Del Viernes, 05 de Junio de 2026 al Domingo, 14 de Junio de 2026
Los ganaderos de ovino de Castilla y León encaran la campaña de esquileo de 2026 con pérdidas generalizadas debido al bajo precio de la lana, una situación que el sector considera insostenible pese a los indicios de mejora en el mercado internacional.
La organización agraria Asaja reclama medidas para facilitar la exportación y revalorizar este subproducto. El esquileo, imprescindible para el bienestar animal, continúa siendo deficitario. El coste medio del proceso se sitúa en torno a 1,50 euros por oveja, mientras que el precio de la lana apenas alcanza los cinco céntimos por kilo en la mayoría de los casos.
En una explotación media de 500 animales, el gasto ronda los 800 euros, pero los ingresos por la venta de lana apenas cubren un 8% de ese coste. A nivel autonómico, se estima que la campaña generará más de 4,6 millones de kilos de lana, con un coste total de esquileo superior a los 3,1 millones de euros.
Solo las lanas de mayor calidad, como las procedentes de oveja merina, minoritaria en la Comunidad, presentan una ligera mejora en la valoración, aunque insuficiente para revertir la situación general.
El contexto global muestra signos de recuperación. La demanda de lana se ha reactivado, en parte por el agotamiento de stocks en China y por la búsqueda de alternativas al poliéster debido a la crisis en Oriente Medio.
España podría beneficiarse de este escenario tras la reapertura, a finales de 2025, de las exportaciones al mercado chino, bloqueadas durante años por problemas sanitarios. Sin embargo, el sector insiste en la necesidad de que las administraciones faciliten este canal para que los productores puedan aprovechar la coyuntura.
Nuevos usos para la lana
Ante la falta de rentabilidad, Asaja plantea reorientar el uso de la lana, considerándola un subproducto con potencial en sectores como la bioconstrucción, los materiales aislantes o la regeneración de suelos. El objetivo es generar valor añadido que permita compensar los costes del esquileo y contribuir a la sostenibilidad económica de las explotaciones.
La crisis de la lana se suma a un contexto más amplio de dificultades en la ganadería ovina. Castilla y León cuenta con algo más de 2,1 millones de cabezas, lo que la sitúa como tercera comunidad autónoma en censo, pero la tendencia es descendente tanto en número de animales como de explotaciones.
En la última década, la cabaña ovina regional ha caído cerca de un 30%, reflejo de la falta de rentabilidad y de las exigencias del manejo de este tipo de ganadería. En España se redujo la cabaña de ovino en la última década, de 15,4 millones de cabezas a 13,4. En Castilla y León se redujo de tres millones a 2,1, y en la provincia de Ávila cayó el número de reses de 179.087 a 134.784.






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