Minutos antes de acabar la misa en honor al patrón han caído algunas gotas. En el momento de la partida se ha pensado en hacer un recorrido abreviado, pero mirando al cielo se ha decidido recorrer el itinerario habitual.
Y tras la salida de la imagen del santo con el himno nacional, los integrantes del grupo folclórico Urdimbre han comenzado a danzar al ritmo de jotas y ofreciendo el colorido que dan sus trajes. Al final de la comitiva, la corporación municipal y representantes institucionales han precedido al sonido de la Banda de Música Ciudad de Ávila. A la cabeza iban, anunciando la procesión, los gigantes y los cabezudos al ritmo del Grupo de Dulzaina y Tamboril Raíces.
Tras pasar el arco de la catedral y enfilar la calle San Segundo, ha aparecido de nuevo la lluvia y, poco después, ha tocado refugiarse. La imagen del santo, cobijada bajo el arco del Mercado Grande, ha sido protegida con un plástico. Gigantes, cabezudos y bailarines, que iban por delante, ya habían acelerado el paso para refugiarse. Todo ha sido ya correr hasta alcanzar los soportales del Mercado Chico, donde, tras resguardarse un rato, han bajado a toda prisa por la calle Vallespín en búsqueda de la ermita.
Pasada la lluvia, la ermita situada junto al puente Adaja ha vivido después una jornada festiva, con cientos de personas que han acudido a introducir el pañuelo en la tumba del santo para pedir tres deseos.
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