Del Miércoles, 03 de Junio de 2026 al Domingo, 07 de Junio de 2026
Cáritas Diocesana de Ávila ha presentado su memoria de 2025 con un retrato social marcado por tres rasgos principales: el crecimiento del umbral de la pobreza, el impacto de los movimientos migratorios y la vulneración del derecho a la vivienda.
El delegado episcopal, Antonio Luis Nicolás, ha advertido que “ya tener un puesto de trabajo no significa salir de ese umbral” y ha subrayado que la vivienda se ha convertido en un derecho vulnerado “por un mercado, por una falta de oferta y por unos salarios que no alcanzan”. En este sentido, ha añadido que los flujos migratorios continúan configurando “el rostro de nuestra sociedad”.
Durante 2025, el comedor social de la entidad ha servido cerca de 17.000 comidas, reflejo de la persistente precariedad alimentaria entre las familias más vulnerables. El programa de acogida ha asistido a casi 600 hogares, integrados por unos 2.000 miembros, de los cuales un 85,5 % son personas migrantes frente al 14 % de nacionalidad española.
Según los datos aportados, más del 60 % del total de personas atendidas por Cáritas Ávila son migrantes, muchas en situación irregular. En el albergue, estas suponen el 40 % de los usuarios, y en el programa de reclusas, superan el 90 %.
Nueve profesionales frente a las adicciones
El Programa Comunitario de Drogodependencias ha atendido en 2025 a más de 600 personas gracias a un equipo de nueve profesionales: tres psicólogos sanitarios, dos educadores sociales, una enfermera, un médico, un técnico en cuidados auxiliares de enfermería y un abogado.
El servicio de asistencia, que incluye programas de detección, atención ambulatoria y referencia judicial, ha dado cobertura a más de 500 personas. Por su parte, el área de prevención ha alcanzado a 120 familias y adolescentes de entre 12 y 21 años, principalmente a través del programa FRENA y de iniciativas contra el uso problemático de las TIC. La edad media de los adolescentes atendidos ha sido de 13 años.
Estela Martín, psicóloga del programa, ha señalado que “las adicciones se pueden prevenir, se pueden tratar y nadie debería enfrentarse a ellas solo”.
Trabajadores pobres
Por otro lado, el programa de empleo de Cáritas Ávila se enfrenta a un nuevo desafío: la existencia de trabajadores pobres. Jesús Gil, del área de empleo, ha advertido que un salario mínimo de 1.221 euros mensuales apenas cubre vivienda, alimentación y energía, lo que impide superar la vulnerabilidad económica.
En 2025 se ha colaborado con más de 120 empresas, aunque la organización reconoce que necesita la implicación de más compañías. “A veces nos cuesta que cuando presentamos a una persona de Cáritas la vean como una persona que puede acceder a ese puesto de trabajo”, ha señalado Gil, invitando a las empresas a conocer sus programas para facilitar la inserción laboral, ante un inminente aumento de trabajadores regularizados que demandarán empleo.
El programa de Infancia, Juventud y Familia ha acompañado a 868 menores y jóvenespertenecientes a 174 hogares a lo largo del año. Las actividades se han centrado en apoyo educativo, ocio y tiempo libre saludable, así como en el trabajo con las familias y la comunidad.
Quintín García, responsable del área, ha alertado de que más del 25 % de los jóvenes se sienten en situación de soledad no deseada, un problema que agrava las dificultades escolares y de desarrollo emocional.
Desde animación comunitaria, Cáritas ha trabajado en la creación de redes vecinales y espacios de encuentro, con el apoyo de más de 150 voluntarios, para prevenir la exclusión social y fortalecer la cohesión territorial, tanto en barrios como en el medio rural.






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