Del Sábado, 20 de Junio de 2026 al Lunes, 22 de Junio de 2026
La población de avión común en Arévalo muestra signos de recuperación tras varios años de retroceso.
Así lo reflejan los datos del último censo realizado por los ornitólogos arevalenses Javier García Sáez y David García López, integrantes del grupo local García Ornitólogos, que han hecho públicos los resultados de la undécima campaña anual de seguimiento de esta especie en la localidad.
El estudio, desarrollado de forma ininterrumpida desde 2016, ha contabilizado este año más de 1.300 parejas reproductoras de avión común (Delichon urbicum), lo que supone un incremento del 16% respecto al censo de 2025. Sin embargo, los investigadores advierten de que este dato positivo debe analizarse con cautela, ya que la población actual continúa muy por debajo de los niveles registrados al inicio del proyecto.
Los responsables del seguimiento recuerdan que la especie sufrió un importante declive durante los primeros años del estudio. Desde que comenzaron los censos en 2016, la población reproductora llegó a reducirse en más de un 40%, una caída que encendió las alarmas sobre el estado de conservación de una de las aves más características de los núcleos urbanos y rurales de la provincia.
Destrucción de nidos
Los datos recopilados durante estos 11 años permiten ya extraer conclusiones relevantes sobre los factores que influyen en la evolución de la especie. Entre ellos destaca la destrucción de nidos por parte de particulares, una práctica ilegal que los ornitólogos consideran una de las causas que explican parte del descenso registrado durante la última década.
Según explican, la eliminación de nidos suele estar motivada por las molestias derivadas de los excrementos que las aves depositan sobre fachadas, ventanas o aceras. Sin embargo, advierten de que estas actuaciones se realizan en muchos casos sin tener en cuenta que en el interior de los nidos puede haber huevos o polluelos, ni el enorme esfuerzo que supone para estas aves construir sus refugios de reproducción.
El avión común es una especie migratoria estrechamente vinculada a la presencia humana. Muy similar a la golondrina, construye sus característicos nidos semiesféricos bajo los aleros de los edificios utilizando barro y materiales naturales. Cada uno de estos refugios puede estar formado por más de mil pequeñas porciones de barro transportadas por las aves durante semanas.
Parte del paisaje
Aunque todavía forman parte del paisaje habitual de muchos pueblos y ciudades abulenses, los expertos alertan de que estas colonias son cada vez menos abundantes. De hecho, una de las conclusiones más significativas del estudio es que existen edificios en Arévalo donde, tras la destrucción masiva de nidos ocurrida años atrás, las aves no han vuelto a establecer nuevas colonias.
Esta circunstancia evidencia el impacto que pueden tener determinadas actuaciones humanas sobre una especie que depende directamente de la disponibilidad de lugares seguros para reproducirse.
Los investigadores subrayan además la importancia ecológica de esta ave insectívora. Cada ejemplar puede consumir alrededor de 800 insectos diarios, una cifra que se traduce en aproximadamente 20 kilos de insectos al año.
Esta capacidad convierte al avión común en un eficaz controlador biológico de mosquitos y otros insectos, contribuyendo de forma natural al equilibrio de los ecosistemas urbanos y rurales. En este sentido, los ornitólogos destacan que la presencia de importantes colonias reproductoras constituye también un indicador de la buena calidad ambiental y del aire existente en Arévalo.
"La presencia de estos nidos en nuestros edificios es más beneficiosa que perjudicial para el hombre", recuerdan los responsables del estudio, quienes insisten en la necesidad de valorar el papel que desempeña la especie en el entorno urbano.
Multas por destruir nidos
Los expertos hacen además un llamamiento a la ciudadanía para que respete los nidos y evite actuaciones contrarias a la legislación vigente. Tanto la normativa española como la europea protegen expresamente al avión común y a sus lugares de reproducción. La destrucción de nidos durante la época de cría puede acarrear sanciones administrativas que oscilan entre los 5.001 y los 200.000 euros. Asimismo, determinadas actuaciones pueden llegar a constituir un delito tipificado en el Código Penal.
Los especialistas recuerdan que existen alternativas para minimizar las molestias ocasionadas por los excrementos, como la instalación de sistemas de protección en fachadas y ventanas. En aquellos casos en los que sea necesaria la retirada de nidos, esta actuación requiere autorización administrativa y únicamente puede realizarse fuera del periodo reproductor.
Pese a las dificultades, los datos de los dos últimos años apuntan a una tendencia moderadamente positiva. Después de encadenar cuatro ejercicios consecutivos de descenso poblacional, la especie acumula ya dos años de recuperación en Arévalo.
Los investigadores consideran que la continuidad del proyecto permitirá identificar con mayor precisión los problemas que afectan al avión común y desarrollar medidas más eficaces para favorecer su conservación. Por ello, reclaman una mayor implicación tanto de la ciudadanía como de las administraciones públicas en las tareas de sensibilización ambiental. A su juicio, la divulgación sobre los beneficios que aporta esta especie y el cumplimiento de la normativa de protección resultan fundamentales para garantizar el futuro de unas aves que forman parte del paisaje urbano tradicional de Arévalo y de buena parte de la provincia de Ávila.





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