Día Sábado, 14 de Marzo de 2026
La información que acompaña al pescado en el punto de venta se ha convertido en una herramienta esencial para garantizar transparencia, seguridad alimentaria y confianza en el consumidor.
Así lo explica Miguel Ángel Fernández, responsable de la pescadería Pescados y Mariscos De Buen Puerto, situada en el Paseo de la Estación 19 de Ávila, quien subraya que el etiquetado permite al cliente conocer con precisión el producto que adquiere y su procedencia y “te dice exactamente qué estás comprando”. En su establecimiento, todos los pescados y mariscos expuestos al público incluyen etiquetas visibles con la información exigida por la normativa europea.
Esa normativa obliga a que el consumidor disponga de datos esenciales como la denominación comercial de la especie, su nombre científico, la zona de captura, el método de producción -si procede de pesca extractiva o de acuicultura- y el arte de pesca utilizado en el caso del pescado salvaje.
Garantía de trazabilidad y seguridad alimentaria
Según el responsable de la pescadería abulense, la etiqueta cumple una función que va más allá de la simple identificación comercial. Permite seguir el recorrido del producto desde su origen hasta el punto de venta. “El etiquetado también es esencial para garantizar la trazabilidad del producto, es decir, poder seguir su recorrido desde el mar o la granja marina hasta el mostrador de la pescadería. Esto aporta seguridad alimentaria y permite identificar rápidamente el origen de cualquier producto si fuera necesario”, señala.
Conocer la especie y la procedencia del pescado no es un detalle menor. Fernández recuerda que el origen influye directamente en las características del producto: “Saber de dónde viene el pescado es tan importante como saber cómo se ha pescado”. Esa información, añade, permite que el cliente entienda mejor la calidad del producto que lleva a casa. “Un consumidor bien informado valora mucho más el producto que lleva a su mesa”.
Qué información debe revisar el consumidor
La etiqueta de los productos pesqueros contiene varios datos que el consumidor puede consultar para conocer con precisión el alimento que está comprando. Entre los más relevantes se encuentran la especie concreta del pescado, la zona de captura y el método de producción. En el caso del pescado salvaje, además, aparece el arte de pesca utilizado, un dato que indica el sistema con el que ha sido capturado.
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El etiquetado también informa sobre el estado del producto. Es decir, si se trata de pescado fresco, congelado o descongelado. En De Buen Puerto “el pescado fresco nunca ha sido descongelado; si es congelado, se vende como congelado, sin engaños”, explica Fernández, quien considera que la claridad en este punto es fundamental para evitar confusiones en el consumidor.
El responsable de la pescadería señala que en los últimos años ha crecido el interés de los clientes por conocer el origen de los alimentos que consumen. Y es que “hoy el consumidor quiere saber de dónde vienen los alimentos que consume, cómo se han producido y qué calidad tienen”, afirma. En el caso del pescado, añade, esa preocupación es especialmente relevante porque el origen y el método de captura influyen de forma directa en la calidad final del producto.
Cuando la información aparece claramente en la etiqueta, el proceso de compra se vuelve más transparente: “Cuando el cliente puede leer la etiqueta y ver claramente la especie, la procedencia y el método de pesca, compra con más confianza”.
En ese sentido, el etiquetado no solo cumple una función legal. También contribuye a reconocer el trabajo que hay detrás del producto. Así, cuando el cliente puede ver claramente de dónde procede el pescado, cómo se ha capturado o cuál es su especie exacta, “entiende mejor la calidad que está comprando y el trabajo que hay detrás: desde el esfuerzo de los pescadores hasta la selección del producto en las lonjas”.
Cómo evitar confusiones
Aunque el sector pesquero cuenta con controles cada vez más estrictos, Fernández reconoce que la falta de información clara puede generar dudas en algunos casos. “Afortunadamente -explica-cada vez hay más control y profesionales que trabajan con total transparencia, pero es cierto que puede existir cierta confusión en el sector, sobre todo cuando los productos no están bien identificados o no llevan la información completa”.
El problema aparece cuando el consumidor no sabe con exactitud qué especie está comprando o desconoce si el producto ha sido congelado o descongelado. “La mejor forma de evitar engaños es muy simple: información clara y etiquetas bien visibles”, sostiene.
![[Img #168987]](https://avilared.com/upload/images/03_2026/7572_buen_puerto_mar26.jpg)
Una pescadería de confianza
El etiquetado visible es, según el experto, uno de los indicadores más claros para identificar un establecimiento que trabaja con transparencia, puesto que “una pescadería profesional siempre muestra etiquetas claras donde aparecen la especie, el origen, la zona de captura y el método de producción”.
A ese aspecto se suma la capacidad del pescadero para informar al cliente sobre el producto y asesorarlo sobre su preparación. “Una buena pescadería no solo vende pescado: informa, asesora y trabaja con total transparencia”, afirma Fernández, quien considera que la confianza entre el profesional y el cliente se construye sobre la claridad en la información: “La transparencia es la base de la confianza entre el pescadero y el cliente”.
Cómo reconocer un pescado realmente fresco
Además del etiquetado, existen señales físicas que permiten identificar un pescado fresco. Entre ellas destacan los ojos brillantes y transparentes, las agallas rojas o rosadas y una piel con brillo natural y colores vivos. La carne, además, debe ser firme al tacto.
El olor también es un indicador importante. El pescado fresco debe oler a mar y no desprender aromas fuertes o desagradables. Fernández menciona además un detalle que muchos consumidores desconocen: “Cuando un pescado está realmente fresco, sangra al cortarlo: es señal de que lleva muy pocas horas fuera del agua”.
Otro fenómeno natural que puede observarse en los ejemplares recién capturados es el rigor mortis, una rigidez muscular que aparece en las primeras horas tras la captura. Cuando el pescado llega al punto de venta en ese estado, indica que su captura es muy reciente y que se trata de un producto de frescura extraordinaria.
Transparencia como base de la relación con el cliente
Para el responsable de Pescados y Mariscos De Buen Puerto, el etiquetado forma parte de una forma de trabajar basada en la claridad informativa y el respeto al consumidor. “No se trata únicamente de cumplir con la normativa, sino de ofrecer claridad, confianza y transparencia a cada persona que entra en nuestra pescadería”, ha manifestado. Esa filosofía, concluye, parte de un principio sencillo: “Porque cuando el producto es bueno y el trabajo se hace con honestidad, la mejor forma de demostrarlo es enseñarlo y explicarlo con total claridad”.





Cliente de Miguel Ángel | Sábado, 14 de Marzo de 2026 a las 11:16:16 horas
Gracias por tus consejos, Miguel Ángel. Con tus pescados y tus consejos aprendemos y nos alimentamos y disfrutamos en la mesa.
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