Día Miércoles, 25 de Febrero de 2026
La Audiencia Provincial de Ávila ha celebrado la vista oral contra un joven acusado de un delito de tráfico de drogas que causan grave daño a la salud. El juicio, que se ha prolongado durante poco menos de 45 minutos, se ha centrado en los hechos ocurridos en agosto de 2024, cuando la Policía Nacional interceptó al acusado con diversas sustancias.
La cantidad intervenida fue de 2,75 gramos de cocaína y 12,08 gramos de resina de cannabis distribuidos en varios envoltorios, con un valor total estimado en el mercado ilícito de 237 euros.
Los hechos tuvieron lugar en el parque de calistenia de la calle Zaragoza, en el barrio de La Toledana ubicado en la capital abulense, un sitio donde el propio acusado, de unos 25 años, ha asegurado que “toda la gente que consume va a ese parque”. Según las declaraciones, agentes de la Policía Nacional le sorprendieron junto a una moto, en cuyo cajón ubicado bajo el asiento se encontraban ocultos los envoltorios con la droga.
Durante la vista, uno de los agentes ha declarado que el acusado negó que la moto, la gorra y las gafas que había sobre ella fueran suyas, negando por tanto que la droga incautada tampoco lo fuera. Sin embargo, al encender un dispositivo bluetooth hallado en el vehículo, este se conectó directamente al teléfono móvil del acusado.
“Al oír el sonido del bluetooth que se conectó al móvil automáticamente, como el móvil estaba encima del poyete, le dije que desbloqueara, aunque no hace falta desbloquearlo porque al deslizar con el dedo, se ve que se vincula y en el fondo de pantalla aparecía el acusado precisamente con la gorra y las gafas. Eran las mismas”; sin embargo, en todo momento dijo que la “moto era de un amigo suyo”.
Para consumo personal
El acusado, que ha declarado en último lugar a petición de su defensa, ha reconocido finalmente que la droga y los objetos eran suyos, aunque “solo para consumo personal”. Y es que a pesar de que en su primera declaración judicial había negado cualquier relación con la sustancia, este miércoles ha explicado que lo negó porque “tenía miedo” de las consecuencias.
La defensa del acusado ha centrado su estrategia en demostrar que la droga estaba destinada a consumo y no a tráfico. Por ello, su letrado ha preguntado a los agentes si durante la inspección hallaron balanzas de precisión o utensilios para cortar la sustancia, habituales en el tráfico de drogas. Los agentes han respondido que no encontraron nada de eso, “solo la droga dividida en bolsitas”.
Como parte de su argumentación, la defensa ha presentado informes médicos de Sacyl que acreditan un consumo habitual de drogas por parte del acusado. Además, ha declarado un amigo como testigo, quien, con la obligación legal de decir la verdad, ha declarado “con total seguridad y con la mano en el corazón” que su amigo “nunca se ha dedicado al tráfico de drogas”. Además, ha añadido que ambos consumen juntos tanto cocaína como cannabis, especialmente los fines de semana, “entre dos y tres gramos cada uno”.
Por su parte, el Ministerio Fiscal ha sostenido que la forma en que se encontraba la droga demuestra su finalidad para el tráfico, y así lo ha manifestado en sala: “La droga estaba fraccionada en varios envoltorios. Qué mejor lugar para situar el punto de venta que en el lugar de consumo”.
Comprada al camello de turno
Sin embargo, para el abogado defensor, el hecho de que la droga se encontrase fraccionada responde a que los agentes “han intervenido a un consumidor la sustancia que acaba de comprar al camello de turno". "Ha ido a comprar y se lo han quitado. Y cuando mi cliente vió que la policía se acercaba y que le iban a dejar sin su consumo para el fin de semana o para la fiesta de ese día, pues lo intentó esconder para que no se lo quitaran”, ha argumentado el letrado.
En su alegato también ha afirmado que, según la OMS, el 60% de la población consume algún tipo de sustancia; por ello, “entendemos que porque a una persona hoy en día le cojan dos gramos de cocaína, internándole una noche completa en el calabozo, pues es un despropósito, porque nos podría pasar a cualquiera”.
“Ayer se incautaron en la provincia de Huelva doce toneladas de cocaína”, ha explicado la defensa del acusado, quien procedía de Andalucía, donde existe un gran “conflicto nacional” a este respecto, añadiendo que en el caso que se ha tratado este miércoles en Ávila, “la administración de justicia” se ha visto “inmersa en un procedimiento de dos años, para enjuiciar a un señor por tener dos gramos de cocaína y poco más de tres canutos de hachís”.
Y así las cosas, la fiscalía ha solicitado una condena de dos años de prisión y una multa de 400 euros por un delito de tráfico de drogas. Mientras, la defensa, por su parte, ha pedido la libre absolución al considerar que no ha quedado acreditada la intención de traficar con la sustancia intervenida.
El juicio ha quedado visto para sentencia.





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