Día Martes, 31 de Marzo de 2026
La emoción se ha apoderado del silencio, secundados por aplausos contenidos en la procesión de La Esperanza. Entre el incienso suspendido en el aire y el crujir de los varales, se ha producido un instante que ha detenido el tiempo.
Ha sido durante la salida del paso del Misterio cuando la voz del capataz ha quebrado la solemnidad para anunciar una levantá distinta, cargada de emotividad y de esperanza, para dedicársela a Adrián, un niño de apenas once años.
Y es que el pasado año, en ese mismo punto del recorrido de la procesión de La Esperanza, también se aupó al paso para pedir por otra niña, María, cuando la enfermedad marcaba sus días. Doce meses después, la escena se ha repetido, pero el significado ha cambiado: María está recuperada y su nombre ya no se pronuncia desde la urgencia, sino desde el alivio. En su lugar, la oración ha querido dirigirse hacia Adrián, en un relevo silencioso de esperanza que ha vuelto a elevarse entre la fe.
“El año pasado, aquí, teníamos una niña: María, y pedimos por ella, por su salud y por su recuperación. Ayer me dijo su madre que parece que está bien. Este año tenemos aquí a la familia de Adrián y este año no está porque está en el hospital con un tratamiento. Vamos a hacer esta levantá por él, porque venga muchos años de vuelta a San Juan, que venga a vernos y que esté recuperado. Por él”, ha manifestado el capataz. No ha habido estridencias, pero sí lágrimas discretas entre los presentes, conscientes de estar siendo testigos de algo que ha ido más allá de la tradición.
Por Adrián
Minutos después, el paso de la Virgen ha repetido el gesto. De nuevo su nombre, de nuevo el recuerdo del momento difícil y, sobre todo, la petición de su recuperación: “Esta levantá se la queremos dedicar a una criatura que está sufriendo lo que no debería de sufrir y menos a su edad. Vamos a pedirle a la Virgen de la Esperanza que en este duro camino le dé mucho ánimo y mucha fuerza. Vamos, por Adrián”, ha indicado el capataz, aunque esta vez, en el paso de la virgen.
Los costaleros, bajo el peso del palio, han elevado a la Madre con una delicadeza especial, como si cada centímetro ganado al suelo fuese también un símbolo de todo lo que ese niño puede lograr superar.
La procesión ha continuado su camino, entre fe y costumbre, quedando grabado uno de esos instantes que dan sentido a todo: la devoción sosteniendo la esperanza.





Eñe. | Martes, 31 de Marzo de 2026 a las 08:58:21 horas
Error histórico por parte de la Junta Directiva de La Esperanza: su banda empezó a tocar para irse cuando El Amarrado aún no había terminado su marcha. Todas las ovaciones fueron para el Cristo de la Ilusión.
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