndelo/es imposible nuestro amor" o entonaron "No podemos hacer nada/por cambiar el rumbo que marcó/para los dos/cuando zarpa el amor”, que fue el culmen de la fiesta-recital.
En plataformas y redes
Junto a quienes descubrieron a Camela durante el auge del llamado tecno-rumba en los años 90, en casetes, compartían expectación quienes han incorporado sus canciones a través de plataformas digitales y redes sociales, donde parte de su repertorio ha experimentado una segunda vida entre nuevas generaciones.
La actuación ha servido para rememorar la trayectoria de un grupo que ha logrado mantenerse en un mercado musical tan distinto a cuando comenzaron. Nacido en el barrio madrileño de San Cristóbal de los Ángeles, Camela comenzó distribuyendo sus primeras maquetas en gasolineras y mercadillos antes de convertirse, de forma prácticamente inesperada, en uno de los mayores fenómenos de ventas.
Sus melodías de música electrónica, rumba y pop romántico no fueron entonces apreciadas por la crítica, pero en el público calaron, situando al grupo entre los artistas españoles con mayor volumen de discos vendidos y una sucesión de álbumes que alcanzaron los primeros puestos de las listas de ventas.
Tras la salida de Miguel Ángel Cabrera como integrante del proyecto en 2013, Ángeles Muñoz y Dioni Martín mantuvieron la continuidad de la formación. Esa fidelidad a su estilo quedó reflejada también en Ávila, donde el repertorio ha combinado clásicos imprescindibles con composiciones de sus trabajos más recientes, combinado para un público que respondió con bailes, palmas y teléfonos móviles en alto.
Por otro lado, el concierto de Camela ha demostrado que hay público dispuesto a pagar por un recital, ya que se trata del primero de unas fiestas que no es gratuito desde que gobierna el Ayuntamiento Por Ávila. El alcalde, Jesús Manuel Sánchez Cabrera, afirmó en su día que toda la música en los programas de fiestas debía ser gratis, lo que hasta ahora había cumplido.
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