Del Miércoles, 13 de Mayo de 2026 al Sábado, 16 de Mayo de 2026
La provincia de Ávila encarará la campaña de incendios de este verano con un operativo compuesto por aproximadamente 300 personas, caracterizado por la fragmentación entre tres tipos de personal: el laboral de la Junta de Castilla y León, brigadas de la empresa Tragsa y trabajadores de empresas privadas.
Una estructura compuesta “de retales”, como la ha definido Enrique Sánchez Granado, bombero forestal en una brigada helitransportada de Tragsa y delegado de UGT Servicios Públicos en Ávila.
El operativo está integrado por 60 efectivos de Tragsa distribuidos en tres brigadas terrestres, dos helitransportadas y una brigada nocturna de cinco meses de duración. A lo largo de 2026 se incorporarán progresivamente nuevas brigadas a la empresa pública hasta alcanzar 80 trabajadores. El personal laboral de la Junta, ahora contratado por 12 meses tras el compromiso adquirido en 2023, suma unas 80 personas. El resto corresponde a brigadas de empresas privadas, manteniendo una plantilla global cercana a las 300 personas.
“Gente que trabaja directamente para la administración, personal de Tragsa y personal de empresas privadas hacen el mismo trabajo en Ávila, contratados por tres empresas diferentes, con condiciones laborales distintas, desde salario hasta equipación de protección individual”, ha indicado Enrique Sánchez Granado, bombero forestal en una brigada helitransportada de Tragsa y delegado de UGT Servicios Públicos en Ávila.
Categorías, sedes y planificación
Entre las principales deficiencias, Sánchez destaca la falta de reconocimiento oficial de la categoría de bombero forestal y la ausencia de coeficientes reductores y segunda actividad previstos en la ley básica de noviembre de 2024. Esta situación se mantiene inalterada respecto a campañas anteriores.
El personal laboral que ahora trabaja todo el año se ha incorporado sin formación específica ni dotación de equipamiento de protección completo, y carece de instalaciones adecuadas: “No tienen una ducha para ducharse cuando vienen de un incendio, ni una taquilla donde meter los monos con partículas potencialmente cancerígenas”, ha denunciado Sánchez Granado. Según el sindicato, la falta de sedes físicas mínimas obliga a improvisar tareas y destinos, afectando también a las brigadas que ahora han pasado a Tragsa.
UGT ha alertado de que la fragmentación del dispositivo y la ausencia de mejoras reales incrementan el riesgo de episodios críticos durante la campaña estival, especialmente tras una primavera lluviosa que podría derivar en acumulación de combustible vegetal: “Veremos la capacidad en la situación que se va a quedar el monte para que arda y, por lo que nosotros vemos, puede ser un verano potencialmente peligroso de verdad”.
El sindicato reclama una unificación completa del operativo bajo gestión pública y el cumplimiento de la normativa de prevención de riesgos laborales, tras denunciar el año pasado jornadas de hasta 23 horas sin respetar los descansos obligatorios. “Si tenemos el personal suficiente, ¿por qué tiene que estar la gente trabajando 24 horas y descansando seis?”.
Hasta 2028
El plan de integración de brigadas en Tragsa prevé que entre 2027 y 2028 se complete la incorporación de seis brigadas terrestres más, alcanzando un total de 17, junto a la brigada helitransportada nocturna, para sumar unos 220 bomberos forestales en esta empresa. Mientras tanto, la Junta mantiene un dispositivo mixto que los sindicatos consideran ineficaz.
Además, desde el sindicato advierten de que la seguridad del verano depende, en gran medida, de cómo evolucione el tiempo tras una primavera húmeda. Tal como ha asegurado Tomás Pérez, secretario general de UGT servicios públicos de Castilla y León, “si mañana cambia el tiempo y hace calor, calor, calor, puede ser un verano absolutamente catastrófico».
El dispositivo, además, se enfrenta a nuevas restricciones tras una sentencia que impide a los celadores laborales dirigir incendios o realizar guardias, al no ser funcionarios. Esto deja sin capacidad operativa a un colectivo clave mientras no se complete su funcionalización.
Falta de formación
El cambio en la naturaleza de los incendios cada vez más frecuentes en la interfaz urbano-forestal, exige formación específica y continua que no se ha impartido. “No puedes coger a un chico, a una chica del paro, dar un curso de 14 horas y al día siguiente meterle en un incendio de quinta generación”, ha insistido Pérez.
Asimismo, ha denunciado que la Junta ha adquirido nuevos vehículos autobomba, pero sin tener en cuenta la operativa real de campo: “Han comprado camiones con muy poca autonomía, que en un momento dado se quedan sin capacidad de respuesta”.
Con un dispositivo sin refuerzos y un volumen de 500 incendios registrados durante el invierno, obliga a depender de la naturaleza: “Estamos dependiendo de que la naturaleza no provoque un incendio porque van a acudir los mismos que acudieron hace cuatro años, con la misma formación», ha alertado Pérez.





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