Del Miércoles, 13 de Mayo de 2026 al Sábado, 16 de Mayo de 2026
El mero gris vuelve a ganar presencia en el mostrador tras años de menor visibilidad comercial. La pescadería De Buen Puerto ha incorporado en las últimas semanas ejemplares procedentes del Cantábrico, una especie capturada mediante pesca artesanal y sometida a periodos de veda para garantizar su conservación.
Miguel Ángel Fernández, responsable del establecimiento, explica que se trata de un pescado de profundidad que habita en zonas rocosas y acantilados submarinos. “Es una especie grande que vive a más de mil metros” y cuyos ejemplares llegan capturados con anzuelo debido a las características de su hábitat y a las limitaciones de las artes de pesca: “No hay manera de que le pesquen con red porque lo romperían y además está prohibido”.
El mero gris fue durante años un producto habitual en la hostelería y especialmente en celebraciones y banquetes, pero luego empezó a escasear. El descenso de su presencia en el consumo no responde, según el pescadero, a una pérdida de interés del cliente final, sino al cambio de tendencias en restauración.
Actualmente, el grueso de la demanda sigue concentrándose en restaurantes, especialmente en el norte de España y en Madrid, pero hay oportunidad de llevarlo a casa. La disponibilidad del mero gris continúa siendo reducida debido a las restricciones pesqueras y a la limitada cantidad de capturas, ya que “no se puede pescar desde febrero a abril”.
El responsable de De Buen Puerto asegura que el abastecimiento resulta irregular incluso en plena temporada porque ahora, que “acaba de empezar, hay muchos ejemplares y no es muy fácil conseguirlo”.
La pescadería trabaja habitualmente con piezas de entre ocho y nueve kilos, aunque también busca ejemplares más pequeños para algunos clientes, de “unos cuatro o cinco kilos para llevarlo en lomos”. La escasez ha llevado incluso a establecer reservas previas: “En nuestra pescadería hay demanda con lista de espera, porque no hay suficientes meros”.
Del Cantábrico
El mero gris del Cantábrico presenta diferencias respecto a otras variedades más conocidas en el sur de España, como el mero amarillo o canario. Fernández atribuye parte de esas diferencias al entorno marino y al comportamiento del pez. Y es que “al del Cantábrico le gusta moverse de un lado para otro y entonces coge más músculo que le hace crecer y que sepa distinto”, explica.
Sobre su textura y sabor, “la de mero gris es muy mantecosa, parecido al de la corvina, pero todavía más mantecoso”. El pescado habita en zonas de roca y grietas submarinas y mantiene una alimentación basada en otros peces y mariscos: “Come pulpo, congrio, centollo y marisco, que se traga todo entero con la boca”.
Aunque el mero gris está disponible durante todo el año, la primavera y el inicio del verano coinciden con uno de los momentos más favorables para el consumo “porque está cogiendo grasa y está mucho más rico”. El responsable de De Buen Puerto sostiene que en este periodo la carne presenta una textura más firme y jugosa. Y es que “está rico siempre, pero ahora es cuando más grasa la carne, la tiene más firme y está en mejor momento de consumo”.
Sin disfraces
Fernández destaca también las propiedades nutricionales del mero gris y lamenta el desconocimiento que todavía existe sobre este producto entre parte de los consumidores, porque es un pescado blanco semigraso, “muy versátil en cocina y superrico en proteínas, aportando minerales como fósforo, magnesio y potasio, además de vitaminas del grupo B.
La pescadería comercializa habitualmente el producto en rodajas o filetes para facilitar su preparación doméstica. “Nosotros lo limpiamos y al cliente le vendemos en rodajas, como una merluza” de cara a elaboraciones sencillas que permitan apreciar el sabor y la textura del pescado, al horno o a la plancha, “sin ningún disfraz”. “A la plancha, vuelta y vuelta, y es como mejor se aprecia el sabor”, asegura.
La ausencia de espinas finas y la firmeza de la carne convierten al mero gris en un pescado apto para distintos grupos de edad, ya que “no tiene complicación ninguna”, dado que “la espina es muy grande y se puede llegar a hacer rodajas que queden sin espina”. Y, si se quiere, acompañarlo con vinos blancos como Chardonnay o Godello, en línea con las elaboraciones más habituales.
Con una oferta limitada por las vedas y la escasez de capturas, el mero gris sigue siendo un producto poco habitual, pero que se encuentra en el mostrador de De Buen Puerto. Y es que el interés creciente por el pescado salvaje, la pesca artesanal y las especies de temporada mantiene activa la demanda entre consumidores que buscan productos de alta calidad gastronómica y preparación sencilla en el ámbito doméstico.





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