El encuentro, disputado en Los Ángeles, ha introducido una cita deportiva de máxima expectación dentro de recinto festivo. Camisetas de la selección, banderas nacionales y teléfonos móviles preparados para grabar las celebraciones se han mezclado con las luces de las atracciones, la música de las casetas y el movimiento nocturno del recinto.
Los seguidores han seguido con expectación cómo España ha asumido la iniciativa desde el comienzo, con mayor posesión del balón y una presión adelantada para dificultar la salida de Bélgica. Cada aproximación española ha elevado el volumen del recinto ferial. Las conversaciones en las casetas se han interrumpido ante las jugadas de peligro, expectantes ante la evolución de un encuentro en el que España dominaba territorialmente.
La primera explosión colectiva ha llegado alrededor de la media hora. Fabián Ruiz ha aprovechado un rechace del guardameta Thibaut Courtois después de una acción ofensiva de Dani Olmo para marcar el 1-0. El gol ha provocado abrazos, saltos y cánticos entre los asistentes, mientras las banderas se levantaban frente a la pantalla y las celebraciones se extendían hasta las terrazas de las casetas.
La tranquilidad, sin embargo, ha durado poco. Bélgica ha aprovechado una de sus escasas llegadas para empatar antes del descanso. Charles De Ketelaere ha culminado de cabeza una acción construida por el conjunto belga y ha establecido el 1-1, rompiendo además la racha de cinco encuentros consecutivos de España sin recibir un gol en el Mundial.
Silencio
El tanto belga ha producido un silencio repentino. La celebración que había acompañado al gol de Fabián ha dado paso a gestos de preocupación y a las primeras conversaciones sobre la igualdad del partido. El descanso ha permitido recuperar durante unos minutos el ritmo habitual con desplazamientos hacia las barras y comentarios sobre las ocasiones desaprovechadas por la selección.
El empate dejaba completamente abierta una eliminatoria con un precedente especialmente recordado. España y Bélgica no se enfrentaban en una fase final de un Mundial desde los cuartos de final de México 1986, cuando la selección española quedó eliminada en la tanda de penaltis después de empatar 1-1.
La segunda mitad ha devuelto rápidamente la atención a la pantalla. España ha mantenido su propuesta ofensiva y ha buscado el segundo gol mediante ataques por las bandas y disparos desde la frontal, pero Bélgica ha resistido apoyada en la actuación de Courtois.
El guardameta belga ha intervenido en varias ocasiones para evitar que la selección española recuperara la ventaja. Entre los espectadores, cada parada de Courtois se ha recibido con exclamaciones de frustración. La tensión ha aumentado conforme avanzaban los minutos y la posibilidad de una prórroga comenzaba a adquirir peso.
El desarrollo del encuentro ha sufrido un giro con la lesión de Thibaut Courtois. El portero belga, determinante durante buena parte de la noche, no ha podido continuar y ha sido sustituido por Senne Lammens. Su salida ha debilitado a una selección belga que también había acusado los problemas físicos de otros futbolistas importantes. España ha intensificado entonces su presión, mientras Luis de la Fuente recurría al banquillo para introducir piernas frescas en el tramo decisivo.
Segundo gol
Entre los cambios ha aparecido Mikel Merino, incorporado al terreno de juego en los últimos minutos ante la expectación de los espectadores. El momento culminante ha llegado en el minuto 88. Una acción iniciada con un disparo lejano de Pau Cubarsí ha provocado una intervención defectuosa del portero suplente belga. Mikel Merino, atento al rechace, ha enviado el balón a la red prácticamente en su primera participación y ha firmado el 2-1.
El gol ha desatado la mayor celebración de la noche. Los asistentes han saltado frente a la pantalla, se han abrazado y han coreado el nombre de España mientras sonaban bocinas y aplausos entre las casetas. Los minutos de prolongación se han vivido con nerviosismo. Bélgica ha adelantado sus líneas y ha intentado forzar el empate mediante balones directos, mientras España defendía una ventaja mínima que abría las puertas de las semifinales.
El pitido final ha confirmado la clasificación y ha transformado definitivamente la concentración deportiva en una celebración festiva. Entre gritos de “¡Yo soy español, español, español!”. La victoria se ha incorporado así a la noche de las Fiestas de Verano, prolongándose en las casetas, que volverán a acoger el martes la semifinal contra Francia.
Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.217.143