Del Viernes, 06 de Febrero de 2026 al Martes, 10 de Febrero de 2026
L’amarillide es una planta bulbosa muy apreciada en Italia por sus grandes flores decorativas, a menudo cultivada en maceta tanto en interiores como al aire libre durante los meses más templados. Una de las preguntas más comunes entre los aficionados a la jardinería se refiere a la poda: ¿cuál es el momento adecuado para podar l’amarillide y cómo hacerlo correctamente? Comprender el ciclo vital de la planta es fundamental para evitar errores que podrían comprometer la floración futura.
El ciclo de crecimiento de l’amarillide
Antes de hablar de la poda, es importante comprender el ciclo natural de l’amarillide. Después de la floración, que en Italia suele producirse entre el invierno y el comienzo de la primavera, la planta entra en una fase de crecimiento vegetativo. En este periodo produce hojas largas y verdes cuya función es nutrir el bulbo mediante la fotosíntesis.
Las hojas no son un elemento decorativo secundario, sino una parte esencial del proceso de acumulación de reservas. Cortarlas demasiado pronto puede debilitar el bulbo y reducir o impedir la floración del año siguiente. Por este motivo, la poda de l’amarillide no sigue las mismas reglas que muchas otras plantas ornamentales.
Cuándo podar la flor marchita
Después de la floración
La primera intervención de poda se refiere a la flor marchita. Una vez que las flores han completado su ciclo y comienzan a secarse, es aconsejable retirar el tallo floral. En Italia, este momento suele darse entre febrero y marzo, según el periodo de floración y las condiciones climáticas.
El tallo debe cortarse a unos 3–5 centímetros por encima del bulbo, utilizando tijeras bien afiladas y limpias. Esta operación evita que la planta desperdicie energía en la producción de semillas y ayuda al bulbo a concentrar sus recursos en el crecimiento de las hojas.
Cuándo no podar las hojas
El papel fundamental de las hojas
Uno de los errores más frecuentes es cortar las hojas verdes justo después de la floración. En realidad, las hojas deben permanecer intactas durante varios meses. En Italia, desde la primavera hasta finales del verano, l’amarillide necesita luz, agua y nutrientes para fortalecer el bulbo.
Las hojas deben dejarse crecer libremente, aunque puedan resultar menos decorativas. Solo cuando empiezan a amarillear y secarse de forma natural significa que la planta está entrando en la fase de reposo. Esta es la señal de que se puede empezar a reducir los cuidados y prepararse para la poda propiamente dicha.
El momento adecuado para podar las hojas
Final del verano e inicio del otoño
En gran parte de Italia, el periodo ideal para podar las hojas de l’amarillide es entre finales del verano y comienzos del otoño, generalmente entre septiembre y octubre. En este momento las hojas se vuelven amarillas o marrones y pierden consistencia. Entonces ya no cumplen su función y pueden retirarse sin dañar el bulbo.
Las hojas deben cortarse en la base, siempre con herramientas limpias, para evitar infecciones. Después de la poda, es aconsejable reducir drásticamente el riego y trasladar la maceta a un lugar fresco y seco, favoreciendo así el periodo de reposo del bulbo.
Diferencias climáticas en Italia
Norte, Centro y Sur
El clima italiano varía notablemente de norte a sur, y esto influye en los tiempos de poda. En el norte, donde los veranos son más cortos y las temperaturas otoñales bajan antes, la poda de las hojas puede realizarse ligeramente antes. En el centro de Italia los tiempos son más equilibrados, mientras que en el sur y en las zonas costeras l’amarillide puede mantener las hojas verdes durante más tiempo.
Por ello es importante observar la planta más que seguir un calendario rígido. El color y la consistencia de las hojas son siempre el mejor indicador del momento adecuado para intervenir.
Qué hacer después de la poda
Preparar el bulbo para el reposo
Después de podar hojas y tallos, el bulbo necesita un periodo de reposo que dura de media entre 8 y 10 semanas. Durante este tiempo, la maceta debe mantenerse en un lugar con temperaturas entre 10 y 15 °C, con muy poca agua. Este reposo es esencial para estimular la siguiente floración.
Al final del periodo de reposo, l’amarillide puede volver a colocarse en un ambiente más cálido y luminoso, reanudando gradualmente el riego. En pocas semanas, si el ciclo se ha respetado, aparecerá un nuevo tallo floral.
Conclusión
Podar l’amarillide en Italia requiere atención y respeto por los tiempos naturales de la planta. La regla principal es sencilla: se cortan inmediatamente solo las flores marchitas, mientras que las hojas deben dejarse hasta que se sequen de forma espontánea. Solo a finales del verano o comienzos del otoño es correcto podarlas e iniciar el periodo de reposo del bulbo. Siguiendo estas indicaciones y adaptándolas al clima de cada zona, l’amarillide podrá florecer regularmente año tras año, ofreciendo flores espectaculares y una planta sana y vigorosa.





Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.113