Del Viernes, 13 de Febrero de 2026 al Miércoles, 18 de Febrero de 2026
Por qué muchos jugadores recuerdan los aciertos, pero nunca analizan lo que realmente están perdiendo.
Uno de los errores más habituales en el mundo de las apuestas deportivas no tiene que ver con la elección de mercados ni con la gestión del stake. Tiene que ver con algo más básico: no revisar las pérdidas. Muchos apostadores saben exactamente cuánto ganaron en una combinada memorable, pero no podrían decir cuánto han perdido en los últimos tres meses. Esa falta de seguimiento convierte la experiencia en algo emocional, no racional.
Carlos de Jurado, analista de MisCasasdeApuestas.com, suele señalar que el problema no es perder, sino no saber cuánto ni cómo se está perdiendo. Apostar sin revisar el balance real es como conducir sin mirar el marcador de combustible: puede que avances, pero no sabes cuánto te queda.
En las casas de apuestas, la información está disponible. Historial de apuestas, resultados, movimientos de cuenta. Sin embargo, muchos usuarios apenas consultan esos datos. Prefieren quedarse con la sensación general, con la memoria selectiva de los aciertos más llamativos.
La memoria que engaña al apostador
El cerebro humano no registra las pérdidas y las ganancias de la misma forma. Las ganancias puntuales generan emoción y se recuerdan con claridad. Las pérdidas, en cambio, se diluyen, se justifican o se minimizan. “Era una apuesta pequeña”, “estaba claro que era arriesgada”, “la próxima saldrá”. Así se construye una narrativa cómoda que evita enfrentarse al balance real.
Este autoengaño es silencioso porque no genera alarma inmediata. El apostador sigue jugando, convencido de que está más o menos en equilibrio, cuando en realidad el saldo acumulado puede contar otra historia. Sin datos objetivos, todo se convierte en percepción.
De Jurado insiste en que el seguimiento no es una opción para quien quiere apostar con criterio. Registrar apuestas, analizar mercados y revisar resultados es lo que permite detectar patrones. Sin ese ejercicio, cada apuesta se vive como un hecho aislado, sin conexión con lo anterior.
El coste de no medir
No revisar pérdidas tiene consecuencias directas. La primera es repetir errores. Si no se analizan los mercados donde más se falla, es imposible corregirlos. Si no se identifica el impacto de las combinadas largas o de las apuestas impulsivas, se seguirá actuando igual.
La segunda consecuencia es emocional. Cuando el usuario no tiene una visión clara de su balance, cada resultado afecta más de lo necesario. Se sobredimensionan las rachas negativas y se exageran las positivas. No hay perspectiva.
Además, sin revisión no hay estrategia real. Se puede creer que se está apostando con método, pero sin números que lo respalden, ese método es solo una impresión. La disciplina empieza por mirar de frente las cifras, incluso cuando no gustan.
Convertir el seguimiento en hábito
Revisar pérdidas no significa obsesionarse con cada céntimo. Significa establecer momentos concretos para analizar el rendimiento global. Puede ser semanal o mensual, pero debe ser constante. Ese análisis aporta claridad y reduce la influencia de la emoción.
De Jurado ha explicado en varias ocasiones que muchos apostadores mejoran simplemente cuando empiezan a registrar sus movimientos. No porque cambien de mercado o encuentren mejores cuotas, sino porque toman conciencia de lo que hacen.
Apostar sin revisar pérdidas es cómodo, pero esa comodidad tiene un precio. Mirar el balance real puede resultar incómodo al principio, pero es el único punto de partida para tomar decisiones más racionales y menos impulsivas.





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